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Horacada, Peña (1.818 m)

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Luis Astola Fernández
Fecha Alta
03/08/2016
Modificado
12/09/2018

Peña Horadada, Horacada u Oracada, marca la máxima altitud de la palentina Sierra de Peña a oriente de la voluminosa mole de Peña Redonda (1996 m). A partir de esta cota, y de su vecina Peña Cantoral (1792 m), la sierra pierde rápidamente altura al sur y al este para diluirse definitivamente, 700 metros más abajo, en la inmensa meseta castellana.

Horacada y Horadada son topónimos de etimología y significado idénticos (agujereada), pero con diferente evolución. Sorprende la desaparición de la "H" inicial en la forma "Oracada", curiosamente la más repetida en casi todos los medios, que parece deberse a un simple error ortográfico de transcripción, de lejana aparición (Mapa del IGC-MTN50 -0132, Ed.1927); error que, a fuerza de ser utilizado sin contrastarlo suficientemente, ha ido adquiriendo carta de naturaleza, sobre todo a partir de la publicación del "Mapa Guía Montaña Palentina" del IGN (2ªedición-2003), de amplia difusión en su día.

El hecho cierto es que la forma "Oracada", que presumimos ortográficamente incorrecta, es poco o nada habitual en la toponimia peninsular, donde en cambio abundan topónimos como Peña Horadada, Peña Foradada (Zaragoza), Penya Foradà (Alacant), Peña Foratata (Huesca), Peña Furacada, Piedra Huracada, Peñaforada, Llastra Huracada, La Joracada (todas ellas en Asturies), Cueto Juracado (León), Peña Furada (Asturies y Galicia), Peña Buracada (Zamora) o Peña Buraca (Cáceres); todos ellos sinónimos, procedentes del latín "foratus" (agujero), y donde la "f" inicial se ha conservado o ha evolucionado normalmente a "h", "j" o "b", pero en ningún caso ha desaparecido.

Por esta razón preferimos nombrar a la montaña como Peña Horacada (como aparece, entre otros, en las últimas ediciones, 2006 y 2014, del Mapa Provincial de Palencia, 1:200.000), correctamente escrito y compatible con el extendido y erróneo Oracada; proponer el uso alternativo de Peña Horadada, como aparece en varias ediciones (especialmente las más modernas) de la cartografía del IGN, topónimo que no provoca en principio contradicciones; y desterrar, por incorrecta, la forma Peña Oracada, para no contribuir a perpetuar el más que presumible, y ya subsanado, error ortográfico.

Lo curioso es que el agujero que debiera justificar el evidente topónimo no aparece por ningún lado; un aro metálico, sujeto de manera precaria entre las piedras del hito cimero, parece querer corregir de alguna manera el dislate.

La Tejeda de Tosande

El hayedo que cubre la umbría de Peña Horadada y Peña Cantoral cobija la renombrada Tejeda de Tosande, una importante colonia relicta de tejos centenarios, donde se han inventariado entre 700 y 800 ejemplares (exactamente 743, según leemos en uno de los paneles informativos), en pequeños grupos o dispersos entre las hayas.

El Decreto 140/1998, de 16 de julio, por el que se aprobó el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales del Parque Natural Fuentes Carrionas y Fuente Cobre-Montaña Palentina, incluye la tejeda entre las "Zonas de Uso Limitado Tipo A", espacios donde "...debido a la elevada calidad del medio natural que abarca estas zonas, únicamente se permitirá el mantenimiento de las actividades tradicionales con arreglo a lo dispuesto en las directrices y la normativa del PORN y el Plan de Recuperación del Oso Pardo en Castilla y León, así como un moderado uso público que no ponga en peligro la conservación de los valores naturales."

El "moderado uso público" que propugna el PORN se ha concretado, en el caso de la Tejeda de Tosande, en el acondicionamiento de una senda artificial construida a base de picas de madera, tablas enterradas y hasta escalones en las zonas de mayor pendiente, todo ello a escasos centímetros de los troncos de los tejos, afectando en mayor o menor medida al sensible sistema radicular de los árboles que se pretende salvaguardar. La mayor facilidad de acceso y la mayor difusión sobre la singularidad de este enclave provocan, en días señalados, cierta masificación en la tejeda, lo que aumenta (a pesar de las recomendaciones en sentido contrario de los paneles) el pisoteo y el riesgo de expolio de las escasas plántulas de tejo que logran sobrevivir al ramoneo de los herbívoros. Una actuación, cuando menos, cuestionable, aunque hay que reconocer la dificultad para los gestores de espacios naturales de compaginar sin excesivas contradicciones conceptos como protección y divulgación.

Desde Mata Alta

Ruta exenta de dificultades y de sencilla orientación en ausencia de nieblas, pero bastante exigente a partir del valle de Tosande, desde donde habrá que superar hasta la cima 600 metros de desnivel, con pendiente sostenida y campo a través, sin caminos ni senderos dignos de tal nombre. En el descenso, tras pisar Peña Cantoral, aprovechamos para conocer la Tejeda de Tosande, enlazando con el final de la senda acondicionada por la Junta de Castilla y León, que nos devolverá al punto de inicio.

