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Porrejón (1824 m)

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Luis Astola Fernández
Fecha Alta
16/03/2020
Modificado
17/03/2020
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Desde un punto de vista meramente orográfico, la sierra del Rincón propiamente dicha dibuja, en torno al valle donde se encajona la localidad de Puebla de la Sierra, un profundo arco apuntado al N, con el vértice o punto de inflexión situado en la escondida cumbre del Porrejón (1824 m).

En la cuerda que cierra por poniente la frondosa hondonada de Puebla de la Sierra, destacan las cimas de Peña de la Cabra (1831 m) y Portezuela (1746 m), mientras que el ramal principal, a oriente de la vaguada, registra la máxima cota del conjunto en La Tornera (1866 m) y se ramifica luego, a partir de La Centenera (1809 m), en varios cordales menores, entre los que descolla, rematando la derivación oriental, la cota de Cabezas (1437 m).

Desde el Alto del Porrejón al N, tras el Cerro Salinero (1661 m) y el Puerto de La Hiruela, se alza la rocosa cota de Bañaderos (1638 m); por el Puerto del Cardoso, en su ladera septentrional, la sierra del Rincón entronca con el contrafuerte que se desprende al S, desde las alturas de Ayllón, a partir de Cebollera Vieja o Tres Provincias (2128 m).

De nuevo en el vértice del Porrejón (1824 m), por las discretas Peña Hierro (1743 m) y Pinhierro (1695 m), se desgaja hacia el E una notable estribación que, a través de la panorámica Cabeza del Viejo (1698 m), penetra en tierras de Guadalajara y se desploma a partir del Cerro de San Cristóbal (1588 m), por las fragosidades del Cuchillar del Asomante, en las lóbregas gargantas del río Jarama.

Al Porrejón desde el Puerto de La Puebla

La sinuosa carretera M-130 comunica la localidad de Puebla de la Sierra con el resto de pueblos que integran la comarca de la Sierra del Rincón, a través del Puerto de La Puebla (1638 m). El puerto salva el cordal montañoso entre el Cerro Montejo (1682 m), cota menor de la loma que culmina en el Alto del Porrejón (1824 m), y el Cerro Portezuela (1746 m), cima secundaria de la cuerda de Peña la Cabra (1831 m); en el collado, sendos miradores (Mirador Sierra de Guadarrama y Mirador Valle de la Puebla), con sus correspondientes paneles interpretativos, invitan a contemplar las cambiantes panorámicas hacia una y otra vertiente.

Desde el puerto, el Alto de Porrejón permanece invisible, oculto tras los cuchillares pizarrosos de El Contadero (1789 m), cumbre agreste y hermosa que cierra el horizonte al NE. La senda comienza descendiendo por la carretera hacia Puebla de la Sierra; nada más cruzar el paso canadiense que impide el acceso del ganado, surge a la izquierda una senda que trepa entre peñascos y esquiva por la derecha el Cerro Montejo (1682 m), habilitado con una caseta de vigilancia de incendios de la Comunidad de Madrid.

La senda, perfectamente trazada, recorre los viejos puestos de caza que puntean el cordal, soslaya por la solana un negro crestón de pizarras y se dirige por la loma hacia el erizado cuchillar de El Contadero (1789 m). La ruta hacia el Porrejón, que sigue escondido, presenta tres alternativas igualmente interesantes, que se pueden combinar a capricho para la ida y la vuelta: rodear por senderos el espolón pétreo que se prolonga al S desde El Contadero; buscar una furtiva trocha señalizada con hitos que culebrea por los ariscos peñascales a la izquierda de la cumbre; o ascenderla directamente, a través de sugerentes vericuetos y canalizos rocosos.

La cima de El Contadero nos desvelará por fin la anhelada silueta del Porrejón, que desde esta atalaya presenta una preciosa estampa. Un senderillo, trazado por el paso de ovejas y montañeros, recorre la lomada de Gustarllano y salva las débiles bandas pedregosas que cruzan la ladera herbosa, ascendiendo hacia la derecha de la cumbrera. El vértice geodésico del Porrejón (1824 m) corona un crestón de pizarra grisácea, artísticamente decorada con los verdes y amarillos de los líquenes.

Vistas soberbias en cualquier dirección sobre las montañas y valles de este rincón compartido por la Reserva de la Biosfera de la Sierra del Rincón y el Parque Natural de la Sierra Norte de Guadalajara.

