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Galiñeiro (708 m)

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Luis Astola Fernández
Fecha Alta
04/12/2016
Modificado
19/09/2018
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La Serra do Galiñeiro extiende su duro y macizo caparazón de gneis, a lo largo de 10 km y en dirección N-S, entre la luminosa e industrial ría de Vigo y el curso bajo del Miño, poco antes de su desembocadura en el Atlántico. Hacia el sur la sierra enlaza de manera natural, a través de un cordal relativamente elevado, con el Parque Natural do Monte Aloia (San Xulián, 633 m).

O Galiñeiro presume de gallego y se apunta al típico tópico de la indecisión, tanto en el baile de cifras para fijar las altitudes aproximadas de sus cimas más importantes como en los titubeos a la hora de denominarlas. Los mapas del IGN, curándose en salud, optan por simplificar y distinguen, según su ubicación, entre Galiñeiro Norte (694 m) (llamado Cruz do Galiñeiro en el libro "As montañas de Galicia. 15 itinerarios de sendeirismo", de Enrique Vélez y Mª Carmen Pereiro, Ed. Xerais. Vigo-1993); Galiñeiro (708 m), para la cota central, que ostenta el vértice geodésico nº 26148 "O Galiñeiro", cuya forma peculiar le apoda popularmente como "A Botella"; y Galiñeiro Sur (709 m), para el que soporta en su cima el puesto de vigilancia contra incendios de la Xunta, a la vez que la mayor variedad onomástica: Arruidos, Loma de Zorros, Caldeirón...

En cuanto a las altitudes, muy variables en función de las diversas fuentes consultadas, parece que todas ellas se van poniendo de acuerdo al menos en señalar como cumbre más elevada del conjunto al Galiñeiro Sur (709 m, según el mapa del IGN). Desgajada al E del eje principal, una cuarta cota sigue dudando entre denominarse Alto da Fonte do Pobo, como apunta el IGN, o Coto Mediodía (654 m), como parecen señalar fuentes más afines al mundo montañero. En cualquier caso, parece quedar claro que la cima principal de Galiñeiro (708 m) se corresponde con la cota central, pero, contra lo que pudiera esperarse, no es la más elevada del conjunto.

De mámoas, petroglifos y fortalezas

Situada al sur de la populosa ciudad de Vigo, la Serra do Galiñeiro es una de las montañas más emblemáticas de Galicia. Aún conserva importantes restos atribuíbles al periodo calcolítico (Mámoas dos Bromús y Chan das Moutas), al Bronce Inicial (Petroglifos de Auga da Laxe), a la edad de Hierro (varios poblados de la cultura castreña) o a época medieval (Fortaleza do Galiñeiro).

Entre todos ellos destacan, por su singularidad, los Petroglifos de Auga da Laxe, y muy especialmente la Pedra das Procesións. Se trata de una gran roca de granito, situada al W del cordal pétreo, en el Concello de Gondomar, a una altitud aproximada de 450 metros, en la que los artistas de un pueblo, a la vez artesano, guerrero y agricultor, grabaron una gran colección de armas, además de otras herramientas propias de sus oficios. Fechado en el periodo del Bronce inicial, con una antigüedad de más de 4000 años, y con más de 30 armas de la época representadas a gran tamaño, está considerado el mayor panel de Europa en su género.

A Cova da Becha o Buraco da Serpe (A Lenda da Coca - O Conto da Becha)

La Cova da Becha es una modesta cueva (46 metros de desarrollo total) situada en la ladera NW del Galiñeiro, sobre el collado de Campo Redondo, que se forma entre nuestra cima y el peñascal del Galiñeiro N. Para el desbordado imaginario popular gallego, la cueva es la morada de la Becha, una serpiente mitológica dotada de alas (lo más parecido a un dragón), cuya afición más molesta parece ser su tendencia a mamar directamente de las ubres de las hembras lactantes, privando de su alimento a las crías del ganado doméstico. La Becha de la cueva del Galiñeiro tiene su propia leyenda:

