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Gingia (812 m)

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Luis Astola Fernández
arrow-iconFecha Alta
27/05/2014
arrow-iconModificado
18/06/2016



Peña Gingia es el perfecto ejemplo de que, para resultar atractiva, una montaña no necesita ser ni inmensa ni espectacular. Vista objetivamente, su cima rocosa es poco más que un breve sarpullido que brota al pie de las amplias laderas boscosas por donde discurre el transitado camino que, por Egillolarra y Arroriano, asciende hacia el gigante Gorbeia; pero, difuminando el fondo y mirando en pequeño, asomada al borde de la cantera que desfiguró irreversiblemente su silueta hace ya medio siglo, emerge su airosa proa caliza con su característico corte vertical sobre el hayedo.

Los espeleólogos tienen la suerte de conocer la peña por dentro. La Cueva de Peña Gingia, modelada por la labor paciente del agua a lo largo de milenios, se cuenta entre las más largas y hermosas de Araba. Sus casi 6 km de galerías, explorados y cartografiados por el Grupo Espeleológico de la "Manuel Iradier" y, sobre todo, por el Grupo Espeleológico Alavés, además del atractivo de la presencia constante del agua, presenta, en palabras de miembros del propio G.E.A. "...amplia profusión de espeleotemas (...), destacando los delicados bosques de fistulares, las estalagmitas y columnas de gran tamaño, las banderas, coladas y excéntricas, muchas de ellas de tonalidades blanquísimas" ("La cueva de Peña Gingia". G.E.A. - Revista del Club de Montaña Gasteiz nº 6 - 1997). Es obligado advertir que, por su elevada dificultad, la contemplación de las maravillas que alberga esta gruta está reservada para especialistas convenientemente equipados, lo que sin duda ha contribuido de manera decisiva a su conservación. Curiosamente la cueva permaneció inaccesible hasta 1977, cuando los trabajos de extracción de piedra por la empresa Aridasa destruyeron parte de su trazado y dejaron al descubierto la actual boca de acceso en el frente de cantera.

La evidencia de que la actividad de la cantera afectaba negativamente al manantial de Sale el Agua, continuación del cauce hasta ese momento subterráneo de la corriente procedente de la cueva de Peña Gingia y destinado al abastecimiento de agua de Vitoria-Gasteiz, provocó un conflicto de intereses que se saldó con la paralización definitiva de la explotación en 1978. El proyecto de abastecimiento de agua para Vitoria desde Gorbea data de finales del siglo XIX; hacia 1868 se inician las labores de captación de los manantiales de esta zona de Gorbea, entre ellos el de Sale el Agua o Laminatxe, y en 1869 se inaugura la presa del embalse superior del Zubialde, hoy denominada Gorbea II, obra de Ricardo Bellsolá (el embalse inferior, o Gorbea I, data de 1966). Se dan simultáneamente los primeros pasos para la construcción del Depósito de Aguas del Campillo (obra del arquitecto Jacinto de Arregui), destinado a almacenar y distribuir el caudal procedente de Gorbea, cuyas obras se vieron retrasadas, entre otros motivos, a causa de la 3ª Guerra Carlista (1872-1876); finalmente funcionó desde 1885 hasta 1986 (a partir de 1997 se utiliza como sala de exposiciones anexa al Centro Cultural de Montehermoso), aunque el 21 de septiembre de 1884 el alcalde Odón Apraiz inauguró la traída de aguas de Gorbea haciendo surgir el ansiado líquido a través del conducto del fracasado pozo artesiano de la Plaza Vieja (actual Plaza de la Virgen Blanca), donde una placa colocada junto al polémico monumento a la Independencia recuerda este esperpéntico proyecto de iniciativa privada (cinco años de obras, 1021 metros de profundidad y ni gota de agua, en una ciudad con un subsuelo cruzado de acuíferos).

Tras la paralización de la actividad en las canteras, la degradada zona permanece varios años en un lamentable estado de abandono, denunciado entre otros por los autores de una obra pionera en su género: "Itinerarios ecológicos de Alava" (1988), entre ellos el grandísimo botánico Pedro Uribeechebarria. Finalmente, tras la creación del Parque Natural de Gorbea (1994), la Diputación procedió en 1995 a la rehabilitación de la antigua cantera y su conversión en área recreativa y zona de amortiguación de impacto del propio Parque Natural.

Desde el Parking de las Canteras (Murua)

Desde el aparcamiento (695 m) ubicado al final de la pista asfaltada que asciende desde Murua, se retrocede por la propia carretera y, tras dejar a la derecha la reconvertida cantera y posteriormente el área vallada donde se localiza la boca enrejada de Sale el Agua, se toma (dcha) la pista señalizada hacia Mairuelegorreta y Gorbea por la Senda Egillolarra. Se transita junto al cauce de la erreka Asunkorta, que pronto se cruza, para ascender suavemente rodeando por la izquierda el espectacular corte de la cantera, con la cueva de Peña Gingia enfrente y la propia cima sobre ella.

Pronto se alcanza la txabola de Asunkorta, recostada en la ladera de Peña Gingia; aunque se puede acometer fácilmente la ascensión a la cima desde la propia txabola, dada la fuerte karstificación de la roca caliza resulta más aconsejable, sobre todo si se va con niños, continuar hasta la inmediata bifurcación señalizada y, dejando la Senda Egillolarra que continúa hacia Gorbea, continuar por la derecha hacia Mairuelegorreta, hasta rebasar la visible cima con sus característicos esqueletos de árboles y llegar a un collado herboso, alcanzando a la derecha cómodamente la Peña Gingia (812 m).

Una ruta más rápida y directa desde el parking, aunque más incómoda, consiste en seguir brevemente la senda Zubialde en dirección hacia Azero y, al alcanzar nuevamente la pista tras cruzar el arroyo por la última pasarela de madera, atacar por difusas sendas de ganado la empinada y descompuesta ladera, entre alerces, marojos y hayas, en dirección a la peña que se difumina tras el arbolado; dirigiéndose preferiblemente hacia su derecha, al pie del vertical cortado cimero, pronto se alcanza el mencionado collado y la inmediata cima.

Accesos: Parking de las Canteras de Murua (30min)

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