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Padrastro (1.268 m)

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Luis Astola Fernández
Fecha Alta
22/07/2018
Modificado
24/07/2018

El Padrastro (1268 m) es el más elevado de los "tres cerros" de Atienza; la terna se completa con el modesto Cerro de la Horca (1168 m) y con el Cerro del Castillo (1248 m), coronado por la fortaleza construida en fecha remota por los árabes sobre su achatada cima rocosa. Una mano infantil ha dibujado en las laderas del cerro un camino helicoidal que trepa en espiral hacia la cima, transformando el cono puntiagudo y yermo del Padrastro en un caracol gigantesco parado en medio de la campiña.

Tomás Gismera Velasco (tgismeravelasco.blogspot.com) da cuenta del hallazgo a principios del siglo XX "...en la prolongación de la carretera de Berlanga, al pie del cerro del Padrastro y a la altura de la actual Fuente de la Mona..." de algunas piezas semejantes a las descubiertas en la necrópolis celtíbera de Cerropozo, al S de Atienza; este hecho lleva a suponer que el cerro Padrastro, y su vecino Cerro del Castillo, albergaron en época prerromana asentamientos arévacos, la aguerrida tribu celtíbera dominante en los territorios de la actual Soria, S de Burgos y NW de Guadalajara, que dejó huellas notables de sus poblados y costumbres en yacimientos como Clunia, Numancia, Uxama o Tiermes.

Su situación aislada y dominante sobre el entorno ha convertido al Padrastro (1268 m) en pedestal para la instalación de una caseta de vigilancia contra incendios de la Junta de Castilla-La Mancha, y en punto geodésico del IGN.

Desde Atienza

Itinerario sencillo, relajado y monumental, que se puede combinar con el ascenso al Cerro del Castillo (1248 m) y la visita a sus venerables ruinas, y prolongar hasta el Cerro de la Horca (1168 m), mirador de excepción hacia el singular emplazamiento de la villa atencina. Atienza es una encantadora villa castellana cercada de murallas, que conserva un hermoso casco medieval salteado de plazuelas, iglesias, ermitas y palacios; cuenta incluso con tres museos (Religioso y de la Caballada, en la Trinidad; Arte Sacro, en San Gil; y Paleontológico, en San Bartolomé), que permiten completar una interesante visita cultural y montañera.

Iniciamos la ruta al E del entramado medieval de Atienza, junto a la iglesia románica de San Gil, con espacio para aparcar (1130 m). Seguimos Calle Real arriba hasta la Plaza de España, con su sorprendente fuente barroca (s.XVIII), cruzamos la primitiva muralla de Atienza bajo el Arco de Arrebatacapas (S.XII) y alcanzamos la coqueta Plaza del Trigo, que conserva un sugerente aire medieval en los entramados de sus fachadas y en los soportales sustentados con pilares de piedra; el balcón esquinero que exhibe uno de sus palacetes remata el capricho estético de esta preciosa plaza castellana.

Abandonamos las callejuelas del casco urbano entre la voluminosa iglesia de la Trinidad y la cochambrosa estructura de la plaza de toros portátil, un auténtico borrón en la armónica belleza de la villa atencina. Un antiguo viacrucis (pilares de piedra rematados con una cruz metálica) señala el camino hacia la iglesia de Santa María del Rey, actual cementerio, que exhibe una espléndida portada románica con siete arquivoltas labradas; antes de alcanzarla, podemos desviarnos para ascender al Cerro del Castillo y trepar a la torre del homenaje.

La ruta hacia el Padrastro (1268 m), ya visible, continúa por el camino asfaltado que circunvala el castillo por su fachada de poniente, hasta alcanzar la carretera de Berlanga en el collado intermedio entre los dos cerros (1174 m). Aquí se inicia el carretil de servicio de la caseta forestal instalada en la cima del Padrastro, que traza en torno al empinado cerro una curva helicoidal de pendiente suave y cómodo ascenso. En el pinar de la umbría, por la mañana temprano, ladra el corzo y canta ("upupup") la abubilla; los buitres alzan pesadamente el vuelo desde las ramas de los pinos; escondida entre los trigos, la hembra de codorniz lanza al aire su sonoro reclamo...

En la afilada cima del Padrastro (1268 m), hasta donde trepan unos escalones de bloques de hormigón, solo hay sitio para la caseta de vigilancia y el vértice geodésico. La panorámica hacia todos los puntos cardinales resulta agradable y descriptiva: las sierras de Alto Rey (1844 m), Recuenco (1422 m) y La Bodera (1409 m) cierran el horizonte al W y al S sobre el mosaico de los campos de cultivo; cercano, al SE, impone su presencia el Castillo de Atienza, con la villa amurallada, erizada de campanarios, recostada en su ladera oriental.

Si se quiere completar el circuito por el Cerro de la Horca (1168 m), de vuelta al collado (1174 m) un camino desciende por la loma al SW hacia unas naves de ganado y continúa hasta la carretera CM-110; no es difícil enlazar tramos de asfalto y caminos de parcelaria para situarnos al pie del Cerro de la Horca, en la carretera CM-1001 que une Atienza con Hiendelaencina. Un carretil invadido por la vegetación asciende en breve hasta la caseta de comunicaciones cercana a la cima. El regreso a Atienza es evidente y no precisa explicaciones (alrededor de 2 horas la ruta circular con ascenso a los tres cerros).

Acceso: Atienza (40 min)

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