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Horquilla (1.052 m)

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Luis Astola Fernández
Fecha Alta
08/04/2019
Modificado
22/04/2019
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Horquilla (1052 m) es una montaña notable y hermosa situada en el cuadrante NW del territorio burgalés, en la comarca de La Lora, dentro del Geoparque Mundial de Las Loras (de la red de geoparques de la Unesco), y del Parque Natural de las Hoces del Alto Ebro y Rudrón (de la Red de Espacios Naturales de Castilla y León). Sería lógico pensar que, con tantas distinciones, se trate de una cumbre conocida y concurrida por los montañeros, visitantes asiduos de otras cumbres del entorno relativamente populares, como Amaya (1370 m), Peña Castro (1370 m), Peña Mesa (1244 m) o Ulaña (1226 m). Nada más lejos de la realidad...

Horquilla (1052 m) es una montaña absolutamente desconocida fuera del ámbito estrictamente local de las tierras del Tozo en las que se inscribe, inédita hasta donde sabemos en cualquier tipo de publicación, totalmente virgen a nivel de reseñas, tracks, descripciones o cualquier otra referencia montañera. Y, con todo, atendiendo a su prominencia, a su condición de cota más destacada de la singular alineación montañosa en la que se inscribe, a sus excelencias panorámicas sobre el paisaje armónico y espectacular de la cabecera del río Rudrón, y a la propia belleza de sus líneas, es una cima con categoría sobrada para figurar, sin ninguna duda, en el Catálogo de Montañas de Burgos.

Los altos Páramos de La Lora (la denominada Lora de Pata del Cid) quedan limitados a mediodía por un alargado y estrecho serrijón que se desprende, con dirección NW-SE, del palentino Páramo de Valdivia y que cuenta, entre sus cotas más destacadas, con los quebrados relieves calizos de Cuesta Mediana (1049 m) y Cuesta del Diuso (1046 m), la prolongada y bonancible silueta de Horquilla (1052 m) y su escarpado apéndice septentrional de Peña Gata (1011 m).

Los evidentes atractivos montañeros del sector se ven incrementados de manera exponencial por una serie de singulares accidentes geomorfológicos, que contribuyen a justificar la declaración de esta extensa y fascinante comarca palentino-burgalesa de Las Loras como Geoparque Mundial. El protagonismo indiscutible en este aspecto, en el sector que nos ocupa, corresponde al río Rudrón.

Se considera que las fuentes del Rudrón manan en las proximidades de San Mamés de Abar, pedanía del ayuntamiento de Basconcillos del Tozo, donde recibe el nombre de río Urón, Hurón o Valtierra. Tras corta andadura hacia el norte, sus aguas, unidas a las del arroyo Mundilla, recorren el valle cerrado o poljé de Basconcillos, donde acaban sumiéndose por el gran bocarrón de la Cueva del Agua o de los Moros, en medio de un delicioso y espectacular paisaje kárstico, entre las crestas calizas de Cuesta Mediana (1049 m) y Cuesta del Diuso (1046 m). Tras un tramo subterráneo de poco más de 1 km, el río resurge bajo el inquietante Puente del Diablo, cerca de Barrio Panizares, y se encajona a partir de Hoyos del Tozo entre farallones calcáreos para formar las fantásticas Hoces del Rudrón, hasta desaguar en el Ebro a la altura de Valdelateja.

El ayuntamiento de Basconcillos del Tozo, en cuyo término municipal se incluyen todas estas maravillas naturales, engloba además las pedanías de Arcellares, Barrio Panizares, Fuente Úrbel, Hoyos del Tozo, La Piedra, La Rad, Prádanos del Tozo, San Mamés de Abar, Santa Cruz del Tozo, Talamillo del Tozo y Trasahedo; pequeños pueblos, con alto índice de despoblación, que conservan algunos retazos de arquitectura popular y restos románicos en sus templos parroquiales.

