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Tiermas (587 m)

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Rafael Bartolomé Resano
Fecha Alta
31/10/2017
Modificado
18/12/2019
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Pudiera sorprender destacar como montaña este cerro en el que se encuentran las ruinas del despoblado de la villa de Tiermas, pero aparte del interés histórico, cultural, e incluso morboso, que tiene visitar estos pueblos abandonados en ruinas, ofrece un interés paisajístico e incluso un breve recorrido montañero, que nos harán disfrutar más de lo previsto, y probablemente conseguirán que repitamos la visita en varias ocasiones de vuelta de las montañas del Pirineo.

Un poco de historia

El pueblo está abandonado pero no voluntariamente. Es conocido que el embalse de Yesa cubrió los campos y cultivos que eran el modo de subsistencia de la villa y motivó una emigración forzosa. También supuso el que algunos de los barrios del pueblo se cubrieran por las aguas, dado que no todos estaban sobre el cerro que podemos visitar, en concreto el más conocido de Los Baños, así como Aringo y las casas de Eso, siendo el de "El Pueblo" el que estaba sobre el cerro y que, aunque quedó rodeado por el agua, permanece como una península a la que se accede todavía por el norte.

El pueblo como tal fue fundado por el rey Pedro II de Aragón en 1201, para proteger a la población de las guerras fronterizas de la zona, situándolo en un punto elevado fácilmente defendible con muralla y castillo, aunque las aguas termales eran conocidas desde la época de los romanos, y son el origen del nombre de la villa. El pueblo en el siglo XX llegó a tener 140 casas e incluso entre 700 y 1000 habitantes nada menos, gracias sobre todo al éxito del balneario. 

El balneario abría de junio a septiembre y recibía gran afluencia de visitantes de toda España, aunque sobre todo de Aragón, Navarra y País Vasco. El Gran Hotel de Tiermas recibió visitas de la aristocracia e incluso en 1906 lo visitó la infanta Isabel. 

El embalse fue proyectado en 1924 y se detuvo por la guerra civil, pero tras ella las autoridades franquistas retomaron el proyecto. Ya no se permitieron nuevas obras e incluso el hotel sufrió un incendio y ya no se restauró. El llenado del pantano comenzó en 1959 y supuso el abandono la década siguiente, excepto por dos vecinos, que siguieron viviendo inasequibles al desaliento, pero que se comenta que ni siquiera se hablaban entre ellos. El último falleció en su casa de Tiermas en 1992.

Acceso desde la rotonda del camping

Lógicamente no hay que volverse loco buscando accesos originales, dado que debemos comenzar aparcando en la rotonda, junto a los bolardos que impiden el paso en vehículo y la vieja pista que entraba al abandonado camping "Mar del Pirineo" (515 m). 

La ruta más sencilla es seguir el asfalto hasta arriba, pero si llevamos calzado de montaña y un bastón es recomendable salir en la primera curva a la izquierda a la pista, dado que alcanzaremos una senda que va a bordear la cara sur del cerro. Antes tendremos a la izquierda el curioso y bucólico lugar de reposo de la Fontana de Tiermas, con sus bancos y sombra. La senda pasa junto a varias ruinas y ofrece una vista sobre el embalse que no puede contemplarse desde otras partes del despoblado, pero por contra se va estrechando y desaconseja realizarla con niños y con terreno mojado, ya que unos metros son algo delicados si resbaláramos. Alcanzada la esquina junto a las casas en ruinas, debemos descender unos metros y pasar por el pinar de la cara occidental, antes de salir a la senda que gira a la derecha para entrar por la bonita puerta NW, el "portal de las brujas o del Duende", un arco hecho para durar y que persiste permitiendo una entrada "triunfal", por los únicos restos de la muralla, a la plaza mayor donde está la iglesia. En esta zona se puede considerar que está la cima, aunque tampoco es que haya que obsesionarse con localizarla, dado que las casas la ocupan.

De la visita de las casas en ruinas hay que advertir que no conviene entrar a muchas de ellas por los riesgos de derrumbes, pero sí se puede entrar todavía en la iglesia de San Miguel Arcángel dado que los arcos aguantan, aunque no lo haga la techumbre. Es desolador contemplar el estado actual del lugar, con grafitis fuera de lugar, pero si el pueblo no estuviera en estado ruinoso quizás no hubiéramos entrado a verlo.

Para volver al inicio se puede hacer por la carretera, aunque paralela a ella sale también una sendita que lleva a las casas de la esquina NE, donde se puede salir por la derecha al talud con redes metálicas que sujetan la loma para evitar desprendimientos y salir a la pista de la curva por la que iniciamos el recorrido de la cara sur.

Enlaces:

Magnífico artículo de Faustino Calderón en su blog, de recomendable lectura: lospueblosdeshabitados

Accesos: rotonda de la N-240 (15 min); por la cara sur (30 min).

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