"Los dragones, en galego, se nombran en género femenino; se les llama A Becha, A Bicha o A Coca, y aparecen descritos como serpientes que, cuando envejecen, les nacen alas y se les hincha la barriga. Una de estas Bechas vivió hace muchos años en la falda del monte Galiñeiro que cae frente al actual embalse de Zamans. Fijó su morada en una cueva que se encuentra entre las crestas del Galiñeiro Norte (As Ghallas) y la cumbre central (A Botella), y que se conoce normalmente como Cova da Becha, incluso hoy en día.
De aquellas, los vecinos de Zamans, y sobre todo los del barrio del Casal de Abade, se quejaban de que sus terneros, corderos y cabritos no medraban como los del resto de parroquias, se criaban enclenques, y dieron por pensar que era por culpa de la Becha, que venía a mamar a las ubres de sus madres. Así fue como, a las órdenes de un cacique, acordaron un día que tenían que deshacerse de aquella Becha, ya que matarla les parecía algo imposible, dado que para ellos las Bechas eran inmortales.
Se Juntaron todos los parroquianos por semana santa y, con teas prendidas y toda clase de artilugios para hacer cuanto más ruido mejor, consiguieron asustar a la Becha, que huyó hacia Puxeiros. Los vecinos la siguieron para que se fuese lo más lejos posible. Llegaron tras ella hasta los Montes da Madroa, cerca de Trasmañó, y allí la perdieron de vista. Acordaron dejar unos vigías en lo más alto del monte para que avisaran por si volvía. A este monte seguimos llamándole O Vixiador.
La Becha, Bicha o Coca llegó a Redondela, pero de tan vieja y sin comer ni beber por el acoso al que la habían sometido, estaba que daba pena. Fue entonces cuando, por pura casualidad, la encontró Xan Carallás, que apiadándose de ella diole de comer y de beber; pero la Becha, la pobre, solo le probó el agua, no fue capaz de comer cosa alguna, y así, por su vejez y por la tristeza de su destierro, no aguantó más y murió justamente un jueves, el día del Corpus.
Aquel año, los de Redondela tuvieron la mejor cosecha de todas: patatas, maiz, vino, berzas, frutas y todo lo que nace de la tierra nació sano y abundante. Hasta a los marineros les venían los peces a bordo sin tener que usar ningún aparejo. Fue un año tan abundante que los de Redondela, desde entonces por el Corpus, le hacen la famosa fiesta de la Coca.
En Zamans pasó justamente lo contrario. Las pocas patatas que nacieron se las comieron los ratones, el poco maiz para los mirlos, las huertas se secaron y el vino se avinagró. Fue un año de hambre. Al año siguiente y para que la Becha no siguiera mandándoles mala suerte, comenzaron a llevarle a su cueva toda clase de presentes, sobre todo leche fresca y candelas encendidas. Las ofrendas a la Becha en esta cueva se asemejaban tanto a las hechas a la misma Virgen de los Afligidos, que la cueva pasó a ser una especie de santuario, pasando a llamarse Igrexa da Becha, que es como la nombran aún hoy los vecinos de Zamans."

(Leyenda traducida del texto original gallego alojado en http://vincios.org/es/la-becha/, atribuida a Pepiño Costas Acuña, Septiembre de 2005)

La Becha o Serpe del Galiñeiro se emparenta con las serpientes aladas presentes en el imaginario popular de multitud de culturas. Sin salir de los límites peninsulares, encontramos el Lacuerco en Aragón y el Alicante en Cádiz (ambos, como la Becha galega, chupadores de leche); Herensuge y Sugaar en el País Vasco, y el Cuélebre de Asturias y Cantabria, aunque comparada con estos últimos seres sanguinarios, devoradores de hombres y hasta demoníacos, la Becha de la leyenda del Galiñeiro inspira tanta ternura que se asemeja más a una mascota bonachona que al terrorífico dragón del resto de tradiciones mitológicas.

O Galiñeiro amenazado

Diversos colectivos conservacionistas, asociaciones, organizaciones culturales y científicas, clubes de montaña galegos y concellos municipales forman parte desde su creación en 2010 de una Plataforma en defensa de la Serra do Galiñeiro. En su "Manifesto pola protección da Serra do Galiñeiro" (2011) denuncian los problemas ambientales que sufre la sierra y las graves amenazas que se ciernen sobre ella; traducimos del original gallego:

"Denunciamos las actividades altamente impactantes que causan estragos a la Sierra, persiguiendo la ciega idea de un desarrollismo ilimitado, y usando la naturaleza de manera irresponsable: la plantación masiva y la proliferación incontrolada de especies foráneas (eucaliptos, pinos y acacias) que reducen la biodiversidad y aumentan el riesgo de incendio; la proliferación de canteras (muchas de ellas ilegales), el abandono de canteras agotadas sin la debida restauración; la apertura masiva de pistas, su ensanchamiento y recrecimiento con tierra o escombros, su asfaltado; la práctica deportiva con vehículos a motor (todoterrenos, motos de cross y quads) dentro y fuera de las pistas; los movimientos incontrolados de tierra; los vertederos incontrolados de basura y escombros; la acampada ilegal; la destrucción negligente o intencionada del patrimonio arqueológico. Y ahora están en proyecto grandes infraestructuras (un parque eólico; carreteras de circunvalación urbana) e industrias de alto impacto (una trituradora de escombros), que amenazan con degradar la Sierra de un modo generalizado e irreversible".

