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Camino Lebaniego - Lafuente - Collado de Hoz - Cicera - Lebeña
Javier Tezanos Díaz
Fecha de realización
17 de febrero de 2019
Fecha de subida
17 de febrero de 2019
Duración
04:47
Tiempo Detenido
No definido
Visto
12895 veces
Nivel de Ruido

Imágenes

Camino Lebaniego - Lafuente - Collado de Hoz - Cicera - Lebeña

El Camino Lebaniego o Camino de Liébana es un ramal del Camino de Santiago de la Costa que permite a los peregrinos acceder al Monasterio de Santo Toribio de Liébana, en la comarca de Liébana (Cantabria), lugar en el que, según la tradición cristiana, se conserva el trozo más grande del Lignum Crucis.

Desde el año 2015 este ramal está declarado como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco al haber sido incluido en los itinerarios del Camino de Santiago junto al Camino Primitivo, el Camino Costero y el Camino vasco del interior. Este ramal tiene la peculiaridad de que en poco más de 70 km permite recorrer una gran diversidad de paisajes, que van desde las costas del Cantábrico en su inicio, hasta los Picos de Europa en su tramo final. El camino se desvía del Camino de la Costa en la localidad de San Vicente de la Barquera, para llegar en tres etapas al monasterio:

  1. Primera etapa (28,5 km): San Vicente de la Barquera - Cades.
  2. Segunda etapa (30,53 km): Cades - Cabañes.
  3. Tercera etapa (13,7 km): Cabañes - Santo Toribio de Liébana. 

En este caso se describe parte de la segunda etapa, desde la localidad de Lafuente, perteneciente al municipio de Lamasón, desde la que se subirá al Collado de Hoz, desde donde se bajará a Cicera y después a Lebeña, donde se podrá admirar su preciosa iglesia mozárabe.

Recorrido

Lafuente es un pequeño pueblo que recibe su nombre de una curiosa fuente, la Surgencia de La Llosa, que se encuentra frente a la iglesia, junto al puente de piedra de la carretera, allí mismo se puede contemplar el Molino de La Llosa. Esta iglesia parroquial de Santa Juliana, es de estilo románico, y fue declarada Bien de Interés Cultural en 1983. Data de finales del siglo XII y principios del siglo XIII. Tiene sólo una nave y ábside semicircular. Algunos arcos apuntados preludian ya el gótico. Cerca de la iglesia hay una casa en cuya tapia está “La pareja de Lamasón”, esculturas de un hombre y una mujer que datan del siglo XVII. Bajo la figura de la mujer se lee la inscripción: "CToS pasan qe no buelben - Año 1625", que se interpreta como “Cuántos pasan que no vuelven”, que se dice de los fallecidos que llevaban al cementerio cercano. En el caserío del pueblo pueden verse casas con solana o balcón corrido, agrupadas en hilera unas junto a otras.

 La marcha parte junto a la Iglesia de Santa Juliana, a la entrada del pueblo en la carretera entre Puentenansa y La Hermida. Se caminan 220 m por la CA-282 en dirección (O-NO) a La Hermida, para tomar (derecha) la carretera que sube al Barrio de Burió, donde 1 km después se entra en el caserío, después de pasar junto a unos coloridos murales sobre un muro de contención. Un poco más adelante se pasa junto a un humilladero, restaurado en 2017, dedicado a la patrona de Burió, Santa Eulalia y también junto a una fuente con pilón. Desde este pueblo se tienen unas vistas espectaculares de los Picos de Europa.

 A la salida del pueblo comienza una pista hormigonada y aumenta la pendiente, que posteriormente se suaviza, llegando incluso a llanear. Poco después de este tramo llano se llega de nuevo a la CA282, donde se irá a la derecha (O) y unos 300 m después se alcanza el Collado de Hoz (637 m). Curiosamente, en la carretera la señal de Collado de la Hoz está situada 500 m después de este punto, en una collada situada a 655 m (no a los 658 m que declara la señal), pero realmente el collado está en el punto indicado aquí, que es el marcado en todos los mapas.