A Horquilla desde Hoyos del Tozo

Hoyos del Tozo (850 m) es una pequeña localidad enclavada en un paraje de enorme belleza natural, regada por el río Rudrón y custodiada por esbeltas peñas y por potentes farallones rocosos que sirven de cimientos a la fachada meridional del Páramo de La Lora. Un par de rutas señalizadas por el Parque natural de las Hoces del Alto Ebro y Rudrón recorren su calle principal y desvelan algunos de sus secretos, como la curiosa cascada de La Coladera o la portada rehundida de su iglesia, románica de transición al gótico.

Dejando para otra ocasión las balizas de la sugerente "Senda del Cañón del Alto Rudrón", que se dirigen río abajo en dirección a San Andrés de Montearados y Moradillo del Castillo, cruzamos el Rudrón a través del "puente rojo", por el camino señalizado a Prádanos del Tozo. La silueta airosa de Horquilla (1052 m), con sus característicos pliegues calizos y el vistoso grupo de monolitos de su ladera NE, conocidos como El Palomar, está a la vista desde los primeros pasos. La pista balizada se orienta inicialmente al SE, para girar pronto al SW, en ascenso moderado hasta el Portillo de los Cabroncillos (934 m), abierto entre el modesto cerro Jubón (975 m), cuya despejada cima se puede alcanzar en apenas siete minutos, y la propia ladera de Horquilla.

Al otro lado del collado avistamos Prádanos del Tozo, con su templo de ábside románico algo alejado de su escueto caserío. Sin tocar el punto más elevado del collado, tomamos a la derecha, bajo un poste de hormigón de la línea eléctrica que lo cruza, un pasillo herboso en el que se insinúa una débil huella de paso. Por terreno de monte bajo, en dirección W, se alcanza en breve la pista terrosa que sube desde Prádanos hasta las parcelas cultivadas y los roturos de las faldas meridionales de Horquilla.

Siempre en ascenso (no faltarán aleteos de perdiz y cabriolas de corzo para entretener la marcha), traspasamos una deteriorada alambrada y enlazamos por precarias sendas de ganado las abandonadas terrazas escalonadas, cubiertas de un joven argomal que aún no obstaculiza el paso. La cercana cresta, donde aflora la caliza, se alcanza en breve sin dificultad, tras cruzar nuevamente bajo el alambre de espino. El espigón oriental de Horquilla, que da vista a la hermosa depresión que cobija a Hoyos del Tozo bajo los amenazantes peñascos orientales de Peña Gata, presenta una plataforma cuadrangular donde se observa el arranque de un murete macizo de incierto origen, del que no hemos podido recabar más datos.

El lugar, que se antoja como un emplazamiento estratégico para el control de los caminos del Alto Rudrón, constituye en cualquier caso un espléndido mirador sobre la aldea de Hoyos y sobre la verde vega del río, a los pies de los dorados cimientos rocosos del Páramo de Lora; en la vertiente contraria, hacia el NE, la vista se recrea en los curiosos bloques monolíticos de El Palomar y en la escabrosa fachada meridional de Peña Gata (1011 m), perforada de oquedades que recuerdan las celdas de un gigantesco panal.

La cima de Horquilla (1052 m), donde recomponemos un diminuto hito desmoronado, se alcanza en corto paseo al W por la cómoda cresta. Continuando a poniente por la loma, tras rebasar una segunda cota sin mayor interés, la cresta desciende rápidamente hasta un collado recorrido por un sendero procedente de la vertiente de Basconcillos del Tozo, que podría utilizarse como vía alternativa de ascenso desde la cabecera del término municipal. Sobre el collado, al W, se alza la airosa cota denominada Peña de Valdecastro (1035 m) -la cartografía del IGN rotula "La Gargadilla" en su vertiente N, pero no hemos podido confirmar que el topónimo se refiera a la cima-, último obstáculo a superar antes del descenso en la misma dirección hasta el paso de la carretera entre Basconcillos y los pueblos del Páramo de La Lora.

El regreso a Hoyos del Tozo se puede realizar por la tranquila carreterilla que se desliza por el barranco de Entrespeñas o, mucho más interesante, por las alturas cubiertas de encinas de Peña Gata (1011 m), descolgándose desde la cima al N por inestables pedreras y vadeando luego el cauce del Rudrón.

Acceso: Hoyos del Tozo (40 min)

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