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Sima (1.548 m)

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Luis Astola Fernández
Fecha Alta
28/08/2016
Modificado
30/08/2016
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El prieto pinar de pino albar trepa por la tendida ladera N hasta abrazar, en la achatada cumbre de Sima (1548 m), el pilón geodésico, que ha precisado crecer más de cinco metros para desempeñar su papel con cierta dignidad. El vértice señala el punto más alto de la Sierra de Pela, coronando una amplia meseta desgajada al SW del eje principal de la sierra, a la que se une a través del collado de la Hoz (1404 m), paso de la carretera CM-110, y del elevado altiplano de Campisábalos.

Al E y al S, la plataforma cimera del Sima se desploma, con vistosos contrafuertes de laderas empinadas y abruptos cortados, sobre las altas tierras castellano-manchegas donde se asientan pueblos como Somolinos, Albendiego y los Condemios de Abajo y de Arriba, con el telón de fondo de las boscosas laderas septentrionales de las sierras de Alto Rey (1858 m) y Mojón Cimero (1822 m).

El Bornova y la Laguna de Somolinos

El cauce del río Bornova, que brota caudaloso y frío incluso en pleno estío, perfila por el E la base de la montaña. A poco de nacer en el cercano Manadero, las aguas del Bornova se represan de manera natural en la Laguna de Somolinos, un auténtico oasis en la reseca paramera. Las 3'8 ha de su lámina de agua (que llegan a alcanzar siete metros de profundidad y mantienen una notable estabilidad a lo largo del año), junto con su entorno inmediato, constituyen la zona húmeda más importante del Parque Natural "Sierra Norte de Guadalajara" donde se incluyen, y están además protegidas, junto con el conjunto de la Sierra de Pela (790 ha), bajo la figura de Monumento Natural.

La Laguna de Somolinos no es de origen glaciar, sino kárstico. Su dique de contención se forma a partir de la acumulación y depósito sobre los vegetales del carbonato cálcico disuelto en el agua, solidificándose en lo que se ha dado en llamar "barrera tobácea" (compuesta por la característica toba calcárea o piedra fosca) o "barrera de travertino" (derivado de la antigua Tibur, actual Tívoli, en la región italiana del Lacio, abundante en canteras de esta roca sedimentaria empleada antaño en la construcción). Su singular ecosistema, integrado por sus especies de flora y fauna más visibles y reconocibles, pero también por esas otras especies (plantas sumergidas, fitoplancton, microorganismos, pequeños invertebrados...), cuyo conocimiento y estudio está generalmente reservado a los especialistas, adquiere una importancia fundamental en el mantenimiento del equilibrio ambiental de la cuenca del Bornova y del propio Henares, al que tributa.

Pascual Madoz, en el Tomo III de su "Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones de ultramar" (Madrid, 1850), en la acepción "Atienza" menciona los conocimientos del momento sobre la laguna, con algunos errores de interpretación disculpables por la época en la que se emitieron;

"...al hablar del nacimiento del r.Bornova, hicimos mención de la laguna de Somolinos, y creemos ser este el lugar de dar á nuestros lectores alguna idea de las particularidades que encierra este depósito de aguas: su estension es de 500 pasos de largo y 200 de ancho, hace la figura de un óvalo, y su fondo no es conocido: se cree que sus aguas sean procedentes del mismo punto que las de los manantiales de Pedro y Grado en la prov. de Segovia, y se conserva en el pais la tradición de haberse arrojado mucha paja en cierta sima que hay en el pinar de Campisábalos, y haber salido después por la laguna y por dichos manantiales: en confirmación de esta creencia, se observa que las aguas que nacen en todos tres puntos son de una misma clase, y que en sus alrededores hay canteras de piedra toba, las cuales no se ven en los sitios inmediatos ni en otros puntos: hay mas, los manantiales de Pedro y Grado no presentan en invierno mucha mas agua que en el verano, y de consiguiente las muy abundantes que entran en la laguna deben salir por otro conducto; se presume ser esta salida la de un fuerte manantial que existe en la Sierra-pela y cuesta de la Retuerta en el camino que va desde hijes a Castro y Valvenedizo; al lado de este manantial hay tambien piedra toba, que no se ve en otros puntos; este manantial se seca completamente en el verano: y esta es otra razón para creer que recibe sus aguas de la laguna, la que las transmite solamente cuando llegan á determinada altura, y asi se esplica el que no sea sensible el aumento de aguas en la laguna a pesar de las muchas que recibe...".

