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Pico de la Celada (1.598 m)

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Luis Astola Fernández
Fecha Alta
29/06/2018
Modificado
29/06/2018
1

Importante cumbre del cordal que cierra por el N el Valle de Tosande, a medio camino entre el Pico de las Cruces (1566 m) y Peña Redonda (1995 m), máxima altura de la Sierra de la Peña. Escoltan al Pico de la Celada (1598 m) por el SE dos discretas cotas subsidiarias, aunque dotadas con nombre propio: el Pico de Hoyovejas (1516 m) y Las Palomeras (1511 m), esta última, con una vistosa pared rocosa sobre el collado Medio (1437 m), situada al final de la cresta que asciende desde el embalse de Ruesga por el Alto del Cerro (1397 m).

La Celada es una mole caliza abrupta y algo remota, que levanta su agreste fachada meridional sobre las praderas de Tosande, mientras que un tupido bosque de hayas y marojos, surcado de barrancadas estacionales, desciende por su ladera norte hasta rozar las aguas del embalse. En las lomas y collados, se alternan pastizales montanos de fina hierba y hayedos umbríos donde, a resguardo de miradas indiscretas, campan a sus anchas los venados.

Desde Ruesga

Salimos de Ruesga (1015 m) al W por la pista de tierra que rodea el embalse, dejamos atrás la entrada del Camino de las Calicatas y tomamos el siguiente carretil a la izquierda, junto a una amplia área bastante descuidada de mesas circulares. De frente se alza el espolón calizo donde se inicia la áspera cresta que, por el Alto del Cerro (1397 m), conduce hasta el Pico de la Celada (1598 m), visible sobre la oscura mancha boscosa que cubre la ladera N. Es una ruta exigente y algo larga, prácticamente sin senderos dignos de tal nombre, aunque perfectamente transitable y que no plantea dudas de orientación.

Se alternan tramos arbolados, de encina al principio y de hayas más arriba, con rellanos de perdidos pastizales (las ruinas del viejo corral del Alto del Cerro hablan de un pasado ganadero más intenso, venido a menos en las últimas décadas). No falta algún empinado crestón calizo, por el canto que mira a la vaguada de las Calicatas y al cordal de Almonga (1519 m), que endurece a ratos el recorrido.

Al entrar definitivamente en el sombrío hayedo que abraza las crestas de la montaña, hay que orientarse al W, siempre a media ladera, sin prisa por ganar el cordal rocoso, de tránsito más incómodo. Trabajando un poco el sentido de la orientación y mirando a ratos por el rabillo del ojo, no resulta complicado salir del bosque en el claro del collado entre Hoyovejas y La Celada.

La trepada final a la cima resulta más sencilla entre los árboles (hayas y mostajos) que salpican la ladera N, donde incluso se insinúa alguna traza de paso. Junto al hito que señala la cima del Pico de la Celada (1598 m), siempre solitaria, se ofrecen a la vista, desde nuevas perspectivas, las montañas ya conocidas de este rincón de la Montaña Palentina: Cantoral, Horacada, Peña Redonda, Pico de las Cruces, Almonga...

Para variar el regreso, podemos deslizarnos por el hayedo al N y localizar la cabecera de la vaguada por donde corre, a los pies del Alto del Sestil (1326 m) el Camino Carrera Ruesga, que finaliza en un recodo del embalse. Por la polvorienta pista, muy concurrida los días festivos de verano, enlazamos áreas de mesas a la orilla de la lámina de agua, hasta alcanzar las casas de Ruesga (3,30).

Acceso: Ruesga (2h 10min)

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