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Espigantosa (2.504 m)

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Mariano Javierre Lacasta
Fecha Alta
22/09/2017
Modificado
22/09/2017
1

Desde Eriste

Aparcando en la plaza de Eriste ( 1.070 m ), y tras callejear brevemente, tomamos el Camino hacia el Puente de Tramarrius en dirección N. Un transitado camino nos conduce entre rumores de la acequia y entre prados  emparetados hacia los pinares del Tozal de la Seca y del Tusol de Seira que limitan la Aigüeta de Eriste.

En suave ascenso salimos al sol acercándonos al cauce del barranco al que llegaremos un rato después tras un suave descenso. Subimos en busca de un desvío que nos conduzca hacia la Aigüeta de la Val pero alcanzamos el Puente de Tramarrius y deducimos que nos lo hemos debido de pasar. En las inmediaciones del puente ( 1.275 m ) sale un camino no señalizado que inicia un fuerte ascenso por la orilla Derecha de la Aigüeta de la Val y que suponemos que más pronto o más tarde nos ha de conducir a la Palanca de la Val. El barranco es una cascada continua llena de blancas espumas por lo que en algún momento llegamos a pensar que puede ser el camino para los que descienden el barranco, pero a través de un crecido bosque con abundante sotobosque mixto proseguimos para arriba de manera consistente. Alcanzamos el barranco en una presilla para el desvío de aguas y proseguimos para arriba, vuelta a vuelta, rampa a rampa en un camino que se puede seguir bien pero que carece de balizas e hitos. La única pena es que la espesura de la vegetación no deja contemplar a gusto las numerosas cascadas del barranco.

Un rato después aparecen unos hitos en una pedrera tiesa que se aleja del cauce del barranco y que tras remontar alrededor de una treintena de metros coincide con el camino principal del valle ( 1.700 m ). Luego por un camino más amplio y transitado proseguimos valle adentro contemplando las delicias ópticas del otoño  y especulando acerca de dónde se encontrará nuestro objetivo, nunca lejos del cauce del barranco. Creemos recordar algo de este tramo de camino que ya habíamos recorrido en alguna ocasión anterior y poco después alcanzamos la Palanca de la Val ( 1.800 m) por la que pasamos a la orilla izquierda del barranco.

El camino remonta unos metros pero  prosigue paralelo al curso de agua para alcanzar enseguida la Pleta y Cabaña de Ixordical o del Bacarizal. El camino asciende moderadamente mientras vamos esperando la aparición de la Cabaña del Foradet que situamos imaginariamente en el rellano que hace el barranco poco más adelante. Remontamos hasta un pequeño rellano desde el que contemplamos el giro que da el barranco al noroeste y nos encontramos ante una pared herbosa  que rellena toda la ladera este del barranco y que hace ya un rato que le habíamos echado el ojo. Nos olvidamos de la cabaña pues ya estamos casi a su altitud y no debe quedar muy lejos y nos vamos para arriba.

Subiremos por cualquier parte pues toda ella es similar en su enorme amplitud. Enseguida toma pendiente con lo que ascendemos el primer tercio que nos deja en una segunda parte más erguida, con algunas afloraciones metamórficas bastante dispersas que utilizaremos convenientemente y salpicada de pinos aislados. El tramo está bastante erguido y por encima de los 45º. Con ello nos subiremos alrededor de 150 metros que resultan bastante cómodos ya que la pared está llena de escalones herbosos y los apoyos son francos además de que puedes utilizar manojos de hierba muy resistente a la tracción. El último tercio se va acostando paulatinamente y nos conduce directamente a una cota intermedia entre Roca Foradada y Espigantosa. Hemos remontado el paretazo que habrá tenido alrededor de 450 metros de altura. Alcanzada la arista la tomamos al SE para remontar suavemente unos metros bien a toda arista que es de andar  o bien faldeándola ligeramente al oeste por unas viras de hierba que enseguida nos depositan en la Cima de la Tuca Espigantosa ( 2.504 m ).

Continuación a Tucón Redondo

Desde la cima  contemplamos al oeste la Arista de Cambra con la Tuca Cambra el Tozal del Box y las Lleras de Cecilia hasta el Eriste Sur además de la zona de los Picos e Ibones del Cierco y los del Cabo la Val. Al nordeste toda la arista que nos espera y que termina en las Agujas de Silerets, la Tuca de la Llantía y detrás el conglomerado de Turets, Forqueta y Espadas que culminan en Posets. Al NE el llano de los ibones y Escorbets espectacular dominando la Aigüeta de Eriste; más al este todo el Macizo de la Maladeta tocado ligeramente de blanco, Castanesa, Gallinero… hasta el Turbón al S.

No hay que perder más que una treintena de metros para remontar brevísimamente y alcanzar la cota intermedia que algunos mapas nominan cono Sincorgüels ( 2.475 m ).

