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Cantera del Lugar (971 m)

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Joseba Astola Fernandez
Fecha Alta
28/01/2016
Modificado
28/01/2016
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Separando las singulares comarcas turolenses del Matarranya y el Maestrazgo, y fronteriza, a su vez, con el Maestrat castellonense, el Bajo Aragón se nos muestra como una tierra de arraigada tradición cultural e histórica, además de como un territorio formado por diversos paisajes de alto valor ecológico en los cuales dejaron su huella visigodos, árabes y templarios, entre otros.

Más que por su escasa tradición montañera, el sureste del Bajo Aragón es conocido, sobre todo, por el atronador sonido de los tambores y los bombos que, durante varios días y noches de Semana Santa, hacen temblar incesantemente hasta a los más longevos y célebres melocotoneros y olivos, cuyos preciados frutos han dado fama también a la comarca.

Al sur del Desierto de Calanda se eleva la Sierra de los Caballos. Más que de un macizo uniforme, se trata de una serie de modestos cordales orientados en dirección suroeste-noreste, cuya altitud oscila alrededor de los 900 metros, correspondiendo su punto más elevado al Morrón de las Viñas (1.038 m.).

En la parte más occidental de la sierra, justo encima de la población de Berge (718 m.), se eleva la Cantera del Lugar (971m.). El barranco de la Virgen separa esta alargada montaña de peculiar denominación de un cerro de altitud ligeramente superior en cuya ladera septentrional se ubica la ermita de la Virgen de la Peña, patrona de los berginos.

Para alcanzar el vértice geodésico de la montaña partiremos de Berge, cruzando el río Guadalopillo y tomando una pista que, entre campos de labor, se dirige hacia la población de Seno, al otro lado de la sierra. Encontraremos carteles indicadores de la ruta a seguir.

Pronto pasaremos junto al elegante conjunto formado por lavadero, fuente y abrevadero, construido a principios del siglo XIX bajo el reinado de Fernando VII, tal y como reza un cartel de piedra allí existente.

Al no existir sendero que conduzca a la cima, debemos proseguir por la pista hasta situarnos justo bajo la inconfundible montaña a la que pretendemos subir. Cuando lo estimemos oportuno, abandonaremos el ancho camino y nos lanzaremos monte a través, aprovechando unas rocas características que nos permitirán caminar sobre su superficie para alcanzar con mayor rapidez y comodidad la empinada ladera noroccidental de la montaña.

Afrontaremos entonces la dura ascensión, por un terreno de piedra caliza, a veces algo descompuesta, entre matorral de aulaga, romero, coscoja, enebro y otras especies. Trazando la ruta a nuestro antojo, sin más problemas que los que impone la propia pendiente, alcanzaremos más arriba o más abajo la cresta que, surgiendo desde el barranco de la Virgen (por el que prosigue la pista que hemos abandonado) asciende hasta la cúspide de la montaña.

Solo nos restará ascender por la cómoda y agradable cresta hasta alcanzar el vértice (968 m.), pasando previamente por el punto más elevado (971 m.) de esta Cantera del Lugar, distante solo unos metros de la señal geodésica.

Disfrutaremos del singular paisaje de esta zona de Teruel, modelado por la influencia de los climas continental y mediterráneo, destacando en el horizonte las montañas de Els Ports y sierras más elevadas como la de Ejulve y el monte Majalinos.

Dada la sencillez y la corta duración de la ascensión a la Cantera del Lugar, es altamente recomendable aprovechar la ocasión para descubrir la elegante ermita de la Virgen de la Peña (cuya ubicación ya nos habrá llamado la atención) y su vía crucis, así como para penetrar en esta solitaria Sierra de los Caballos en busca de otros parajes de interés, como las bucólicas ruinas de la Torre Piquer.

Podemos descender de la Cantera del Lugar por su vertiente nororiental, atravesando las singulares terrazas abandonadas para cuya construcción se aprovechó la concavidad de una alargada vaguada. Sin senda demasiado definida pero sin mayores problemas, alcanzaremos un camino que nos dejará en la pista del inicio, bajo la ermita de la Virgen de la Peña y su herboso vía crucis jalonado de cipreses, cuya visita es de obligado cumplimiento. Cuenta la leyenda que, tras aparecérsele la virgen a un pastor en un recóndito lugar de difícil acceso, los berginos decidieron levantar un templo en la parte baja de la montaña. Sin embargo, al día siguiente, al comprobar que la imagen de la virgen se había desplazado al lugar de la aparición, optaron por construir la ermita allí mismo.

La Torre Piquer (s.XVI)

Si continuamos por la ancha pista hacia el interior de la sierra y la población de Seno, atravesaremos extensas tierras de cultivo,  dejando a un lado una mina de arcillas y  descenderemos por un bosque de pino carrasco hasta el cruce desde el que, por un viejo camino, alcanzaremos la Torre Piquer, inmersa en un paisaje con mucho encanto. 

Esta especie de masía fortificada (la casa de labranza adosada a la torre es posterior) se ubica en el centro de la sierra, debajo de la vertiente umbría del Morrón de las Viñas, a escasos cinco kilómetros de Berge, rodeada de bosque de tipo mediterráneo y campos de labor.

Dada su ubicación, en una encrucijada de caminos, se cree que pudo servir para vigilar el trasiego de gentes entre Berge y Castellote. Aunque declarada Bien de Interés Cultural hace una década, sus solitarias ruinas, de gran belleza, demandan cierta atención por parte de las autoridades competentes.

El periplo por estas tierras, tan desconocidas como sorprendentes, se completa con una visita al núcleo de Berge y, si se desea, a los centenarios chopos situados en su término, a la vera del río Guadalopillo. También es interesante el vía crucis que, de la cercana población de Alcorisa, asciende hasta las ermitas de San Juan y del Santo Sepulcro.

Acceso: Berge (1h 15)

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