Ir arriba

Callejas, Monte de las (1.085 m)

remove-icon
Alberto De Las Heras
Fecha Alta
01/05/2014
Modificado
27/12/2016
16

Modesta cota, siendo apenas una ondulación muy característica tanto en la Sierra de Carbonilla como enla Sierra Salvada, situada entre el Portillo de la Egaña ( 956 m ) y Castro Grande (1.094 m). Desde su cima podemos observar tanto el Valle de Ayala como las estribaciones más orientales del Valle de Mena, pudiendo disfrutar de amplias vistas en un día despejado.

Desde Santa Olaja ( 560 m ) junto al abrevadero de la parte alta del pueblo, parte un antiguo camino que se interna en el hayedo y remonta en continuos zig zags hasta las paredes de Egaña ( 1.042 m ) por su vertiente N. Una vez en el Portillo de Egaña ( 956 m ) giramos a la derecha, trasponiendo una valla, y cercanos a los acantilados, avanzamos por sendero pisado hasta alcanzar el hito cimero sin apenas dificultad. Ganar el Buzón de Castro Grande ( 1.094 m ) sólo nos llevará unos 15 minutos más.

Accesos: Santa Olaja ( 1h 10 min ).

Catálogos

Imágenes

Comentarios

  • item-iconRobín García Saiz
    El 13 de marzo de 2016

    De Villasana de Mena nos dirigimos sin coche; pero con raquetas de nieve adquiridas el día anterior colgando de la mochila; a Covides y luego a Cilieza para tomar un sendero-pista que a veces es lecho de un arroyo seco, escala la ladera Oeste de la línea de  montes que une el Castro Grande con  el Alto del Portillo, ya cerca de este último; una subida muy bonita por encinar cantábrico. Pasado el corto túnel de La Complacera tomamos la pista que nos conduce al pueblito aún hoy habitado de Relloso; de allí al abandonado y casi totalmente en ruinas San Miguel de Relloso, donde unas tres vacas medio sueltas huyeron, una por una, sucesivamente, en momentos distintos, al verme, despavoridas, sin yo -que aprecio y amo a los animales- entender el porqué. Busco una subida con suficiente nieve y poca vegetación para probar por vez primera en mi  vida, las raquetas francesas ligeras y baratas  de 600 gramos de peso cada una, 60 €  el par nuevas (0,02 kilo/euro; lo menos que se pueda cuando se ha de llevar colgado de la espalda mucho tiempo).      Cambio la subida originalmente planificada al Peñota, con demasiada vegetación entre la nieve, por la subida al Portillo de La Egaña, más despejada; me sorprende muy gratamente la facilidad -casi la misma que sin nieve- con la que me llevan hasta arriba, usando el sencillo alza, sin necesidad alguna de usar bastones. Emprendiendo la preciosa bajada hasta Santa Olaja con nieve sólo en el tercio superior; también me resultan adecuadas las raquetas por el bien asentado aunque tortuoso e inclinado sendero de bajada. Sólo me fallan, por la ausencia de cantos-grips laterales, en marcha horizontal (perpendicular a la línea de máxima pendiente) por laderas con mucha inclinación (40º de inclinación o más); se me van, se me deslizan; no agarran en la nieve. Hay huellas de animales en la blancura por doquier; una maravilla; parece como si hubieran, desconfiados,  decidido suspender el baile, al verte y al oírte, que raudos reemprenderán en cuanto tú te vayas.

    De Santa Olaja a Santiago de Tudela y a La Llana, en que, pasado el depósito de aguas en lo alto de la colina; se puede  entre campos y a la izquierda, subir ligeramente campo a través, muy cerca de la vertiente puntiaguda Norte del Castro Grande; divisar una bella y larga cascada vertical de arroyo de invierno; bajar luego ente pinos poco cerrados hasta la carretera  intransitada que viene de Arceniega. En Medianas de Mena, en un mirador con bellas vistas al valle; pensé que un perro muy ladrador y de aspecto feroz; que en dos segundos, atado por cadena deslizante a otra cadena más larga que yo no había  visto, se plantó ante mi cara, a menos de medio metro; me hubiera devorado; en realidad se apacigüó al instante, no era un mal perro; sólo me pegó un susto; el pueblo está repleto de estos amigos del hombre, atados con cadenas al borde del camino. Desconozco cual es el objetivo de mantener atados-prisioneros de esta forma a estos pobres y nobles animales. Vuelta a casa, en autobus, desde la villa tranquila, pero a la vez animada y hospitalaria, de los sanados (¿sanadores?) Meneses, después de un bello ¨tour¨ circular (de auténtica circularidad, cuando la vuelta no coincide con la ida) de unos 35 km entre grandes paisajes que te dejan huella.