La Senda de la Tejeda de Tosande (y la ruta propuesta hacia Peña Horacada) se inicia (1155 m) en el aparcamiento situado en el Km 207,4 de la carretera CL-626, entre Cervera de Pisuerga (6 km) y Guardo, a la altura de la parada de autobús de Dehesa de Montejo, que queda a 700 metros al SE, accesible por la pista que sale junto a la parada.

Desde el aparcamiento, donde se ha acondicionado un jardín interpretativo de escaso interés, las balizas de la senda conducen en descenso por una descarnada pista hasta el paso bajo las vías del ferrocarril Bilbao-La Robla, cerrado al tráfico de vehículos. Luego, ya convertido en ancho camino, transita prácticamente en llano y perfectamente señalizado a través de un espeso marojal, en un tramo algo monótono que habrá que distraer con la contemplación de la pequeña fauna y de las flores que nos salgan al paso, según la época.

Las verdes praderas del valle de Tosande, encajadas entre las laderas de Peña Horacada (1818 m) y las del Pico de las Cruces (1566 m) marcan el final del robledal y de la Senda de la Tejeda (0,50), que se desvía a la izquierda, con las flechas y paneles pertinentes, para introducirse en el oscuro hayedo donde se esconden los tejos; 600 metros más arriba se perfila la silueta cónica de Peña Cantoral (1792 m), avanzadilla oriental de Peña Horacada.

Buscando el itinerario más cómodo para superar la rampa hasta el cordal de la Peña, que ya se presume larga y sacrificada, seguimos un poco más por el camino que remonta el valle, en dirección a una pequeña cabaña visible al fondo. Si llegar a alcanzarla, tomamos un sendero de ganado a la izquierda, que se dirige llaneando (W) hacia la oscura masa boscosa que cubre la parte baja de la ladera; al tocar el bosque, el camino se introduce en la vaguada y empieza a remontar con decisión, aunque pronto se dirige hacia el hayedo que cubre el otro lado de la hondonada.

Sería posible seguirlo para salir del arbolado en otra vaguada al norte de Peña Horacada y Peña Cantoral, que en cualquier caso habría que remontar de manera trabajosa para ganar la cresta. Por eso, para no divagar demasiado por la ladera, elegimos continuar directamente por la que traíamos, en dirección SW, por terreno limpio de árboles y muy empinado. A veces se encuentra alguna vaga trocha, trazada por el ganado o, más probablemente, por las manadas de ciervos que menudean por el entorno; algún hito colocado arbitrariamente aquí o allá indica que alguien más ha ascendido en algún momento por esta misma ruta. Pero, en definitiva, se trata de poner un pie delante de otro en dirección al siempre visible cordal, en un recorrido que llega a hacerse largo y un tanto agónico; el extraordinario paisaje, que se va ampliando conforme se gana altura, será una buena excusa para realizar frecuentes paradas y recuperar el aliento.

Con la llegada al cordal (2,15) el horizonte se dilata hasta el infinito, con todos los picos importantes de la Montaña Palentina a la vista (Fraile, Peña Redonda, Espigüete, Murcia, Peña Prieta, Curavacas, Lezna y toda la cuerda de Peña Labra hasta Valdecebollas); y con la inmensa planicie castellana perdiéndose por el sur. Un último esfuerzo, siguiendo al SW la senda que viene por el cordal desde Peña Redonda (1995 m), nos sitúa por fin junto al hito cimero de Peña Horacada (1818 m); tras las blancas calizas del Pico de la Celada (1598 m) y del pequeño macizo del Pico de las Cruces (1550 m) y Almonga (1519 m), asoma el azul del embalse de Cervera, vigilado por el Parador de Fuentes Carrionas, en medio de un sublime paisaje forestal.

Para la vuelta, por la cercana cima de Peña Cantoral (1792 m) o rodeándola por la izquierda, hay que descender la empinada ladera que se descuelga hacia la parte alta del hayedo de Tosande, siguiendo un rumbo ligeramente al NE, para acabar enlazando ya muy abajo, sobre la cota 1400, con la senda acondicionada por el interior del bosque donde se resguarda la tejeda. Aunque hay otras opciones más directas para descender, lo más lógico para conocer este singular paraje sería recorrer la senda, sin salirse de ella, como advierten insistentemente las guías (con respeto hacia los venerables tejos y con cierta tristeza por la agresión hacia ellos que supone la propia senda, añadimos), hasta el instructivo panel que marca su inicio en la pradera de Tosande. Desde aquí, por el camino balizado ya conocido, se regresa a Mata Alta (5,30 horas el recorrido completo).

Acceso: Dehesa de Montejo, aparcamiento de Mata Alta (2h 30min)

 

Material complementario

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11/03/2018

 

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