Unos pocos metros más de descenso por una arista muy suave nos conducen, de paseo, hasta un collado herboso del que arranca una pala también herbosa y que permite remontar fácilmente unos metros hasta que se alcanza de nuevo la arista que prácticamente llana  y se alarga al noroeste para alcanzar la poco significativa, desde aquí, cima de la Roca Foradada ( 2.537 m ).

Contemplamos el resto de arista que nos ha de llevar a las inmediaciones del paso de la Llantía tras alcanzar el Tucón Redondo ( 2.642 m ). Aquí se acaban las rebajas y la arista cambia como de la noche al día hasta el punto de que no tenemos demasiado claro que resulte sencillito alcanzar nuestro objetivo pues hay de por medio un rosario de gendarmes con muy mala pinta, primos hermanos de los próximos de Sillerets, que nos pueden aguar la fiesta. Descendemos a una primera brecha apoyando las manos y nos enfrentamos al primer grupo de gendarmes con fácil acceso a la parte alta pero que se cortan enseguida en un paretazo que conduce a una segunda brecha.

Tomamos un corredor sombrío, amplio y duro pues está todavía helado e iniciamos un faldeo por el NE. Con cuidado, ni siquiera perderemos 50 metros, bajamos hasta la base de un espolón e inmediatamente iniciamos el remonte por un pequeño tramo de pedrizas metamórficas que nos conducen a una doble rampa herbosa que nos puede devolver a la arista. Atravesamos en diagonal ascendente en busca de alcanzar la arista del corredor más lejano sin darnos cuenta de que el colladito no pertenece a la arista que vamos recorriendo sino a un  contrafuerte que sale hacia el NE. Llegado a este punto tendremos que trepar el gendarme de más que habíamos faldeado y retornar a nuestra arista a la que también se llega faldeando los gendarmes por el SW.

Nos queda un segundo tramo de gendarmes y ni siquiera lo intentamos. Faldeamos el primero muy arriba e iniciamos un largo faldeo en suave descenso justamente por debajo de las placas cimeras. Se trata de las Canales Royas y precisamente, una de ellas será el objetivo de nuestro faldeo que se prolongará un centenar de metros pestosos pero asumibles y que nos depositarán en una erguida canal herbosa por la que ascenderemos alrededor de 50 metros y que nos retornaran a la arista fuera de las hostilidades. Un par de suaves resaltes nos conducen a un casquete rocoso de potentes placas  en el que buscamos una corta progresión para alcanzar la Cima del Tucón Redondo ( 2.642 m ). La cima no tiene otra especialidad más que la de contemplar en primerísimo plano las Agujas de Sillerets y la Aguja de la Tuca de la Llantía absolutamente espléndidas.

Hay que descender una pala al norte del pico para orientarnos seguidamente al NE a salvo de las paredes y en busca de una comba  en la Ladera de los Sillerets. Utilizamos unas canalillas fáciles un tanto sombrías que bajamos con cuidado al encuentro del rellano. Desde allí descendemos un resalte en diagonal al este que nos sitúa en un amplio corredor bajo las paredes de la Norte de la Peña Foradada y desde el que contemplamos la ventana natural que es el origen del nombre del pico. Luego salimos un poco al sol y de resalte en resalte, todo ellos herbosos y fáciles vamos  bajando el vallecillo, mientras contemplamos la menos conocida de las estampas de las Agujas del Forcau,  hasta que tras describir una pequeña diagonal al este alcanzamos el emplazamiento de un ibonciecho en el que se origina el Barranco de la Espigantosa. Proseguimos con un par de resaltes fáciles más que nos depositan en el Refugio del Forcau ( 2.100 m ).

Luego de reemprendido el descenso recordaremos el camino y nuestras andanzas por la zona llegándonos al Barranco de Eriste y paralelos al mismo continuar para abajo en busca de la Cascada de la Espigantosa a la que llegaremos finiquitando el camino, cruzando el puente y tomando la pista. La cascada siempre espléndida, cada día es más difícil de fotografiar debido al desarrollo de la vegetación circundante. Deberían cortas un par de árboles de hoja caediza y dejar una ventanilla para las instantáneas del recuerdo. Luego, pista abajo, tras pasar por el aparcamiento en el que hay un solo coche, nos recorreremos los casi tres kilómetros de la misma hasta alcanzar el Puente de la Tramarrius y cerrar el bucle que habíamos abierto a la mañana. Hay que decir que si se sube con vehículo por la pista hasta el pequeño aparcamiento de las inmediaciones del puente, se puede evitar medía hora de subida y otra media de bajada. Nos queda únicamente desandar el camino de la mañana que por la orilla derecha del Barranco de Eriste nos llevará al pueblo.

Accesos: Eriste ( 3h 45 min ).

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