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La Morra Oriental (2555 m)

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David Atela
Fecha Alta
06/08/2020
Modificado
06/08/2020
6

Ruta prolongada entre hoyadas y laderas de derrubios, que llegan a ser especialmente descarnadas en la subida a la horcada de Lebaniego. Itinerario muy confuso en ausencia de visibilidad. La trepada final es elegante, con una llegada a la cima especialmente airosa y sobre lajas de excelente roca.

Desde Las Vegas del Toro (PD)

Al llegar a las vegas de Toro se deja una fuente a mano izquierda y la pista tuerce un poco a ese lado entre las majadas. Una vez rebasada la última de ellas, así como la terminación de la visera rocosa que las protege, debemos aparcar el vehículo (1080 m). A nuestra izquierda se abre el valle de las Moñetas, con la efigie de Peña Castil en primer término.

Comenzamos a andar sobre los prados de la margen izquierda (W, no hay curso de aguas alguno) y no tardamos en advertir una traza de paso (balizas rojas) que avanza hacia el fondo del valle. Aparece un contrafuerte a nuestra izquierda y la senda comienza a remontar una vaguada herbosa sobre su fondo. Al incrementarse la pendiente, la traza de paso se aproxima a nuestra izquierda a una collada en ese contrafuerte y aparecen varias bifurcaciones. Tomaremos la traza de más a nuestra izquierda (hitos y balizas rojas), que transpone esa collada y continúa en horizontal sobre la otra vertiente a la vez que entra sobre el roquedo calcáreo. Si no erramos su comienzo, la senda se perfila luego suficientemente hollada y en suave ascenso por toda esta margen izquierda del pétreo valle de las Moñetas (SW, luego WSW). Nunca llegaremos a transitar sobre su fondo, pero sí hay un par de momentos en la senda sube un trecho hacia la derecha para ganar altura en la ladera, bien señalizada con hitos y balizas.

Nos encontraremos con una traza que procede de la derecha, y en otra zona más elevada en que la traza se desdibuja sobre una ladera de prados, accedemos sobre otra senda más marcada que también viene de ese lado (traza que viene de la majada del Fresnedal). Ahora la traza entra sobre el fondo del valle (canal rocosa) y, bien por su fondo bien por una traza en la margen derecha, amaneceremos sobre la inconfundible campera de la vega de Carrazoso (1510 m)(1,10).

Debemos seguir la campera hacia su nacimiento (S) y atender a nuestra izquierda en el comienzo de una canal rocosa por donde sube una traza balizada (ESE, hitos y alguna baliza). Nada más salir a la campera siguiente, es importante atender a un brusco giro hacia la derecha (balizas) que atraviesa con decisión a ese lado y nos devuelve sobre la canal principal en una zona quebrada ya por encima de la vega de Carrazoso. Ahora subimos sobre la margen izquierda (traza, hollada en la ladera, hitos y balizas) para progresar sobre el fondo de la cuenca en la espectacular oquedad conocida como Llagu Vieyu.

Se sortea por nuestra derecha y ya resulta evidente una amplia traza que remonta en revueltas la siguiente ladera y va a coronar la reducida collada (1725 m)(1,50)(pequeña campita) que da paso Llago de las Moñetas. Para continuar ahora hacia la parte alta del valle, debemos dejar a la izquierda el lago y ascender a la derecha (hitos, se baja un poco y luego remontamos el roquedo, volviendo hacia atrás) por un collado contiguo que da acceso a una hoyada con una cueva útil como abrigo. Salimos a la derecha (WNW) sobre otra collada similar en altura de donde parte una línea de hitos que sube a la izquierdo con el contrafuerte que lo conforma. Saldremos arriba hacia la derecha sobre una vaguada pedregosa que se sigue (WSW, hitos) hasta su término, momento en que disfrutaremos de una visión completa del circo desde Peña Castil a los Tiros Navarro.