Se seguirá por la carretera, que curiosamente sigue subiendo y se sale del Valle de Lamasón, para entrar en el terreno de Peñarrubia. Unos 480 m después de pasar el collado se dejará la carretera para tomar una pista que sale a la izquierda. Inmediatamente, en la primera curva, se deja la pista, y se coge un camino a la derecha, que comienza una suave bajada por la Cuesta de las Navas, hasta llegar a un punto casi encima de los tejados de Cicera, con el monte de Santa Catalina de frente (O). A partir de aquí la pendiente de bajada se agudiza hasta llegar a las primeras casas de Cicera. 

 Cicera (485 m) se halla en la parte oriental del municipio de Peñarrubia, al pie de la Sierra de las Cuerres y está atravesada por la riega de Cordanca, dista 5 km de Linares. Su iglesia parroquial, bajo la advocación del Carmen, fue levantada entre los siglos XVII y XVIII y posee una bella portada de arco en casetones y una capilla interior de complicada nervatura de estrellas y combados. El retablo mayor es una obra del periodo barroco (XVIII), además tiene una interesante serie de retablos ornados con piezas de imaginería popular. Es de destacar en Cicera el bello conjunto rural que conforma este pueblo, con sus antiguas casas de piedra.

Desde la entrada del pueblo, se recorren sus calles en dirección O-NO y después de pasar junto a la Iglesia del Carmen, se cruza el puente sobre la Riega Cicera, continuando por un camino flanqueado por castaños, entre los que se encuentra un antiguo humilladero. Enseguida se dejará a la derecha el camino de la Ruta de las Agüeras, que sube desde el Desfiladero de La Hermida, continuando de frente, desde donde se podrá apreciar la profundidad de esta canal. Enseguida se entra en el Hayedo de la Canal de Francos, en el que se pueden contemplar varios árboles centenarios.

 El camino sube paulatinamente al principio, para aumentar su pendiente hasta alcanzar el pernal NO de la Mesa Sin Pan (974 m) en la Collada Berés (790 m), donde se pasa al término de Cillorigo de Liébana.

A partir de aquí, el camino baja durante un pequeño tramo, para volver a subir durante 600 m y alcanzar el punto más alto del recorrido (839 m). A partir de aquí se baja suavemente hasta llegar al nacimiento de la Riega Maredes, punto donde se encuentra este recorrido con la variante que pasa por el Collado Arcedón.

A partir de aquí la pendiente de bajada aumenta y pronto se pasa por los invernales de La Torca, donde se pueden ver algunos robles de buen porte, y poco después por los de El Pando. Enseguida se enlaza con la pista que baja del Collado Pasaneu y de la Braña de los Tejos. Se continuará por el ramal de la derecha, que comienza una serie de tornos para salvar la fuerte pendiente de esta ladera O del Cueto Torcal (o La Coterona) (1104 m). Entre estos zigzags se encuentran los Invernales de Lebeña (derecha). Un poco más adelante, en una cerrada curva a la derecha, se encontrará (de frente) un atajo, pero se seguirá por la pista, ya que es el recorrido marcado, que enseguida pasa por El Valle, un barrio de Lebeña, llegando enseguida a este pueblo (250 m). Ya sólo queda atravesar el pueblo y llegar hasta su Iglesia Mozárabe (208 m).

Lebeña se encuentra en un ensanchamiento del Desfiladero de La Hermida, antes de entrar en el Valle de Liébana, formado por un hermoso conjunto de prados, viñas, bosques y peñas. Se trata de un circo, cerrado por las esbeltas cumbres del Cueto Agero (NO), Peña La Ventosa (S) y la Mesa Sin Pan (NE).

