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zarikietako-mendilerroa-zeharkaldia
Aitor Arnedo
Fecha de realización
7 de mayo de 2017
Fecha de subida
10 de mayo de 2017
Duración
07:30
Tiempo Detenido
No definido
Visto
16323 veces
Nivel de Ruido

Imágenes

zarikietako-mendilerroa-zeharkaldia

Partiendo de Arangozki (Nafarroa), a la entrada del pueblo cruzamos un erreka y ascendemos por pista hasta alcanzar las cumbres centenarias de Mendigaña, Zarikieta (nueva en el catálogo) y Santa Bárbara para descender a Agoitz. De esta forma podemos recorrer íntegramente la sierra.
Pocos metros antes de llegar a Elkoatz (Nafarroa) iniciamos la marcha junto al comienzo de una pista por la que, una vez pasada una cancela iremos ascendiendo.
La subida no tiene dificultad (algún tramo con pendiente, pero por pista y con tramos de sombra en el pinar)hasta llegar a la zona alta donde nos encontraremos por unos metros con la cañada de los salacencos. Desde este punto continuamos por pista para llegar casi hasta la primera cima. Pocos metros antes de la misma salimos a un camino marcado con hitos, para adentrarnos en un bosque donde encontramos la cima centenaria de Mendigaña, sin vistas en la ubicación del buzón pero con buenas vistas al pirineo saliendo del recinto vegetal que rodea la cumbre. Con sus 1.106m. constituye el techo de esta sierra.
Desde Mendigaña quedan algo más de 3 km. hasta el Zarikieta
Hay que salirse de la pista a la izquierda para, por una senda entre bojes, llegar a la cima Zarikieta. El comienzo del sendero está indicado con un poste señalizador, y con marcar rojas a lo largo del mismo. Hay que tener cuidado al llegar a un claro en un collado de tomar a la izquierda ya que la senda discurre en varias direcciones. Esta altura toma el nombre de la sierra aunque no es su punto mas alto. Un vértice geodésico y grandes vistas, ahora hacia el sur, premian al caminante. La larga loma de Leire, la peña Izaga y la Higa de Monreal dominan el fondo del escenario natural. Hacia el este, se ve alzarse el Pirineo de Huesca, con esas atrayentes puntas nevadas de primavera. A nuestros pies un manto verde formado por grandes extensiones de encinas y pinos.
Tras volver a bajar de la cumbre de Zarikieta y retornar a la pista tras 1km. en dirección Agoitz tendremos la oportunidad de visitar vestigios del pasado: El castro de los Jeronales, un poblado de la edad del hierro, que podría ser coetáneo de la necrópolis.
El Castro está ubicado en un lugar estratégico, donde los precipicios forman su defensa natural en su parte norte. En la parte sur, por la que entramos al poblado, nos sorprenderá la potente muralla de piedras sin trabajar que protegía la zona menos resguardada del poblado. Aunque los bojes han tomado el castro, han sido incapaces con esta masa de piedras de cuatro metros de ancho por otros tantos de alto. El poblado ocupa solo 1 Ha. por lo que llama mas la atención el esfuerzo que tuvieron que hacer sus habitantes para la construcción de este aparato defensivo. Parece que las cosas no estaban muy pacíficas allá entre los siglos VII y II a.C. También es destacable la excelente panorámica desde lo mas alto del poblado prehistórico. Se llegan a ver algunos edificios de Iruñea, el Larrogain y la Peña de Aintzioa, el Corona, la sierra de Areta con su más alta cima el Baigura y bajo nosotros, a los pies del cortado rocoso donde se alza el poblado, un manto verde de pinos que contrastan con las extensiones azules del pantano de Itoiz.

Un kilómetro más adelante se sitúa la necrópolis de Induriaga está situada en lo alto de la sierra de Zarikieta, a 1000 metros de altura sobre el nivel del mar. Ocupa una superficie de 6.000 m2 en términos de los municipios de Aoiz y Lóngida. Está formada por varios cromlechs y algunos menhires y es de destacar la ubicación tan meridional de estos yacimientos, así como la existencia de monolitos centrales. La singularidad de la necrópolis de Induriaga es la presencia de un hito en el centro de un cromlech, algo poco habitual, y el hecho de ser los cromlechs más meridionales hallados en Nafarroa. Queda en duda la relación de esta necrópolis con el asentamiento de Los Jeronales, de la Edad del Hierro (a 1.250 m al nordeste de Induriaga).
Un cromlech es un círculo de piedras-lajas hincadas en el suelo, cuyo diámetro va de los 2 a los 20 m. Puede estar aislado o formar parte de un grupo, y generalmente se sitúa en espacios con gran visibilidad: cumbres o collados. Su función era recoger cenizas de difuntos y se construyeron hace 3.000 años y hasta la época romana. Hay en casi todo el Pirineo. Además de los de Induriaga, Txoperena halló en el monte Zarikieta otros 3 cromlech y un menhir (en proceso de excavación) en el término de Oihanzabalea, a 1.500 m al suroeste de Induriaga y en suelo de Aoiz, donde también se ha puesto un panel explicativo; y otro cromlech en el portillo de la sierra, en término de Arce (Arizkuren) y a 4.400 m. al nordeste de Induriaga. Todos se localizan en la cañada de Aezkoa a Milagro, la cañada real de los aezkoanos.

Tras dejar la necrópolis ascendemos suavemente, antes de cruzar el paso canadiense previo al panel indicador, a la vecina Peña Chiquita (Arlako begiratokia) que tiene una caseta de vigilancia forestal. Tomamos un sendero con poste indicador ahora a la derecha, las marcas rojas nos llevan al principio en paralelo a la pista para luego girar en ángulo recto hacia la "cresta" donde está la caseta verde con antenas. Continuamos a la izquierda por la senda con marcas rojas, hacia la Peña Santa Bárbara que será nuestra última cumbre de esta travesía antes de emprender el descenso hacia Agoitz. Poco antes de llegar a la cumbre veremos a nuestra izquierda el cruce con el camino por el que emprenderemos el descenso. Esta senda en principio está clara, pero llega un momento que se cierra, debido a la vegetación, perdiéndose las referencias (ocurre también en el tramo entre Pequeña Chiquita y Santa Bárbara).Un sendero más marcado discurre en sentido contrario de hacia donde debemos dirigirnos (la pista de descenso a Agoitz), así que optamos por abrirnos paso entre el boj, tras un centenar de metros de incertidumbre se abre de nuevo y vemos la pista a la que accederemos tras cruzar una alambrada caída (no hay paso). Aquí volvemos a tener el terreno bien marcado.
Durante la bajada por la pista (cojemos algunos atajos señalizamos que resultan más cómodos para caminar)nos cruzaremos con la senda de las carboneras, testigos de una actividad muy arraigada hace 60 o 70 años, en la que se quemaban encinas para la producción de carbón vegetal. Pronto veremos el muro de contención de la presa, y al de un rato de pista de cemento ya, el puente que tras cruzar el río Iratí nos da entrada en Agoitz junto a su iglesia.

Recuerda que las montañas no son propiedad de nadie y son para el disfrute de todos. Por ello, respétalas, y sobre todo, no te confíes. Toma siempre todas las precauciones. Esto es sólo una ayuda para caminar en libertad. Pero en la naturaleza solo somos invitados. Así que, deja que tu intuición y sentido de la orientación trabajen un poco también y , por favor, respeta la montaña.
A disfrutar de la ruta!

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