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Cerro de San Pantaleón (903 m)

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Joseba Astola Fernandez
arrow-iconFecha Alta
15/02/2017
arrow-iconModificado
15/02/2017

Última cumbre de la Sierra de Malagón por el este, el Cerro de San Pantaleón (903 m) queda separado de las más elevadas y vistosas cumbres vecinas de Plaza de los Moros (1000 m) y Cerro Amarillo (1005 m) por un collado (852 m).

Suele pasar inadvertida por los escasos montañeros que se acercan a la sierra, quienes se decantan principalmente por las otras dos cumbres, más sugerentes, obviando la ascensión a este cerro que, sin embargo, merece también una visita.

Al igual que para sus montañas vecinas, la ascensión puede realizarse desde el depósito de aguas de Malagón (670 m), el cual se alcanza en breve por una empinada pista (apta para todo tipo de vehículos) que parte de la carretera comarcal CM-4114 que une la histórica localidad manchega y la de Porzuna por la vertiente meridional de la sierra. Pasado el río Bañuelo, a unos dos kilómetros de la población malagonera, descubrimos el depósito, bien visible bajo el Cerro San Pantaleón, y la pedregosa pista que a él sube en menos de un kilómetro. Encontramos un cartel de madera que señaliza la Sierra de Malagón y el Molino de Carrillo (vieja construcción junto al río y al puente de Malagón, de origen romano).

El camino que de allí mismo parte, bordeando la instalación, transita por la cara sur del Cerro de San Pantaleón, dirigiéndose hacia el evidente collado entre esta montaña y la de la Plaza de los Moros por medio de un agradable camino jalonado de flores y matorral colorido y diverso, donde cantuesos, asfodelos y jaras copan el protagonismo visual y aromático en primavera, época idónea para conocer estos parajes.

Alcanzado el collado (0,30), presidido por una cruz metálica colocada por los vecinos, solo resta encararnos al cerro y superar la pendiente que conduce hacia la cima. Algunas veredas de ganado pueden servir de ayuda, si bien el terreno, poblado principalmente por jaras, no ofrece mayores dificultades. Tras superar pequeños tramos donde aflora la roca, alcanzamos la parte alta de la montaña, donde aparecen lo que pudieran ser restos de muros, quizás relacionados con los asentamientos de la vecina Plaza de los Moros.

Un último tramo entre carrascas (breve aunque algo más incómodo) nos deja bajo la pequeña pared que protege la cima, la cual se trepa en dos zancadas con suma facilidad.

Tras tomarse un respiro, lo ideal es completar la trilogía de cimas de este sector oriental de la sierra.

Acceso: Depósito de agua de Malagón (45 min)

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