Ir arriba

Peña Lampa (1.804 m)

remove-icon
Luis Astola Fernández
Fecha Alta
01/08/2018
Modificado
26/08/2018
9

El río Carrión, aguas abajo de los embalses de Camporredondo y Compuerto, se desliza por una amplia y verde vega entre las moles colosales de Peña Mayor (1869 m), extremo occidental de la Sierra del Brezo, y Peña Lampa (1804 m), referencia inapelable, en competencia con las chimeneas de la central térmica, de la localidad de Velilla del Río Carrión. Peña Lampa es una imponente montaña, blanca de caliza en su fachada y negra de antracita en sus entrañas, explotadas con avidez desde finales del siglo XIX hasta el cese definitivo, en 2014, de la actividad minera en la comarca.

La línea de cresta de Peña Lampa establece el límite administrativo entre los términos municipales de Velilla del Río Carrión (Palencia) y Boca de Huérgano (León); en consecuencia, la cima es común a ambos territorios de Castilla y León. La vertiente palentina forma parte del Parque Natural de Fuentes Carrionas y Fuente Cobre-Montaña Palentina, mientras que la leonesa se incluye en el Parque Regional de Picos de Europa; doble protección que, lamentablemente, no impide la existencia en sus laderas de sectores profundamente alterados por la pasada explotación de sus recursos minerales; desmontes, inmensas escombreras, bocaminas selladas, cargaderos, edificios ruinosos..., elementos que afean el paisaje y alteran gravemente el espacio natural, a la espera de una necesaria y deseable rehabilitación.

A pesar de su apariencia aislada, Peña Lampa (1804 m) es el punto culminante de un conjunto de cordales inscrito entre los cauces del Carrión, del Cea y del modesto Río Grande, que cuenta con otras cotas importantes, aunque poco conocidas fuera del ámbito montañero local: Torre Magalana (1711 m), Peñas Blancas (1772 m), Kado (1752 m), Cuetos Negros (1697 m) o Cueto Prioro (1720 m); al otro lado del Puerto de Monteviejo (1433 m) se alza el puntiagudo Coscollorudo (1747 m), mientras que a través del Collado Morcillero (1422 m) enlaza con el cordal del Pico Loto (1808 m) por las cumbreras de Panda Bustraniego (1613 m) y Cueto Mesao (1568 m).

El Sabinar de Peña Lampa

Bajo los dominios de la peña cruda se extienden frondosas masas de hayedos y robledales, aunque son precisamente los peñascales calcáreos de la solana de la montaña los que acogen una singular formación vegetal que sitúa a Peña Lampa con nombre propio en el mapa peninsular de enclaves relevantes desde el punto de vista ambiental. El Sabinar de Peña Lampa (enebral en el habla local) marca, junto con el Sabinar de Crémenes, situado a similar latitud unos cuantos kilómetros al oeste, en las montañas de la margen derecha del Esla, el límite occidental europeo para la sabina albar (Juniperus thurifera).

Esta emblemática especie, que tapiza vastos territorios (los más extensos a nivel continental) en las provincias de Burgos, Soria, Guadalajara y Teruel, constituye una auténtica reliquia forestal de la era terciaria, de inmenso valor ambiental por su capacidad de adaptación a terrenos pobres y áridos y a situaciones climáticas extremas, donde otras especies arbóreas son incapaces de medrar; un árbol longevo, útil, aromático y hermoso, que merece reverencia y respeto.

Al contrario que los bosques de sabinas que cubren las parameras castellanas antes mencionadas, el sabinar de Peña Lampa se desarrolla sobre las pendientes laderas meridionales de la montaña, aferrándose de manera inverosímil a la desnuda roca caliza y creando un paisaje pintoresco y singular, aunque de visita incómoda y poco paseable. A ambos lados de la pista asfaltada que discurre por el valle minero de Valdehayas, y especialmente en el simpático cerrillo calizo de Peña Palacios (1242 m), al inicio del valle, se reproduce en cambio el sabinar a escala reducida y abarcable, con preciosos ejemplares ahusados y enhiestos como cipreses, junto a otros más añosos y retorcidos e incluso algunos esqueletos resecos y blanqueados por el sol.

A Peña Lampa desde Valdehaya

Peña Lampa (1804 m) es una montaña que se hace respetar. Presenta rutas de ascenso hermosas, pero bastante exigentes en general. Elegimos el itinerario que parte desde el abandonado coto minero de Valdehayas, por aprovechar su acceso rodado que permite reducir el desnivel total, y por visitar a la vuelta, a través de un sendero señalizado, el monumental Roblón del Monasterio; si se desea, desde el collado Lampa o de Los Senderos, es posible también desviarse en un recorrido de ida y vuelta, hasta el mítico mojón de Torre Magalana (1711 m), con ancestrales reminiscencias desde época medieval como hito para los rebaños trashumantes de la Mesta.

Desde Velilla del Río Carrión seguimos la carretera P-215 en dirección a Besande y Riaño durante 1,5 km, con la mole de Peña Lampa al frente; en torno al hito kilométrico 5, rebasada la característica Peña Palacios (1242 m), punteada de sabinas, sale a la izquierda un ramal asfaltado sin señalizar, que asciende suavemente durante 2,6 km por la vaguada de Valdehaya, entre restos de explotaciones mineras y escombreras que invaden el carretil, hasta un pronunciado recodo a la izquierda.

