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Bordégal (1.543 m)

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Luis Astola Fernández
Fecha Alta
21/08/2016
Modificado
22/08/2016
2

La Sierra de Pela establece a lo largo de 25 km la divisoria hidrográfica entre los ríos Duero y Tajo, y actúa además como frontera natural entre Soria (Castilla y León) y Guadalajara (Castilla-La Mancha), llegando a tocar en su extremo más occidental, el Pico de Grado (1517 m), tierras segovianas.

En la actualidad, el eje central de la sierra, que se prolonga de E a W, está ocupado por una interminable hilera (más de 15 km) de aerogeneradores, que la convierten en una inmensa central eléctrica, con una potencia instalada de casi 100 MW en sus cinco parques eólicos (Grado, Campisábalos, Somolinos, Hijes y Dos Pueblos). Esta dedicación industrial, con el auténtico bosque de eólicos que invade su línea cumbrera, marca profundamente el paisaje de Pela y condiciona, con su secuela de pistas de acceso, subestaciones y tendidos eléctricos, la calidad visual de los itinerarios que se dirigen a sus cumbres.

Sin embargo, a pesar de esta realidad incuestionable, que genera además el correspondiente impacto ambiental (especialmente perjudicial en el caso de las grandes rapaces: buitre, alimoche, águila real, buho real...), la Sierra de Pela atesora tanta riqueza natural y alberga rincones de tal belleza que consigue seducir irremisiblemente a quien se acerca a conocerla. No en vano el conjunto Sierra de Pela-Laguna de Somolinos es un espacio natural protegido bajo la figura de Monumento Natural y es zona LIC (Lugar de Importancia Comunitaria) de la Red Natura 2000 de la Unión Europea, además de formar parte del Parque Natural Sierra Norte de Guadalajara.

El patrimonio monumental y cultural de las localidades incluídas en el entorno de la sierra es igualmente impresionante; basta nombrar lugares como Tiermes, Retortillo de Soria, Grado del Pico, Galve de Sorbe, Campisábalos, Albendiego, Miedes de Atienza y tantos otros...

Curiosamente, las cotas más elevadas de Pela se encuentran fuera del eje principal de la sierra y, por tanto, libres de la presencia de eólicos, lo que les confiere un valor añadido. Se trata de Bordégal (1543 m), un airoso cerro desprendido al norte del cordal, en la vertiente soriana; y de Sima (1548 m), que corona una amplia meseta extendida al sur de la cuerda, en tierras de Guadalajara. Situada sobre el propio eje de la alineación, donde el zumbido incansable de las aspas resulta más difícil de ignorar, el Alto del Portillo (1540 m) señala la tercera cota en altitud de la sierra; las rutas que alcanzan su cima por cualquiera de los fascinantes barrancos de su vertiente sur (Borbocid, La Cueva, Las Navas, El Tejo...) conseguirán abstraernos de la presencia de los artefactos eólicos que, por cierto, también han respetado su zona de cumbre.

El cerro Bordégal (1543 m), conocido también localmente como Pico Sotillos, es una montaña marcada por siglos de actividad ganadera, que aún persiste. La relativa cercanía de las tres Cañadas Reales que cruzan de sur a norte las tierras de Soria y Guadalajara (Soriana Oriental, Galiana o Riojana y Soriana Occidental), que recuerdan la trashumancia de los rebaños de ovejas desde tiempos de la Mesta, hablan de la ancestral vocación ganadera de estas tierras del frío altiplano soriano, poco aptas para otro tipo de actividades agrarias.

Asentadas en una terraza de la falda norte de Bordégal, las ruinas de Sotillos de Caracena, que se despobló definitivamente a finales de la década de los 60, son testigo de las dificultades para subsistir con dignidad en estos lugares de clima extremo, de escasos recursos y demasiado alejados de todo. Por contra, las calles de la cercana localidad de Pedro, que languidecen durante la mayor parte del año, presentan en verano cierta animación, gracias al regreso estacional de sus antiguos vecinos; el pueblo exhibe con orgullo su bien cuidado casco urbano, su monumental iglesia dedicada a San Pedro y el agradable paseo acondicionado junto al cauce del río, que conduce a la ermita de la Virgen del Val, edificio de origen visigótico (s.VII), de construcción sencilla, pero dotado de un importante valor patrimonial.