El proyecto de parque eólico autorizado por la Xunta, de consumarse, supondrá transformar la sierra en una especie de factoría de producción, a costa de la destrucción de sus recursos naturales y paisajísticos. Por otro lado, la necesidad de materia prima para atender la masiva demanda de las nuevas tecnologías amenaza con convertir el Galiñeiro en un auténtico colador; si se confirma la existencia (y la rentabilidad de su explotación) de diversos "minerales raros" (tantalio, litio, itrio, escandio...) utilizados en la industria de las telecomunicaciones, médica, armamentística, automovilística, eólica..., sus agresivos sistemas de explotación (minas a cielo abierto) provocarán un impacto irreversible sobre el patrimonio ambiental, paisajístico, arqueológico, etnográfico y cultural de esta maltratada sierra.

Mientras esperamos y deseamos que la resistencia de los colectivos ecologistas, vecinales y culturales del entorno sea capaz de frenar el empuje especulativo de los intereses industriales y económicos que amenazan la supervivencia de la sierra, merece la pena recorrer sus caminos y contemplar el azul Atlántico y la paleta de verdes de los valles circundantes (Val Miñor, Val de Zamans y Val da Louriña) desde la dura costra rocosa de sus cimas. Los senderos GR 53 "Panorámico de Vigo", PR-G 1 "Galiñeiro" y PR-G 2 "Monte Aloia", coincidentes en algunos tramos, recorren las laderas y collados de la sierra y facilitan, sin excluir otras vías, el acceso a sus cumbres principales.

Desde el Parque Forestal de Galiñeiro (Vincios)

Situado al W de la cuerda del Galiñeiro, el parque forestal es una área recreativa dotada de mesas, fuentes y asadores, ademas del refugio de montaña "Miguel Regueiro", del Club Montañeiros Celtas, de Vigo. Abandonando la AG-57 (Autopista de Val Miñor), dirección Vigo-Baiona, por la salida 17 (Vincios), se sigue la PO-331 hacia Gondomar, que abandonamos por la izquierda, a poco de cruzar bajo la autopista, por la pista asfaltada de Galiñeiro.

Desde el área (448 m) tres rutas señalizadas alcanzan por diferentes pasos la cresta de la sierra; su adecuada combinación permite realizar itinerarios circulares que toquen las tres cotas principales. El PR-G 1 "Galiñeiro" circunvala por la vertiente septentrional el Galiñeiro N (694 m), con una corta derivación que corona la cima; será la ruta elegida para recorrer las tres cimas de norte a sur. EL PR-G 2 "Monte Aloia" cruza la sierra entre las cotas central y meridional (602 m), por lo que puede ser el más adecuado para regresar al punto de inicio después de la travesía integral. Por su parte, el GR 53, cuyo trazado coincide al principio con el anterior, gana el cordal al norte de la cota principal, en el collado de Campo Redondo (653 m) (0,30); girando al S-SE, se pasa junto a la mítica Cova da Becha y se trepa sin problema por la ladera hasta el peculiar hito geodésico (A Botella) que distingue a la cima de Galiñeiro (708 m) (0,40).

Desde el Mirador do Castro - Ermita Virxe das Neves (Herbille)

Se alcanza el núcleo rural de Herbille abandonando la PO-331, entre O Porriño y Gondomar, en el Alto de San Cosme; una estrecha pista asfaltada asciende en breve a la zona recreativa ubicada bajo la erguida cota de Pedra Pinta (522 m), donde una gran cruz de hormigón y la popular ermita Virxe das Neves cristianizan los escasos restos de un antiguo castro celta.

Desde el llano (507 m), con espacio para aparcar, se toma a la izquierda de un acceso vallado la pista (W) que circunvala por el sur el Coto Mediodía (654 m) hasta situarse al pie de su ladera occidental (0,35), donde existe otra zona de mesas con fuente (es posible atajar a través de un incómodo cortafuego que corta en línea recta por el collado al norte de esta montaña, e incluso coronarla y entroncar nuevamente con la pista junto al área recreativa).

Una bifurcación señalizada a Galiñeiro y Arruidos sigue con dirección general W hacia el gris espinazo de la sierra, ascendiendo finalmente al collado de Campo Redondo (653 m)(0,50) y, pasando junto a la Cova da Becha, a la cima central de Galiñeiro (708 m)(1h).

Accesos: Parque Forestal de Galiñeiro (40 min); Mirador do Castro-Virxe das Neves (1h)

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Comentarios

  • item-iconWetopia .
    El 26 de febrero de 2021

    Vo y a ver si me doy prisa en visitarlo, ya han empezado a poner antenas y torres varias...