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Mendigornia (527 m)

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Luis Astola Fernández
Fecha Alta
07/07/2020
Modificado
09/07/2020
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Desde el punto de vista geomorfológico, uno de los elementos más característicos del Ebro a su paso por La Rioja son los meandros. A partir del brusco encajonamiento del río en las angosturas de las Conchas de Haro, entre los espectaculares riscos de Buradón y de Bilibio, el Ebro penetra en tierras riojanas y se abre paso con cierta dificultad entre las areniscas y margas que componen el terreno; su curso sinuoso serpentea con pronunciados meandros que, en ocasiones, se encajan al pie de elevados taludes, creando un paisaje ciertamente singular.

La excavación paciente del agua, modelando durante millones de años la llanura primigenia, ha alterado la uniformidad del relieve original, generando cerrillos de superficie amesetada en la parte cóncava de la curva trazada por el río y taludes escarpados en la convexa, sobre los que se suelen situar, a salvo de imprevisibles crecidas, los núcleos de población.

En torno a las localidades de Haro, Briñas y Labastida el Ebro dibuja tres profundos meandros, individualizados bajo los nombres de Zaco, Tondón y Andaberde/Gimileo. Cada uno de ellos presenta, en el interior de su correspondiente curva de herradura, sendos cerros modestos pero suficientemente destacados sobre la planicie circundante: Mendigornia (527 m) es el punto culminante de Zaco; El Castillo (512 m) corona el legendario enclave de Tondón; y Mendigurina (516 m), ya en tierras alavesas, domina desde la altura los sotos fluviales de Labastida y del Rincón de Gimileo (o Recodo de Andaberde). 

Mendigornia (527 m) es una colina amesetada rodeada de viñedos, recubierta de vegetación esteparia con alguna repoblación de pino carrasco de bajo porte que se resiste a medrar. Hasta la primera década del presente siglo, el lugar ha soportado actividades extractivas de áridos y graveras, que han dejado huellas persistentes en la plataforma cimera. Una línea de media tensión recorre las laderas y la planicie cumbrera de Mendigornia; a corta distancia al E del vértice geodésico que corona la cima se ubica una de las torres metálicas del tendido eléctrico, que sirve como referencia para localizar el punto más elevado de la meseta.

El término Mendigornia, rotulado como Mendigorna en otras fuentes, parece una deformación arraigada en el tiempo de "Mendigorria", topónimo que suele hacer referencia a un monte pelado, desnudo de vegetación. La ruta propuesta es un corto paseo entre ordenadas viñas, de vistoso cromatismo variable según la estación, con la orla boscosa del Ebro siempre verde y bajo el telón de fondo de la sierra de Toloño, prolongada a poniente por los agrestes cresteríos de Obarenes; de camino, visitaremos la coqueta cueva de Riaran o Arriaran, testigo del fecundo fenómeno eremítico que se produjo en la Sonsierra riojana durante la alta edad media.

Desde el Puente de Briñas

El Puente de Briñas (445 m), que en realidad pertenece al término municipal de Haro, se localiza junto al km 44,2 de la carretera N-124 en dirección a Vitoria, con acceso desde la misma y espacio para aparcar; también se puede alcanzar en poco más de 500 metros por la entrada norte a Haro desde Logroño, tomando una pista que nace a la derecha inmediatamente antes de cruzar sobre la propia carretera nacional. El puente es un magnífico ejemplar medieval de siete arcos apuntados en sillería, fechado en el siglo XI, aunque con bastantes reformas posteriores.

Dando la espalda al puente, seguimos el ramal a la izquierda y cruzamos el túnel habilitado bajo la carretera; una vez al otro lado, seguimos al N por el borde del viñedo en paralelo al asfalto durante 300 metros, con el promontorio de El Castillo (512 m) a la derecha y el aplanado perfil de Mendigornia (527 m) enfrente. Al llegar a la pista que se adentra en el viñedo, procedente de la carretera, la ignoramos y seguimos de frente otros 160 metros por el viejo trazado asfaltado, al pie del ribazo y junto a la N-124.

Pronto se abre a la izquierda un sendero, siempre orillando el viñedo bajo un enmarañado talud, que nos lleva sin pérdida frente a la cueva eremítica de Riarán, Arriaran o Bendigorna, excavada en un pequeño bloque de arenisca y provista de puerta, ventana y banco corrido. Hay que lamentar la sensación de abandono que produce; una acequia profunda invadida por las zarzas impide un acceso razonablemente cómodo a su interior, por lo que habrá que limitarse a contemplarla en la distancia.

La ruta continúa enlazando los campos plantados de viñas por su linde superior, siempre al pie de la ladera meridional de Mendigornia, que se presume incómoda por la ausencia de senderos entre las altas hierbas y las aulagas que cubren las viejas terrazas. Los propios viñedos nos van a llevar, salvando algún ribazo sin dificultad, hacia el extremo oriental del cerro, donde localizamos finalmente un marcado senderillo, aparentemente frecuentado por los ciclistas, que trepa con decisión hacia la plataforma cimera.

Una vez en la planicie, la senda se dirige por el borde del pinar hacia el W; una torre del tendido eléctrico en medio de la meseta nos sirve de referencia para localizar, entre monte bajo sin problemas de paso, la señal geodésica que marca la cima de Mendigornia (527 m); curiosamente, el vértice se incluye, con la denominación "Los Barcos", en la Red geodésica de 4º Orden de la Diputación Foral de Alava.

Si queremos variar la ruta de descenso, podemos intentar localizar, unos 50 metros al E de la torre eléctrica, justo donde finaliza el pinar, el viejo camino que desciende directamente por la ladera S, con señales recientes de repoblación con olivos; la traza, invadida por hierbas altas, está semiperdida, pero ayudados por la cartografía del IGN, donde aparece dibujada, resulta practicable sin sobresaltos. Una vez en el camino agrícola de Zaco, este nos lleva en breve a terreno conocido junto a la N-124.

Acceso: Haro, Puente de Briñas (30 min)

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