Acceso: Puerto de la Puebla (1 h)

Texto del panel interpretativo "Mirador Valle de la Puebla - Medio físico"

"El Puerto de la Puebla con sus 1.636 m constituía antiguamente el único acceso al pueblo de la Puebla de la Sierra. La altitud de este acceso, junto con las duras condiciones del invierno de la zona, hacían frecuente que se quedara incomunicado. La situación de este collado nos ofrece un magnífico mirador sobre los fuertes paisajes de la Reserva Nacional de Caza del Sonsaz.
A la izquierda y en primer plano una alineación de cerros formados por materiales más duros erosionados por numerosos arroyos. Estas montañas sirven de divisoria con la provincia de Guadalajara. En la cuerda destaca el Porrejón y el conocido Collado de las Palomas. Al fondo, en un segundo plano, aparecen las laderas de La Tornera y, ya en las proximidades del pueblo del Atazar, la Peña Centenera.Estas dos líneas montañosas definen un valle que se encajona unos 500 metros por el que discurre el río de la Puebla, al que vierten sus aguas gran cantidad de arroyos.
Los materiales que constituyen la zona son una rareza en el contexto de la sierra de Madrid. En las cumbres de la sierra del Guadarrama generalmente encontramos materiales de origen metamórfico, los gneises y micacitas. Pero en esta parte de la sierra de Ayllón los materiales tienen una menor transformación; son cuarcitas, como las que encontramos en todas las cumbres de la Sierra de la Puebla, y pizarras en las zonas más bajas (valles del Riato y del Arroyo de la Puebla).
En estas zonas altas, bajo los escarpes rocosos, se pueden observar numerosos canchales. Los canchales son afloramientos de roca fragmentados (clastos), producidos por el aumento de volumen del agua que contienen en sus grietas, durante ciclos repetidos de hielo-deshielo. Este proceso de origen periglaciar se denomina gelivación".

Texto del panel interpretativo "Mirador Valle de la Puebla - Paisaje"

"Los usos tradicionales junto con el aislamiento que ha sufrido el valle por su topografía han contribuido a generar y mantener hasta la actualidad este paisaje de alto valor. Las variadas unidades de paisaje que encontramos desde el fondo del valle hasta las cumbres generan diferentes hábitats para la fauna. El paisaje está dominado por masas boscosas de diferente naturaleza:
En primer plano, de color verde oscuro, se distinguen masas repobladas mayoritariamente de pino silvestre (Pinus sylvestris) pero también se plantó en otras zonas pino resinero (Pinus pinaster). Las fechas de inicio de las repoblaciones se remontan a finales de los años 50 del siglo XX y se prolongan, en algunos casos, hasta los años 80 del mismo siglo. A pesar de que en otras zonas la gestión de los pinares de repoblación impide con frecuencia la colonización de otras especies, se observa en el valle de la Puebla de la Sierra amplias zonas de robledales autóctonos como el rebollo (Quercus pyrenaica), manchas de color verde intenso, que forman en ocasiones pequeñas dehesas. Entre estos robledales destaca la presencia puntual del escaso roble albar (Quercus petraea). Esta especie se encuentra protegida en la Comunidad de Madrid con la categoría de especie de interés especial.
En las zonas boscosas aparecen rapaces como el gavilán, azor, ratonero y nocturnas como el cárabo. Además facilita un importante refugio y área de invernada a cantidad de aves como el pinzón común, carbonero garrapinos, herrerillo capuchino, reyezuelo, trepador azul, el pico picapinos o el arrendajo. Entre los mamíferos aparece el esquivo gato montés o el tejón.
Más al fondo, el sucesivo abandono de la actividad agrícola y ganadera ha producido la ocupación de prados y pastos por un monte bajo generalmente formado por jarales, brezales o pequeñas matas de rebollo. En las partes bajas de solana, donde se encuentran los encinares, son frecuentes conejos y aves como la paloma torcaz o la perdiz entre otras.
Otra unidad es la vegetación caducifolia de ribera que se establece acompañando los numerosos arroyos: sauces, fresnos, incluso chopos temblones y cerezos. En las zonas de ribera los anfibios e insectos abundan, y con ellos pequeñas aves como el mirlo acuático, el ruiseñor común y el martín pescador.
Los roquedos de las partes altas son utilizados por especies como el águila real, el avión roquero o la collalba negra. Los collados y puertos tienen gran importancia para el paso de aves migratorias entre las que destaca la paloma torcaz. Entre los canchales aparecen pequeños arbolillos de especies cuyas semillas van colonizando estas zonas, como los serbales de los cazadores (especie protegida en la Comunidad de Madrid).
La presencia de especies con gran valor cinegético como el corzo, jabalí, perdiz roja o la paloma torcaz hizo que se integrara a este municipio en la Reserva Nacional de Caza de Sonsaz en 1973."

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