Somolinos y su pasado industrial

Somolinos es una pequeña localidad dependiente desde antiguo de las aguas del río Bornova y de su laguna represada. Su propio nombre parece provenir de su ubicación, aguas abajo de hasta siete molinos harineros, que a lo largo de la historia tuvieron otras utilidades derivadas de la fuerza motriz del agua encauzada, sea como ferrerías, batanes, fábricas de papel, martinetes de cobre o centrales hidroeléctricas. El mencionado Diccionario de Madoz, ya a mediados del s.XIX, se hace eco de este aprovechamiento hidraúlico:

"...en Somolinos y Albendiego hay varios batanes para limpiar y dar cuerpo á los paños que se hacen en el pais, á los cuales se da tambien tijera en el primer pueblo: en el mismo hay 2 martinetes para batir el cobre que se recoge en varios puntos, y un molino de mal papel que está descompuesto: y por último el Sr. conde de Polentinos tiene proyectada en el mismo pueblo una gran fáb. para elaborar hierro forjado y fundido...".

En su día, Somolinos contó también con una fundición de mineral de plata (queda como testigo la estilizada chimenea situada en la ladera oriental de Mateote, sobre la cubeta lagunar); y recientemente se ha procedido a la rehabilitación ambiental de una controvertida cantera de caolín inmediata al pueblo. Otras localidades del entorno que merece la pena visitar son Campisábalos, con el singular mensuario (calendario agrícola) tallado en la fachada sur de su excepcional iglesia románica; y Albendiego, cuya ermita de Santa Coloma, dotada de un impresionante ábside semicircular con ventanales calados a base de primorosas celosías geométricas, está declarado Monumento Nacional.

Desde Somolinos

El itinerario circular planteado para alcanzar la cumbre de Sima (1548 m) resulta variado y atractivo, y permite conocer buen número de rincones sugerentes y hasta pintorescos, con el aliciente añadido de la ausencia de los artefactos eólicos que invaden el resto de la línea cimera de Pela; la mayor parte del recorrido caminaremos en absoluta soledad. Muy recomendable para realizar con niños, por la cantidad y calidad de los puntos de interés que propone.

A la entrada de Somolinos (1250 m) por la carretera procedente de Campisábalos, con espacio para aparcar junto a ella, un panel indica las tres rutas señalizadas del Monumento Natural de Sierra de Pela y Laguna de Somolinos; aprovecharemos al principio y al final las balizas de las Rutas 1 y 2, "Laguna de Somolinos" y "Nacimiento del Río Bornova". El paseo, asfaltado, discurre a la sombra del arbolado, paralelo a la carretera, que volvemos a alcanzar junto a la entrada de un voluminoso caserón, vallado a cal y canto, que funciona como centro de turismo rural (0,05).

Se inicia aquí el sendero que rodea la laguna, balizado y dotado de paneles explicativos del espacio natural. Una estilizada torre de piedra a media ladera marca el punto donde se abandona la senda señalizada, para trepar por el empinado sendero que la alcanza (0,10); la torre, remedo medieval que pudiera insinuar un origen más noble, es en realidad la chimenea de una antigua fundición de mineral de plata, ya en desuso. La huella, más difusa a partir de la chimenea, asciende en derechura por la tiesa ladera, visita unos airosos pináculos rocosos disfrazados de cresta de dragón y, siempre con la cubeta de la laguna a nuestra espalda, cada vez más profunda, gana con menos esfuerzo del esperado el canto de la meseta (0,25).

Se continúa en principio cerca del borde oriental, sin senda clara, pero por terreno herboso y cómodo, salpicado de solitarios pinos y pinchudas almohadillas de erizón o cojín de monja (Erinacea anthyllis), y con grandes manchas de gayuba (Arctostaphylos uva-ursi) que defienden el suelo de la erosión. Se puede alcanzar en breve, por la ancha cuerda, el promontorio cimero del Mateote (1478 m), para disfrutar de las mejores panorámicas sobre el valle; o bien dirigirse directamente al amplio collado (1459 m)(0,40) que lo une al resto de la montaña, donde sabemos que se esconde, en medio de la oscura mancha del pinar, el vértice de Sima.

