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Castillo de San Asenjo (1.256 m)

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Luis Astola Fernández
Fecha Alta
25/03/2017
Modificado
26/03/2017
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Espeja y Espejón son dos de los pueblos más olvidados de la olvidada Soria. Situada en el perímetro del Parque Natural del Cañón del Río Lobos, pero fuera de su área de influencia y a desmano de los enclaves más populares de este prodigioso espacio natural protegido, la localidad de Espejón, pueblo feote y desangelado, ha experimentado en los últimos años cierto despertar económico y demográfico a instancias de la reapertura de su histórica cantera de mármol rojo, a cambio de ampliar la feroz herida que desangra el paisaje situado a espaldas del pueblo. La cantera del reputado mármol rojo de Espejón, explotada ya en tiempo de los romanos, viste los muros de edificios tan suntuosos como el Palacio de La Granja de San Ildefonso (Segovia), el Monasterio de El Escorial y el Palacio Real (Madrid) o una capilla de la Catedral de Burgo de Osma (Soria).

En torno a Espejón se alzan algunas poco conocidas montañas, entre las que destaca el Castillo de San Asenjo (1256 m), que desde esta vertiente se denomina también Castillo de Espejón. Su silueta cónica emerge a oriente de Espejón directamente sobre los campos de secano, que llevan siglos ofreciendo cada verano su pingüe cosecha de cereal. Una tupida mancha de pinar tapiza la base de su ladera de umbría; en las praderas que se extienden a sus pies el paso del tiempo va borrando poco a poco las huellas del ganado que ya no pace su reseca hierba. Al este de la montaña las arruinadas casas de San Asenjo lloran su abandono y su soledad.

En la cima de este cerro aislado, donde una maltratada caseta de vigilancia forestal se empeña en sobrevivir al castigo implacable del sol y de los vientos que la azotan sin piedad por los cuatro costados, asoma aún el arranque de dos cortos muros enfrentados que enmarcan un pequeño recinto cuadrangular; probablemente se trate de los últimos restos de la fortificación que coronaría en su día este olvidado otero soriano. Sin duda el topónimo Espejón deriva de esta "specula", que es el modo en que los romanos denominaban a sus atalayas o torres de vigilancia; si los escasos restos que asoman en la cima del Castillo de San Asenjo tienen origen romano, seguramente hay que ponerlos en relación con la antigua ciudad de Clunia, que exhibe la espectacularidad de sus monumentales ruinas entre las cercanas localidades burgalesas de Peñalba de Castro y Coruña del Conde.

Desde Espejón

Desde el extremo oriental de Espejón (1037 m), con fuente de fresca agua, tomar la carretera en dirección a Navas del Pinar durante apenas 40 metros y abandonarla por la primera pista que surge a la derecha, que enfila directamente hacia la silueta cónica del Castillo. Tras dejar atrás un cercado defendido por dos vociferantes mastines, que alborotarán el gallinero a nuestro paso, ascendemos a un altillo donde el camino traza un brusco giro a la derecha para introducirse en el pinar; en lugar de seguirlo, descendemos de frente junto a un reseco abrevadero y bordeamos brevemente la parte inferior de una tierra de cultivo, hasta topar con un vallado cinegético.

Lo trasponemos sin dificultad para continuar, siempre a levante, por una cresta inculta entre las parcelas trabajadas; un nuevo paso del cercado nos sitúa sobre la pista procedente también de la carretera, en este caso a 400 metros del punto de inicio junto a la fuente. Estamos al pie de la ladera septentrional del monte, que se presenta herbosa y empinada, con el apretado pinar a nuestra derecha. El camino, ancho y erosionado, trepa por la línea de máxima pendiente del monte y acaba transformado en sendero, que salva sin dificultad las barras calizas que defienden la cumbrera. Una inhóspita caseta de vigilancia de incendios preside la cima, junto a los mezquinos restos de la antigua torre que da nombre al Castillo de San Asenjo (1256 m) y al pueblo de Espejón.

En el horizonte cercano destaca al NE el Pico de las Navas (1352 m), máxima altura del Parque Natural del Cañón del Río Lobos, y el largo cordal arbolado que constituye el flanco derecho del desfiladero. En dirección contraria, al SW, se extiende la loma parda de la Sierra de Espeja, que culmina en El Pico (1233 m), y que se prolonga hacia occidente por las boscosas alturas de La Vaciada (1191 m). A nuestros pies, el Castillo de San Asenjo o de Espejón se desmorona poco a poco sobre la caótica gravera de su intransitable vertiente meridional.

Acceso: Espejón (50 min)

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Comentarios

  • item-iconJoseba Astola Fernandez
    El 3 de abril de 2017

    En la carretera entre Espeja y Espejón, aproximadamente a 1 y 3,5 kms. de ambos pueblos respectivamente, un cartel de madera indica el inicio del antiguo camino al despoblado de San Asenjo, al que se llegaría en 30 minutos, tras recorrer algo menos de 2 kms.. Esta ruta, que forma parte del PR SO-6, puede servir para completar una interesante ruta circular por los montes de la zona (Castillo de San Asenjo, Pico y Castillo de Espeja) sin pisar apenas el asfalto de la, por otra parte, solitaria carreterilla.