Se debe recorrer ahora una zona de hoyadas casi horizontal, primero sobre el extremo a nuestra izquierda y luego por el centro (WSW), hasta culminar con una collada (1915 m)(2,35) que domina una última línea transversal de hoyos en la base de la montaña. Encima de nosotros destaca la atrevida silueta del Cuchallón de Villasobrada. Cruzamos a la izquierda sobre el fondo de la canal que continúa esta línea de hoyos, y la seguimos unos metros hacia la izquierda (SSW). Podríamos continuar (S) el dibujo ascendente de su fondo y arriba salir a la derecha, ya directamente sobre el collado de la Garmona. Sin embargo, resulta algo más cómodo subir ahora a la derecha unos metros sobre terreno áspero y quebrado (W, canaleta sencundaria) que luego conformará un contrafuerte más transitable y de ascenso relativamente sosegado (izquierda, SW, hitos). Arriba seguimos el dibujo de un lomo (WSW) en las faldas de los Tiros Navarro, hasta enlazar con el sendero transversal que enlaza La Canalona con la Collada Bonita. Un poste nivométrico de colores característico en la zona resulta visible a nuestra izquierda (2255 m), y justo detrás se percibe la silueta del collado de la Garmona como colofón de la discreta valleta en que nos encontramos. Una traza de paso accede hasta ese paraje. Collado de la Garmona (2265 m)(3,45).

En el collado de la Garmona, cruce de itinerarios, la traza principal sigue en descenso un poco hacia la izquierda según accedemos para así contornear una primera hoyada y llegar al inicio de una zona de roca firme. La rura del Hoyacón domina en balcón una cubeta kárstica que nos obliga a perder altura, descenso que nosotros vamos a evitar si procuramos buscar los mejores pasos a la vez que faldeamos en horizontal (NNW, roca firme) toda la falda de los Tiros de Santiago,al pie de notables paredes rocosas. Finalmente es preciso ganar altura para culminar la divisoria que nos separa del impresionante hoyacón de Villasobrada, donde advertiremos cuán diferenciadas vertientes nos ofrece por este lado. Sin embargo, a esta misma altura, resulta posible continuar flanqueando (WSW, dibujesé el mejor trazado, senda de rebecos) hasta alcanzar el collado de entrada al Hou del Infanzón (2365 m).

Desde la boca del collado del Infanzón (2365 m)(4,15) nos elevamos unos metros sobre la divisoria (WNW, lomo de roca firme) que sube hacia los Campanarios, y pronto alcanzamos el umbral de una mesetilla que converge hacia el lado del Hoyacón y por donde resulta evidente una media ladera de paso (NNE, hitos, tramo horizontal) hasta la hoyada que es base de la horcada de Lebaniego. Allí hay un nevero hasta medio verano que suele obligarnos a perder unos metros enfilar el canalón oblicuo hacia nuestra izquierda (WNW, 32º) que busca tan bravo collado.

La subida resulta muy ardua sobre un estrecho corredor de roca suelta, con una traza de paso incómoda en la gravera base y luego ya casi inexistente, si bien podemos aprovechar la roca firme a nuestra izquierda para ganar altura a la Horcada de Lebaniego (2455 m)(5,15).

Nos acercamos ahora (N) hacia las apetecibles paredes blanquecinas de la Morra, sobre un pasillo emplazado inmediatamente a la izquierda de la divisoria (traza de paso, entre los mogotes de roca firme) y que, después de un collado al pie del escarpe en que se trasforma la divisoria, nos obligará a entrar a la derecha por la enorme rampa de rocalla inclinada hacia el Hoyacón Villasobrada. No debemos remontar esta canal directamente hacia el collado entre las dos cimas de la Morra, y en cambio sí cruzar a la derecha la rampa de rocalla para advertir la zona en que el farallón blanquecino de la cima Este de la Morra se ve más practicable. Allí buscaremos una vira que permite avanzar hacia la derecha, al aplomo de una fisura-chimenea que surca la pared (referencia). Trepamos sobre ella en terreno bastante vertical pero no muy complicado (II), sin confundirnos con otra chimenea que marcha hendida a la derecha. Después podremos ganar altura sobre una zona hundida a modo de vaguada que obliga a salvar un tramo más vertical (III, roca mala), tras el que se corona un primer contrafuerte en la montaña (anilla de cuerda para rapel).