En un terreno sin excesivas referencias, aunque de orientación sencilla, pueden ser de utilidad los mojones de límite entre términos municipales, grabados en la testa con la dirección a seguir hasta el siguiente hito divisorio. En el collado se localiza fácilmente uno de ellos, muga entre Campisábalos y Albendiego; confiando en su precisión infalible, la breve ruta mojonera nos sitúa, casi sobre el canto meridional, junto al prisma de piedra caliza que traza en su cara superior un ángulo agudo (1,00), punto de unión de los términos municipales de Campisábalos, Albendiego y Condemios de Abajo. La incisión ordena un brusco cambio de sentido (NW) que, en breve y por sendero, nos sitúa sobre las rodadas de una pista. Siguiéndola prácticamente en llano y en la misma dirección, pronto se avista el altísimo vértice geodésico que culmina la cumbre de Sima (1548 m)(1,10); justo a sus pies, otro mojón muestra en su cara superior la línea que limita Condemios de Abajo y Campisábalos. Panorámica limitada al sur, donde asoma la oscura barrera de Alto Rey (1858 m) y Mojón Cimero (1822 m).

Para el descenso, retrocedemos por la pista de llegada hasta la primera bifurcación, que se sigue a la izquierda; o, simplemente, saltamos la línea imaginaria que dibuja el mojón y, trazando una perpendicular, navegamos sin senda por el limpio pinar, en una dirección general NE (con ligera tendencia a la dcha). Más pronto que tarde abocaremos al camino mencionado; el descenso por la pista a través del pinar, suave, fresco y siempre verde, se hace muy agradable. La rodera confluye más abajo en la curva convexa de la pista principal, que seguimos en ligero descenso a la derecha.

El ladrido indignado del corzo o el graznido estridente del arrendajo alertarán de nuestra presencia a la cercana Piedra del Sombrero que, encaramada en su pedestal rocoso sobre el camino, rodeada de pinos, no tendrá tiempo de esquivarnos; un pintoresco capricho natural, a la manera de los populares tolmos de la Ciudad Encantada, modelado por el trabajo incansable de la erosión diferencial (1,45). Los senderillos y los pañuelos de papel que proliferan en el entorno de la peña indican que se trata de un rincón relativamente frecuentado; los senderos que descienden por cualquiera de las dos vaguadas que flanquean el contrafuerte rocoso que se prolonga al N (más cómodo el de la izquierda) alcanzan una curva anulada de la carretera CM-110, sobre el pk 71,6 (2,00). Este recorrido, en sentido contrario, lineal y ascendente, sería el más breve y cómodo si el objetivo fuera ascender simplemente a la cima del Sima.

Descendemos junto al asfalto hasta la placa que marca el km 71 y, poco más adelante, en un ensanchamiento a la izquierda de la calzada, un senderillo tallado en peldaños desciende al inmediato Manadero del Bornova, dotado de mesas y de un panel explicativo a la sombra de los álamos. A partir del manantial, la ruta señalizada (Ruta 2) discurre por una pista que deja a un lado la entrada al Barranco de Borbocid, ascenso clásico y muy cómodo al Alto del Portillo (1540 m). La Fuente de las Canalejas, de frías y abundantes aguas, refresca el camino entre pintorescos pináculos rocosos de formas fantásticas, hasta tocar nuevamente la carretera; tras un breve recorrido por el asfalto, el itinerario balizado nos introduce definitivamente en el sendero que circunvala por el W la Laguna de Somolinos (Ruta 1).

La ausencia de algún observatorio, habitual en este tipo de espacios, dificulta el avistamiento de las especies de fauna que lo frecuentan; nos contentaremos pues, de regreso al punto de inicio en Somolinos, con certificar su presencia por los fugaces movimientos intuidos con el rabillo del ojo, o por los eventuales trinos, chapoteos y revoloteos entre la densa y vistosa vegetación que rodea la laguna.

Acceso: Somolinos (1h 10min); (3h el recorrido circular, aunque las frecuentes y deseables paradas lo pueden prolongar sensiblemente)

 

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Comentarios

  • item-iconLuis Astola Fernández
    El 29 de agosto de 2016

    Gracias, Angel. Las fotos, poco a poco, que hay otros colaboradores subiendo muy buen material... Muy curioso el asunto que planteas sobre las alturas de los vértices geodésicos; ahí tienes un buen tema para entretenerte  y contárnoslo luego...

  • item-iconAngel Gil Garcia
    El 29 de agosto de 2016

    Buen trabajo Luis, Ya tengo ganas de ver el resto fotos. Al ver el vértice, con pilar de 5m ,me ha inducido a comentar que en el pinar llano, entre Almazán y Tardelcuende, hay sendos pilares (Manzanillos y Valdemocho) que superan los 12m de altura. Me tienta la curiosidad de saber si los hay mas altos y donde se hallan.