En este punto (1255 m), donde existe un poste del sendero al Roblón del Monasterio, se inicia (N-NW) un camino pedregoso y arroyado por las lluvias, que se encajona entre un potente contrafuerte calizo de Peña Lampa y el marojal de la vertiente contraria. Hay que seguir el camino, que más adelante penetra, convertido en pista forestal, en la frescura de un hayedo salpicado de hermosos ejemplares de roble, rebasa el desvío señalizado hacia el Roblón del Monasterio y llanea entre hayas y robles hasta alcanzar, fuera ya del bosque, un corral de ganado con abrevadero y refugio abierto de pastores en buen estado (0,35).

Al otro lado del corral comienza el paraje conocido como Los Senderos, una zona bastante confusa, con multitud de trochas trazadas por el ganado de manera errática por terreno incómodo, que se dirigen en dirección E hacia la base de los canchales calizos de Peña Lampa. Ante la dificultad de elegir la más adecuada, preferimos seguir alguno de los senderos que trepan directamente al N, entre escobas y buenos ejemplares de roble, tomando como referencia las torretas oxidadas de una antigua línea eléctrica. Sin grandes contratiempos alcanzaremos el collado Lampa o de los Senderos (1581 m), una campera lindante con territorio leonés, abierta entre las rampas cubiertas de brezales de Torre Magalana (1711 m), cuya cumbre podemos ganar en 20 minutos, y la arista W de Lampa (1,00); al otro lado aparecen las calizas blanquísimas de Peñas Blancas (1772 m), el picudo Coscollorudo (1742 m) y la mole oscura del Peñón de Arbillos (1978 m).

El ascenso por la amplia arista alfombrada de sabinas rastreras (Juniperus sabina), señalizado con algunos hitos, resulta entretenido y facilón. Una sima en la cresta anuncia la llegada a la Cima W de Lampa (1794 m) (1,30), un cabezo calizo muy aparente desde el collado, pero escasamente prominente respecto al cordal que lo une a la cima principal de Peña Lampa (1804 m), cuyo vértice geodésico se insinúa al final de un largo cuchillar calizo con varios promontorios intermedios. A plena cresta, o sorteándolos por la vertiente de solana, alcanzaremos el evidente pasillo herboso que permite alcanzar cómodamente la cima de Peña Lampa (1804 m), coronada por el familiar cilindro geodésico y por un trabajado abrigo de piedras bien trabadas, orientado de espalda a los recios vientos del norte que azotan estas alturas (1,50).

La mirada se pierde en un majestuoso cuadro de montañas, donde destacan por su cercanía los agudos perfiles de la Sierra del Brezo, los omnipresentes Espigüete y Curavacas, desde una perspectiva poco habitual, y el perfil ceniciento de Arbillos; al S, en la verde vega del Carrión, hay que afinar la vista para localizar la torre de refrigeración de la central térmica de Velilla, que, con algunos costes laborales y con evidentes beneficios ambientales, parece tener los días contados.

Descenso por "Los Senderos" y visita al Roblón de El Monasterio

La vía de descenso más clara y rápida la marca el espolón que se desprende al S desde la propia cima, que nos dejaría al principio de la carretera de Valdehaya, a 2,5 km por asfalto del punto de inicio. En esta ocasión hemos preferido, sin embargo, bajar por el pasillo herboso que se dirige al W, para intentar localizar en descenso la ruta de Los Senderos hasta el corral descrito en la subida, referencia visible en todo momento.

Al final de la lengua herbosa, hay rastros de paso que se van orientando por terreno incómodo hasta salvar por el N un notorio cono calizo a media ladera, que la cartografía del IGN rotula como Zalapiojos. Superado este lugar, el "sendero" se descuelga literalmente por una abrupta canal que hará sufrir a nuestras rodillas, salpicada con algunos ejemplares y no pocos esqueletos de sabina albar. En las camperas al pie del canchal, hay que flanquear al W, rastreando trochas incómodas y discontinuas, con la vista puesta en el corral, que alcanzaremos finalmente algo hastiados y con algún arañazo (2,50); el chorro de agua que abastece al abrevadero aliviará momentáneamente sudores y fatigas.

Por camino conocido a través del hayedo, regresamos a la curva donde se desvía la senda señalizada al Roblón de El Monasterio, que trepa entre magníficos ejemplares de roble hasta el vallado que protege al árbol monumental (3,10), un centenario roble albar (Quercus petraea) con forma de enorme candelabro, de 5,04 m de perímetro a 1,30 m del suelo, 16,9 m de alto y 181,45 m2 de vuelo, como reza el panel que lo acompaña.

El sendero resbala enseguida por la vertiente contraria a una pista descendente y alcanza poco después el final de la carretera asfaltada de Valdehaya, en un abandonado cargadero de mineral que conserva los raíles de las vagonetas. La carretera nos devuelve en breve, por un paisaje desolador de escombreras y de ruina industrial, al punto de inicio de la ruta (3,30 sin paradas).

Acceso: Velilla del Río Carrión, ctra. de Valdehaya (1h 50min)

Catálogos

Imágenes

Tracks

Comentarios