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Tozal del Mallo (2.254 m)

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Andres Lekuona
Fecha Alta
20/09/2009
Modificado
15/07/2017
53



Nos encontramos ante una de las cumbres más bellas y emblemáticas del valle de Ordesa. Ese aspecto fiero en forma de colmillo alzándose sobre la pradera, hace que también sea una de las montañas más fotografiadas del valle. De aspecto camaleónico, su cumbre va cambiando de formas según nos vamos acercando a ella, perdiendo algo de su atractivo en su parte más alta, donde queda ensombrecida por sus cumbres vecinas no menos bellas como pueden ser el pico Mondarruego, Gallinero o Tobacor, los cuales dan forma al valle por el N. La cumbre también ha sido conocida como El Retablo, denominación que aún perdura en los mapas, y Trono del diablo.

La primera ascensión que se conoce por su vertiente sur data del 21 de abril de 1.957, cuando cinco alpinistas franceses (Jean Ravier, Marcel Kahn, Nöel Blotti, Claude Dufourmantelle y Caude Jaccoux) consiguen hollar la cima tras diecisiete horas de escalada, abriendo así la vía conocida como la de los franceses, rebautizada más tarde como vía Ravier. A partir de ahí, se van abriendo nuevas vías como la de los Catalanes, la de las Brujas, la Despiau, etc.

Para los no amantes de la escalada, el Tozal del Mallo nos ofrece por su vertiente norte la opción más fácil para alcanzar la cima, sin duda, un bello balcón sobre la pradera de Ordesa.

Desde la pradera de Ordesa por las clavijas de Carriata o Salarons (T5)

Desde la pradera de Ordesa (1.320 m) retrocedemos por la carretera hasta alcanzar la casa Oliván, ahora rehabilitada como centro de interpretación. Desde allí nace un sendero que en dirección N. se sumerge en un hayedo-abetal camino del circo de Carriata. Bajo un sendero bien definido, la ruta va ganando altura hasta llegar a un pequeño refugio típico de la zona. La ascensión continúa y tras dejar atrás el bosque, llegamos a la primera bifurcación, bien señalizada como todas las de Ordesa. Obviamos la que parte por nuestra derecha hacia la faja Racún, para continuar hacia el W., en dirección hacia el Tozal del Mallo. El sendero da una gran lanzada y cambiando dirección E., nos deja en una segunda bifurcación, bajo las ya desafiantes paredes de Carriata. Señalizado como tal, por nuestra izquierda y en dirección W. nos dirigimos en busca de las clavijas de Carriata o Salarons. Un primer tramo compuesto por cuatro clavijas que se salvan sin ninguna dificultad, nos depositan en el tramo más áspero de la ascensión. Nos introducimos en una pequeña chimenea equipada por unas ocho clavijas que nos ayudarán a ascender hasta alcanzar los prados altos de Carriata. A pesar de ser algo aérea no tiene nada que ver con sus vecinas de Cotatuero. La única dificultad que podemos encontrar es para personas de poca envergadura por la distancia que puedan encontrar entre clavija y clavija. Una vez superado este tramo, la pendiente desaparece y desde aquí tan sólo nos resta un plácido paseo hasta alcanzar el collado formado por el Tozal y la cota sur de Punta Escuzana, para en breve ganar la cima del Tozal, donde nos espera una bella panorámica del valle de Ordesa.

Desde la Pradera por la Fajeta (F)

Habiendo realizado la ruta anterior y alcanzada la bifurcación de las clavijas, tomaremos la senda que por nuestra derecha se dirige a la señalizada Fajeta, un sendero lo suficientemente ancho y equipado por una innecesaria sirga. Desde aquí en fuerte pendiente y utilizando las manos en algunas pequeñas y suaves trepadas ganamos los prados de Carriata y desde aquí tomar la ruta anterior para alcanzar la cima.

Accesos: Pradera de Ordesa (3h).

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