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Bazés (1.805 m)

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Joseba Astola Fernandez
arrow-iconFecha Alta
04/02/2015
arrow-iconModificado
26/06/2017

Como testigo mudo de los aconteceres de la antigua provincia de Gasconha (Gascogne o Gascuña) se eleva el Pic de Bazès (1.805 m.), una atalaya natural erigida sobre algunos de los valles que quedan englobados en el singular Val d´Azun, como los de l´Ouzom o Bergons.

La ascensión a esta simpática montaña, perteneciente en la actualidad al Departamento de Hautes-Pyrénées, transcurre por terrenos amables que aportan grandes dosis de serenidad y belleza, amén de una extensa panorámica hacia el Pirineo Axial, como suele ser habitual desde estas montañas separadas de la cordillera hacia el norte.

El itinerario al Pic de Bazès transcurre en todo momento por caminos y sendas bien balizadas y de clara orientación visual, por lo que no requiere de grandes explicaciones, a pesar de que la montaña no es visible desde el comienzo.

Para echar a andar debemos situarnos en lo alto del Col de Couraduque (1.360 m.), lugar al que se accede por una serpenteante carretera que parte de Aucun, una pequeña pero pintoresca aldea atravesada por la D-918, la carretera que de Argelès-Gazost se dirige al mítico Col d´Aubisque.

El asfalto termina en lo alto del Col de Couraduque, donde existen instalaciones relacionadas con la práctica del esquí nórdico, además de un restaurante y un gran aparcamiento. Tomamos la ancha pista que parte junto al edificio (carteles, balizas amarillas) y asciende tomando rumbo W. Caminamos bajo un bosque mixto donde hayas y abetos nos impiden ver aun el pico. En poco más de diez minutos alcanzamos el Col de la Serre, donde encontramos mesas y bancos, junto a un cruce de pistas. Descubrimos por fin, entre ramas, la atractiva silueta de la montaña a la que nos dirigimos. A pesar de que la señalización de madera nos invita a continuar por la pista, es más atractivo proseguir de frente, continuando en la misma dirección que traíamos para efectuar un breve y suave descenso que nos va a dejar junto a una cabaña metálica de color amarillo (se encuentra abierta y en estado aceptable). Debemos llegar al collado a la izquierda del Pic, muy evidente a la vista. Podemos hacerlo bien por el camino que nos ha traído hasta la cabaña o, mejor aún, tomando la senda de ganado que parte junto a la fuente situada detrás de la cabaña. Esta senda atraviesa una zona llena de arándanos por lo que, si es otoño, podremos degustar el preciado fruto antes de alcanzar el Col de Bazès mientras disfrutamos del maravilloso cromatismo que ofrece la variedad de árboles que pueblan este sector.

En el Col de Bazés confluimos con la ancha pista que abandonamos previamente en el Col de la Serre, si hemos optado por la alternativa más agradable para caminar. Seguramente, desde el collado, habremos adivinado ya el trazado de la senda que nos va a llevar hasta la cima no sin sudar, dada la fortísima pendiente que debemos superar. Para ello, caminamos unos minutos por la base de la montaña para girar después a la izquierda (O.) y ascender fuertemente en lazadas, en paralelo a un bosquete de hayas que tendremos a la derecha y acabaremos por cruzar también. La senda, clara en todo momento, nos deposita en la panorámica cima, tras abrirse paso entre algunas paredes y grandes bloques. Hito y abrigo rocoso ( 1.805 m ).

A destacar la panorámica sobre el sector del Gran Gabizo, las montañas del Val d´Estaing (Gran Barbat), el elegante Moullé de Jaut más a septentrión, además de montañas vecinas (Soum de Granquet, Pibeste, Soum de la Pène…) o el profundo y estrecho Vallée de l´Ouzom bajo nuestros pies. Curiosa también la visión del trazado de la espectacular carretera que rompe la ladera en su camino hacia el Col del Aubisque.

Accesos: Col de Couraduque (1h 30 min).

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