Fuera del pueblo, preparado como área recreativa, el Manadero del Río Pedro, cuyas frías y abundantes aguas abastecieron antaño a la antigua ciudad de Tiermes, es un milagro de frescura en el árido verano soriano.

Desde Pedro

Una pista algo pedregosa comunica Pedro (1265 m) con el despoblado de Sotillos de Caracena. Caminando entre tierras de labor, con el cerro Bordégal siempre a la vista, tras cruzar el cauce reseco del Arroyo de los Valles se alcanza un pequeño alto (0,20), donde el camino inicia un ligero descenso (poco más abajo, a la izquierda, se abre lo que parece una vieja zona de extracción de arena).

Sobre el talud de la derecha, las sendas abiertas entre los arbustos por las ovejas se orientan hacia el Barranco de los Valles, que hay que remontar por su vertiente orográfica derecha; el lado contrario aparece ocupado por una repoblación de pinos. Se van enlazando rastros de ganado a cierta altura de la vaguada hasta cruzarla, ya muy arriba, fuera del límite del arbolado, y alcanzar el vasto collado herboso (1465 m)(0,55) que une la cima de Bordégal con el cordal poblado de aerogeneradores, a la altura de la loma del Morro (1523 m).

Una pisada vereda, utilizada por los rebaños en su ruta diaria, asciende directamente (N) por la lomada, que se encrespa al E en un discreto farallón calizo, hasta el redil y el apilamiento de piedras, anormalmente abundante, que conforma la cima de Bordégal (1543 m)(1,10); el lugar sugiere la posible existencia en el pasado de alguna construcción, quizás de utilidad ganadera, extremo que no hemos podido confirmar.

Una brecha cercana, al W de la cima, permite salvar el pequeño resalte rocoso para deslizarse por la empinada ladera N, cortando curvas de nivel y senderos de ganado, hasta la terraza donde se asienta el despoblado de Sotillos de Caracena (1260 m)(1,50). Tras pasar entre los esqueletos rojizos de sus casas y de su pequeña iglesia, que tampoco se ha librado de la ruina, 2,5 km de pista nos separan de Pedro (entre 2,15 y 2,30 el circuito completo).

Desde Tiermes

Desde el aparcamiento del yacimiento celtíbero de Tiermes (1195 m) seguir (S), durante menos de 1 km, la pista señalizada como GR 86 (Sendero Ibérico Soriano); en la bifurcación, abandonar la ruta balizada y girar al SW. La pista, cómoda y de buen firme, continúa hasta Sotillos de Caracena; sin necesidad de llegar al despoblado, se pueden enlazar sendas de ganado que ascienden directamente a la cima de Bordégal por la empinada lomada NE.

Accesos: Pedro (1h 10min); Tiermes (1h 30min)

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Comentarios

  • item-iconLuis Astola Fernández
    El 22 de agosto de 2016

    Preguntamos en Pedro a Paula Andrés (74 años), antigua vecina de Sotillos de Caracena, sobre los restos y el gran apilamiento de piedras que se observan en la cima de Bordégal. Sonríe con nostalgia al recordar su pueblo ("¡Qué bonito, Sotillos!") y su juventud. Asegura que nunca conoció en la cima del cerro ninguna construcción, y que lo que haya allí arriba "...será cosa de pastores". Con sonrisa pícara y casi al oído nos desvela en cambio la existencia, en algún lugar sin determinar de la breve muralla rocosa oriental, de la Cueva del Cancho, donde se colaban en sus correrías infantiles "...hasta donde podíamos, porque la cueva no tiene final...".