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Puntal de Vacares (3.143 m)

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Luis Alejos Escarpe
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Javier Urrutia
Fecha Alta
30/12/2008
Modificado
27/02/2017
15

El Puntal de Vacares o Bacares ( 3.143 m ) es la cumbre más significativa entre La Alcazaba ( 3.366 m ) y la cuneta o Puerto de Vacares ( 2.968 m ). Cuenta, por otro lado, con una deilatada tradición montañera propia, y una de las lagunas más conocidas de Sierra Nevada: La Laguna de Vacares ( 2.886 m).

Leyendas de la Laguna de Vacares

El doctor Fidel Fernández, uno de los pioneros divulgadores de Sierra Nevada cita algunas de las leyendas que recogió en sus periplos por la sierra hacia el año 1931, definiéndola como "cráter misterioso de un volcán extinguido. Ni una hierba nace en las laderas del embudo. La boca es un círculo de escarpas y de torcales, que apenas por alguna quiebra se puede atravesar. Las paredes interiores están formadas por horribles acantilados que descienden con pendiente casi vertical, y en el fondo de aquel gigantesco circo, al pie de la vertiginosa gradería, se advierte un enorme estanque circular, de aspecto triste y melancólico, lleno de agua inmóvil, que por la profundidad parece negra, y sin arroyo que lo alimente ni desagüe que lo drene...".

Se dice que no tiene fondo, que comunica con el mar mediterráneo y que, cuando los temporales azotan con vigoridad el litoral, el abatir del oleaje lleva a despedir el aire compromido desde sus oscuras profundidades. En ella viven criaturas extrañas y es visitada por las almas en pena, que purgan sus pecados en las orillas del estanque... Pero la leyenda más bella entorno a la Laguna de Vacares es la del Jardín de la princesa Cobayda.

"En tiempo de los moros, hubo en las alturas de Sierra Nevada un espléndido palacio, rodeado de bellísimo jardín. Eran de mármol y de serpentina las solerías, y de estucos y alicatados, como los bellos aposentos de la Alhambra, las paredes. Espesas arboledas se prolongaban hasta un lejano cerco de montañas, manteniendo el palacio aislado y oculto de la curiosidad de los mortales. Allí vivía una bellísima princesa, cuyo padre, el Rey moro de Granada, la sometió recién nacida al estudio de los sabios, mandándoles descifrar el destino de la niña en el libro de los astros. El horóscopo anunció que la princesa moriría al conocer el Amor, y el Rey, queriendo oponerse a la fatal sentencia, fabricó el palacio en el sitio más inaccesible de la Sierra, mandando que nadie se acercase a aquel lugar, donde la encerró bajo la vigilancia de una mujer de confianza: la discreta Kadiga, de los cuentos alhambreños.

Pasaron los años, y la niña llegó a hacerse mujer, sin conocer más mundo que el que se contenía en aquel marco de montañas, ni más personas que las esclavas encargadas de su servicio. Un tenebroso subterráneo, cuya entrada era un misterio para todos, permitía al Rey visitar de vez en cuando aquel paraje inaccesible, y ver desde lejos a su hija, cuando oculto entre las espesuras la miraba pasar por los laberintos del jardín.

Se hallaba un día Cobayda (que así se llamaba la princesa) recreándose en los bosques que limitaban el recinto de la morada, cuando apareció entre los árboles un arrogante caballero, que se había perdido en la montaña y vagaba de valle en valle sin encontrar el camino que la condujera a la ciudad. La princesa, que nunca había visto más que en sueños una figura varonil, sintió intensa emoción ante aquel joven tan apuesto. El doncel, por su parte también se enamoró, y desde entonces, y aprovechándose de la confiada seguridad en que vivían Kadiga y sus esclavas, salía todas las noches la princesa para encontrar al joven vestido de azul, junto a las frondosas alamedas del jardín. El carácter antes triste y melancólico de Cobayda, se tornó alegre y animado. Esto despertó las sospechas de Kadiga, y puesta en vigilante acecho confirmó sus temores, sorprendiendo a la enamorada pareja. Montó en cólera el Sultán al conocer la noticia, y la comprobó por sí mismo, escuchando las palabras de amor que el hermoso joven deslizaba junto al oído de la enamorada doncella.

Ciego de ira el Rey moro se lanzó furioso contra la feliz pareja. Un relámpago brilló cuando el Sultán desenvainó su alfanje damasquino, y la cabeza del doncel rodó largo trecho por el suelo, hasta quedarse convertida en una piedra negruzca que aún puede reconocerse fácilmente. La princesa, asustada por aquella terrible aparición, quedó convertida en hielo, y de sus ojos brotaron tantas lágrimas que bastaron para llenar el valle y convertirlo en un lago salado (La Laguna de Vacares), que cubrió el palacio, el valle y el jardín. El Rey, aterrado por la desesperación de aquella hija predilecta, quiso huir, pero no pudo: se había convertido en una enorme roca, que sigue enhiesta junto a la Laguna, y gime y brama cuando en las noches de furioso temporal la recorren el remordimiento y el dolor."

