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El cerro de Marremediano (624 m), situado en el término homónimo del concejo de Olabarri, del que toma el nombre por extensión, se mimetiza con el encinar que tapiza las laderas meridionales de Badaia, hasta el punto de resultar prácticamente invisible desde el entorno próximo. La cartografía rotula el término con diferentes grafías: Marremediano, Marramediano, Marromediano, Barremediano...
En la cima de este cerro ignoto se localiza un muro semiderruido de piedra en seco que aprovecha el propio cantil calizo para delimitar un recinto cercado de utilidad desconocida, que sugiere su utilización puntual como aprisco o redil en un pasado lejano. Aunque desaparecida en la actualidad, el pueblo de Olabarri ha conocido actividad pastoril hasta la década de los 70 del siglo pasado, como podemos leer en la revista Askegi nº 12 (Ayuntamiento Iruña de Oka, 2018); las nietas de los últimos pastores del pueblo, Juan López y Eduvigis Pérez (nacida en Olabarri e hija a su vez también de pastores), realizan una remembranza de sus vivencias infantiles junto a sus abuelos, que se dedicaban "...al cuidado de los rebaños de ovejas y cabras de los vecinos del pueblo", apacentándolos "...en los prados cercanos al pueblo o en Sierra Badaia".
Como dato curioso, Juan y Eduvigis vivieron hasta 1985 frente a la iglesia de San Esteban y su imponente torreón bajomedieval, en una casa de aspecto modesto en la actualidad que pudo albergar antaño la casa-torre de los Montoya, desmochada en algún momento entre los siglos XV-XVI; el edificio, que presenta al exterior escasos vestigios de su noble pasado, conserva en su interior "...4 saeteras en su parte baja y de bodega, y es en esta precisamente donde se encuentra el arco taponado (...), evidencia del probable pasadizo al que daba paso en dirección inequívoca hacia la torre de la iglesia; vigas de mucha antigüedad, y dos ventanas con asientos de piedra integrados en el muro, enfrentados y acomodados a los lados de las mismas, del tipo que llaman ventana cortejadora...". (Mª Luisa Sáenz de Ormijana: "La casa de Ollávarre". Askegi nº 3. Ayto. Iruña de Oka, 2008).
Los muros de piedra en seco, como el que recorre de norte a sur la cresta del cerro de Marremediano, son un elemento frecuente en el entorno de Badaia, Arkamo y Gibijo, entre otros, sierras en las que abunda la materia prima utilizada en su construcción. Se han utilizado tradicionalmente para cerrar y proteger fincas, albergar ganado, aterrazar terrenos para cultivo e, incluso, para trazar las líneas de división entre concejos o ayuntamientos vecinos, antes de generalizarse el uso de los cierres de alambre espinoso para esos fines.
Las paredes de piedra seca constituyen un patrimonio rural de alto valor etnográfico y hasta ambiental, al servir de refugio a multitud de especies de fauna (lagartos, lagartijas, culebras, erizos, comadrejas, lirones, caracoles, babosas, insectos varios...); en la fachada mediterránea el arte de la piedra en seco, si bien con otras connotaciones y con mayor variedad y riqueza constructiva, fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco en 2018.
Al cerro de Marremediano desde Olabarri
Salimos del pueblo (535 m) al norte entre la iglesia y el parque infantil para tomar el camino de Marremediano, que llanea entre dos parcelas valladas hasta tropezar con un viejo pabellón agrícola, donde se bifurca; cualquiera de los dos ramales nos sirve, aunque en este caso (ver track) hemos elegido el de la derecha, para desviarnos poco más adelante a la izquierda por un descarnado repecho que enlaza con la enorme brecha del tendido eléctrico que corta la ladera.
A la altura de la primera torre de alta tensión, abandonamos el camino para penetrar a la derecha en el encinar y ascender sin senda por un encinar en aparente proceso de regeneración, quizás tras algún incendio sufrido en el pasado. Aunque haya que serpentear entre carrascas, madroños y enebros y agachar la cabeza en algunos puntos para evitar las ramas más bajas, la vegetación no presenta excesivas dificultades para avanzar.
El recorrido, de cualquier manera, es breve. Enseguida se alcanza la cresta caliza donde se localiza la cima del cerro de Marremediano (624 m), con el supuesto redil adosado al cantil rocoso; levantamos un pequeño hito para señalarla; las vistas se limitan al sector de la sierra donde se alza el cerro de Ollazarre (677 m), sobre un rincón cultivado libre de encinas.
Descendemos siguiendo al sur por la arista la pared de piedra seca, que conserva aún algunos lienzos en buen estado, hasta el camino del tendido eléctrico abandonado en el ascenso.
Acceso: Olabarri/Ollávarre (20 min)
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Olabarri - Marremediano - San Andrés - Ollazarre - Valdéñigo - GR282 - Olabarri6,303,979 192 192
