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Villuercas (1.595 m)

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Txomin Uriarte
arrow-iconFecha Alta
01/01/2001
arrow-iconModificado
17/03/2018

Las Villuercas están en el extremo oriental de Cáceres, allí donde se encuentra con Toledo y Badajoz. Es una serranía constituida por una serie de barrancos profundos alineados de norte a sur, formados por unos ríos saltarines que se van unos al Tajo (el Gualija, el Almonte, el Ibor) y otros al Guadiana (el Ruecas, el Guadalupejo). Está en la parte central de lo que se denomina el Sistema de los Montes de Toledo. Son los "Montes de los Conquistadores", entre las localidades de Trujillo y Guadalupe. Una colección de dehesas, embalses y riscos, cubiertos de una densa colonia de robles, encinas y castaños, entre los que se esconden jabalís, corzos y venados y sobre los que planean buitres, águilas y cigüeñas (dicen que se han llegado a observar 125 especies de aves, de las que casi 100 son nidificantes).

La zona es uno de los 47 espacios que son candidatos a ser declarados Parques Nacionales. Todo el conjunto está dominado por el alto de las Villuercas (1.595 m), el techo del macizo, desde cuya cumbre se ofrece una inmensa vista panorámica.

Villuercas es una montaña destacada. Para los que se preocupan de estadística geográfica, podemos anotar que ofrece 957 metros de prominencia, ocupando el puesto 39 de los montes prominentes de la Península (Este desconocido es uno de los "40 principales" y es el más prominente de toda Extremadura, aunque ni siquiera sea el más alto de Cáceres, rango que ocupa definitivamente el Torreón de Calvitero, que con sus 2400 m ha ganado la batalla al Covacha).

Así pues, el alto de Villuercas es una visita obligada, pero es muy difícil sustraerse a la tentación de realizar la ascensión en automóvil. Efectivamente hay una carretera que conduce desde la EX-118 hasta la cima, a lo largo de 10 km. Es una antigua carretera militar, hoy descarnada en algunos puntos, pero todavía en muy buen estado de conservación.

Servía a un cuartel situado en la cumbre, que se abandonó en los años 90, en la que quedan dos enormes antenas de telecomunicaciones en uso, una serie de casetas que se deterioran rápidamente y ... un helipuerto justo en la cumbre. El conjunto es bastante deprimente y la visión de las antenas identifica a la montaña desde muy lejos. Es un caso de arqueología militar, que sería muy de agradecer que o se recompusiera para el aprovechamiento turístico, o mejor todavía, se limpiase intentando recuperar el aspecto original de la montaña.

Accesos: Guadalupe.

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