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Líjar (1.051 m)

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Joseba Astola Fernandez
Fecha Alta
17/03/2014
Modificado
17/03/2014
2
La alargada y aplanada montaña de Líjar se presenta como un relieve no demasiado atractivo, en comparación con las elegantes y abruptas líneas de otras sierras vecinas, como Grazalema o el cercano y altivo Tajo de Lagarín.
Sin embargo, la ascensión desde la localidad de Algodonales nos permite alcanzar la cúspide de Líjar (o Mogote, como la conocen en esta localidad acurrucada en la vertiente sur de la montaña) siguiendo, en parte, una vieja y estrecha vereda, grata alternativa a la larga y monótona pista que conduce también a la cima por la vertiente septentrional, desde la localidad de La Muela., más indicada para BTT.

Señalar que es habitual ver en el cielo de la sierra multitud de coloridos parapentes y ala-deltas, ya que Líjar parece reunir las condiciones óptimas para el vuelo. Por ello, es un lugar muy frecuentado por aficionados a estas modalidades. Los coches y furgonetas alcanzan la cima por la pista de La Muela.

Desde Algodonales

El paseo que proponemos tiene su inicio en la parte alta de Algodonales ( 365 m ), y está señalizada como ruta a La Muela-Los Nacimientos. Cabe destacar que existe otra senda, señalizada como Las Fuentes, que parte de las proximidades, y permite realizar un corto paseo circular por algunas de las fuentes que rodean esta localidad tan rica en acuíferos.

Nuestra vereda asciende suavemente por la vertiente orográfica derecha de un barranco, a través de un bonito bosque de pino piñonero, donde nos toparemos también con encinas y algarrobos de buen porte. La senda desemboca en una pista, junto a las ruinas de una construcción (quizás un cortijo, o un corral). Abandonamos el bosque y las escasas balizas y el sendero señalizado, tomando ahora la pista hacia la derecha, en dirección al visible Líjar.

Tras recorrer unas centenas de metros por el carril, debemos estar atentos para toparnos con un hito de piedras a la izquierda, punto clave para abandonar la pista. Este cairn marca el inicio de una estrechísima senda, un caminillo bastante perceptible en todo momento que asciende entre matorrales diversos hacia las siempre visibles construcciones de la cima. Tras un rato subiendo, la veredilla recorre un tramo horizontal hacia el este hasta que alcanza el característico espinazo que baja de la cima. Estamos situados en la vertical de la misma, cercanos ya, y es en este punto donde abandonaremos la senda, que prosigue en horizontal, y ascenderemos a directo por un terreno empinado, entretenido y fácil, aunque algo abrupto. Saldremos directamente a las pistas de despegue (mesas, bancos, pequeño aparcamiento terroso). Si el día está para volar, llevaremos ya un rato observando el despegue de los parapentes a muy pocos metros de nuestras cabezas, visión curiosa, de las que no se ven todos los días.
El vértice geodésico está situado junto a una antena, en lo más alto de la planicie, y se alcanza en breves minutos desde las mesas, por la pista.

Interesantes vistas en todas direcciones, destacando los perfiles de Grazalema, la umbría del Torreón y su pinsapar, y el pantano de Zahara de la Sierra, además de la blancura de pueblos como Olvera, los dos techos de Sevilla (Terril y Peñón de Algámitas), entre otros lugares.

Accesos: Algodonales (2h 30 min).

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