Otra de las leyendas que recogió el Dr. Fidel Fernández es la del "Pájaro Blanco de Vacares". Unos cazadores se perdieron y fueron a parar a la cubeta de la Laguna de Vacares, descubriendo, para su asombro, un pájaro blanco con aspecto de mujer que "...atrae con engaños hasta esta tumba de agua a los pastores, para sepultarlos en el fondo, donde los devora lentamente...". Pero en esa ocasión, la mujer-pájaro se enamoro de uno de los cazadores, del más joven y apuesto, y lo arrastró aguas abajo para llevarlo a su guarida, en un palacio de cristal, oculto bajo una gruta. El joven fue bien tratado por la criatura alada pero con el paso de los días sintió nostalgia del mundo exterior y decidió escapar, y lo consiguió gracias al crucifijo que llevaba en el pecho. "...En el preciso momento en que lo vio, lanzó el pájaro blanco un lúgubre graznido; quiso avanzar sobre el mancebo, pero se halló sujeto por una fuerza sobrenatural y misteriosa, y airado y rugiente se fue alejando poco a poco, hasta que se perdió en las tinieblas de la noche...". Nadie más a debido sobrevivir al fatal encuentro con el pájaro blanco de Vacares...

Desde Güejar-Sierra

Desde Güejar-Sierra ( 1.090 m ) nos acercamos a la antigua estación de San Juan ( 1.200 m ) e iniciamos el recorrido por la Vereda de la Estrella, cruzando de orilla el río Genil en el Puente de los Burros ( 1.330 m ), para emprender la subida por la llamada Cuesta de los Presidiarios, enlazando con la Loma del Calvario en las inmediaciones ya de la casa forestal del Calvario, más conocido entre los montañeros como el refugio de la Cucaracha ( 1.850 m ).

Reemprendiendo la marcha por la senda que arranca junto a la fuente, una vez en el rellano de la derruida Choza del Tío Papeles, continuamos el ascenso (ESE) por la larga Loma del Calvario, que culmina en Mojón Alto ( 3.115 m ). Flanquearemos su cumbre por el S., siguiendo la vereda que domina el Barranco del Aceral, pasa junto a los vestigios de las instalaciones mineras de los Prados de Vacares, y alcanza el cordal en la depresión de la Cuneta de Vacares o Puerto de Vacares (2.974 m). La laguna queda cien metros más abajo en la vertiente contraria.

Giramos a la derecha (SSW) por el rocoso cresterío a la aguda cima del Puntal de Vacares (3.143 m) (6,00).

Por el Valle de Trevélez

En este pintoresco pueblo alpujarreno (1.476 m), tomamos el camino que baja al rio pasando junto a diversas cortijadas al recorrer (NNE) el extenso baile, y entreteniendo la monotonía de tan uniforme marcha con el recuerdo de los condenados a galeras caminando por estos mismos parajes, en sentido contrario, en dirección al mar.

En el fondo del valle (2.000 m), cuando el Río Trevélez se bifurca, cruzamos el Río del Puerto para continuar por la margen izquierda del Rio Junillas (NW). Después de sobrepasar la confluencia del Barranco del Goterón vadeamos las aguas (2.450 m) (4,15), remontando la ladera que conduce (WNW) a la enigmática Laguna de Vacares (2.895 m), y al collado de la Cuneta de Vacares (2.974 m), donde enlazamos con el itinerario precedente, alcanzando por el cordal (SSW) al Puntal de Vacares (3.129 m).

A modo de variante, es factible prolongar el recorrido sobre el cresterío hasta el modesto Puntal del Goterón (3.075 m), descendiendo entonces por su cañada a enlazar con el itinerario de ascenso junto al Río Juntillas.

Accesos: Trevélez ( 6h ); Güejar-Sierra ( 6h ).

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Trevelez-Cerro Pelado-Puntal de Vacares-Trevelez calendar-icon12/08/2018
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Refugio Postero Alto - Puerto de Trevélez - Puntal de Vacares - Puntal del Goterón calendar-icon27/02/2017
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user-imageMikel Larrañaga Romeo 26,60 Kb.
Vega de la Estrella - Vereda de la Estrella - Cuesta de los Presidiarios - Loma del Calvario - Puntal de Vacares calendar-icon27/02/2017
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Variante integral 3000m. SierraNevada (Jerez Marq.-Lanjarón). 3 días calendar-icon05/10/2016
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