La divisoria de la Morra se muestra a modo de segundo contrafuerte por detrás, y para ello buscamos a nuestra derecha una sucesión de muritos que trepamos fácilmente (II-). Se remonta ahora la arista a nuestra izquierda (II-, excelente roca, algo aéreo) y luego debemos entrar por unas viras que evitan la arista en la vertiente del Hou Tras el Picu. El mogote cimero invita a encaramarse sobre la fisura que ofrece a su izquierda (II+, difícil de descender); sin embargo, hay una opción más sencilla por una cómoda vira que marcha hacia la derecha (I), a modo de placa sobre una zona de tubos de órgano. Cima Oriental de la Morra (2555 m)(PD)(5,45).

Desde Vega Urriellu (PD)

Desde el refugio de la Vega Urriellu (1960 m), seguir la ruta a Horcados Rojos. Cuando concluye el descenso de la garganta del Hou sin Terre, sobre el hoyo de su mismo nombre (2050 m)(0,30), advertiremos cómo se abre bruscamente a nuestra izquierda una inclinada fractura a modo de corredor, que sube paralela al escarpe que ha originado esta Gargantada del Hou Grande.

Debemos elevarnos por ella (SE, corredor pronunciado a 35°, gravera inestable), con la referencia siempre a nuestra izquierda del contrafuerte rocoso que por este lado dibuja la Morra (espolón NW). El límite del corredor a nuestra derecha aparece más desdibujado entre las laderas de los Campanarios; de hecho, existe una canal algo más septentrional y que igualmente vierte sobre el Hou Sin Terre, por lo que debemos evitar confusiones.

Salvamos un tramo estrecho al poco de su comienzo (35º, nevero hasta principios de julio) y luego la canal se amplía a modo de inmensa gravera), trazas útiles en descenso, que enfila hacia el elevado paso de la horcada de Lebaniego (2458 m)(1,30). En este punto coincidimos con la ruta anterior que conduce a la cima oriental de La Morra (2555 m)(PD)(2,00).

Corredor N (AD+)

Encajado corredor dibujado entre las dos cumbres de la Morra y en la vertiente Norte que cae sobre el Hou Tras el Picu. El estado de un importante resalte central (tramo mixto variable) marca el desarrollo de esta escalada exclusivamente invernal.

La aproximación se hace desde el refugio de Vega Urriellu (1960 m) por el Canal de la Celada hasta el collado de la Celada (2226 m), para pasar al Hou tras el Picu (2153 m).

Entramos por el fondo de la hoyada (SW, ligero descenso) y nos acercamos a la base del estilizado corredor de dimensiones relativamente grandes y que no muestra recovecos debido a su dibujo oblicuo hacia nuestra izquierda. Abordamos la pendiente en la base del corredor por rampas asequibles, a modo de embudo, que van ganando inclinación (40º) y nos encaminan a un primer resalte. Se salva éste (55°, reunión encima) y en la rampa inclinada por encima aparece una zona proclive a la confusión. Debemos evitar un ramal lateral que  escora la izquierda (se ciega arriba) y nos encaminamos hacia la continuación del corredor, que debe intuirse arriba a la derecha, pero muchas veces está obturado por un tramo mixto de longitud variable (muro) en el que es preciso emplearse a fondo. En momentos de escasa nieve, el resalte llega a los 20 metrosy ofrece una dificultad de IV (M4, 8 m). Hay algún pitón instalado, y nuestra pericia estimará si podemos instalar algún otro seguro útiles.

Una travesía a la izquierda nos lleva sobre la continuación del corredor, donde hay un breve remanso de tranquilidad, pero pronto aparece un nuevo resalte. Éste se solventa en general con algo menor complicación (65º ó M3) y alcanzamos la rampa de salida (45-50º, donde el terreno ofrece una notable exposición sobre los resaltes que hemos superado. Se culmina el collado entre las dos cimas de la Morra (2505 m)(AD+)(3,15) y la vertientes opuesta ofrece una sencilla rampa para descender sobre horcada de Lebaniego (retorno cómodo), si bien podemos continuar el tramo mixto y algo expuesto, aunque de dificultad menor, que nos conduce a la cima principal de la Morra o cumbre de La Morra oriental (2555 m).

Accesos: Vega del Toro (5h 45 min); Refugio vega Urriellu (2h).

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