La senda tradicional de ascenso desde Bitoriano al Santuario de Oro ha sido felizmente recuperada y se encuentra en este momento al final de la fase de acondicionamiento y señalización por parte del Ayuntamiento de Zuya; una de las asignaturas pendientes en los accesos a Oro desde las localidades zuyanas situadas al pie de su vertiente septentrional (Bitoriano, Murgia, Sarria, Ametzaga...) parece así definitivamente resuelta. Una vez restituidas las servidumbres de paso, dificultadas desde tiempo inmemorial por conflictos con intereses particulares, se ha procedido a acondicionar los caminos (desbroces, cerramientos, portillas para paso de personas...) y a señalizar discreta y eficazmente esta senda, largamente deseada por los aficionados a la montaña dentro y fuera del valle; este ancestral camino está llamado a convertirse en la ruta de referencia, alternativa definitiva a la carretera, para unir Bitoriano y el resto de los pueblos zuyanos con el emblemático santuario y, por ende, con Atxabal (888 m) y con el resto de cimas integradas en el popular macizo de Peñas de Oro/Oroko Haitzak.
La ruta se inicia, poco más adelante de la bolera y txoko concejil, junto a las antiguas escuelas de Bitoriano. Cruza el río Ugalde, trepa hasta el altozano coronado por la parroquial y enseguida se bifurca. El camino principal continúa por la derecha, pero quizás sea más recomendable, a costa de realizar un pequeño rodeo, pisar el asfalto durante apenas 50 metros y seguir la señalización que permitirá conocer uno de los secretos zuyanos mejor guardados: la balsa de la Mina, pequeña laguna creada al inundarse una antigua explotación de lignito a cielo abierto, clausurada en 1920.
Las balizas permitirán enlazar luego sin problemas con la senda principal, que asciende con decisión por la vaguada de la erreka de Oro, agradablemente sombreada por hayas, robles, arces y fresnos. Pasada la caseta de abastecimiento de agua para el santuario, se puede elegir entre ascender a la izquierda por ancho camino hasta el aparcamiento situado en la collada entre el promontorio de Santa Marina y el propio peñascal de Atxabal (donde la senda señalizada propone un rodeo a las Peñas de Oro, con ascenso opcional a su cota principal por la fachada de solana), o bien seguir la pisada vereda balizada que trepa a la derecha hasta el crucero situado en las campas al pie del santuario; desde aquí, sin tocar asfalto en ningún momento, se gana la cima de Atxabal por el carretil del repetidor, por las desdibujadas trochas de la herbosa ladera norte o recorriendo con la debida precaución las crestas calizas de Los Sobrados (según el itinerario elegido finalmente, habrá que calcular para el ascenso una duración entre 0,50 y 1,15).