La joya arquitectónica de este municipio es su pequeña iglesia de Santa María de Lebeña (declarada monumento nacional el día 27 de marzo de 1893), que constituye uno de los más bellos testimonios prerrománicos de Cantabria, e indudablemente el mejor conservado y más sobresaliente de estilo mozárabe en España. La iglesia se encuentra situada en una pequeña elevación del terreno, entre viñedos, prados y tierras de labor, separada del núcleo principal del pueblo de Lebeña y cercana al río Deva.

Se desconoce la fecha exacta de la construcción de la iglesia; no obstante, existen en el Cartulario de Santo Toribio dos documentos fechados en el año 925; uno considerado apócrifo y otro donde los condes Alfonso y Justa donan a Santa María de Lebeña lo que poseen en dicha villa, en heredades, ropas y utensilios de iglesia.

Aunque las primeras noticias de la iglesia de Santa María tienen escaso rigor histórico, debe recordarse la fábula que nos relata sus orígenes. Así, la leyenda dice que los condes de Liébana habían edificado la iglesia con la intención que albergase los restos de Santo Toribio. Para ello, tomó un ejército de cincuenta hombres, para llevarse a la ermita de San Román y por la fuerza las reliquias depositadas en el monasterio de San Martín (posteriormente denominado de Santo Toribio). Pero ocurrió que, al abrir la cripta, tanto el conde como sus servidores quedaron ciegos. Al recuperar la vista, arrepentido, el conde Alfonso mandó construir la iglesia de Santa María y la donó al monasterio de San Martín, con todos los bienes que poseía en Liébana.

El edificio de la iglesia de Santa María de Lebeña es rectangular (16 m de largo y 12 m de ancho), con tres naves, la central, más ancha y de una mayor elevación que las laterales, excepto en pies y cabecera. Las naves se encuentran cubiertas con bóvedas de cañón, independientes entre sí y separadas por pilares compuestos de un núcleo rectangular al cual están adosadas las columnas que sirven de apoyo a fustes cilíndricos, que llevan capiteles de tipo corintio, con decoración vegetal y una especie de collar circular con figura de soga tallada helicoidalmente. Sobre los capiteles descansan cimacios en forma de tronco de pirámide invertida, sobre los cuales se apoyan los arcos de herradura, característicos de esta construcción y que se encuentran en todo el conjunto de la iglesia, excepto en el arco triunfal, que es de medio punto peraltado, y en las capillas laterales de la cabecera que son de medio punto sin peralte.

El frontal del altar mayor está ocupado por una losa de gran tamaño que formaba parte del antiguo suelo y que apareció al realizarse obras en el interior de la iglesia, en el año 1971. A ser levantada la losa dejó a la vista unas interesantes tallas cuya representación más destacada es un símbolo solar en movimiento. Pudiera tratarse de una antigua estela celta.

El retablo principal de la iglesia se construyó en el año 1731 y es de estilo barroco. En la parte superior se puede contemplar un Calvario del siglo XVIII; en el centro, un Cristo crucificado; a la derecha, San Juan y a la izquierda, la Virgen. La cúspide del retablo está rematada por la cabeza de un ángel. La hornacina central del retablo estaba ocupada por la Virgen de Santa María o de la Buena Leche, talla del siglo XV y una de las más bellas imágenes del gótico de Cantabria. La talla fue robada el 4 de noviembre de 1993, además de una Purísima. Ambas imágenes han sido reemplazadas por reproducciones realizadas por el sacerdote lebaniego Benito Velarde. En el cuerpo inferior del retablo se contempla un Sagrario, con Cristo resucitado, y las figuras de San Pedro y San Pablo.

Hay otro retablo construido en 1584 en la capilla lateral derecha y que en su hornacina central tiene una imagen con corona de la Virgen del Rosario, del siglo XVIII. Finalmente, en la capilla que se encuentra a la izquierda de la entrada principal al templo, hay otro retablo del XVII con imágenes de San Roque y de Santa Cecilia, del siglo XVII. Hay a la entrada de la iglesia una benditera muy antigua sobre base cuadrada y fuste, de difícil datación cronológica.

La actual puerta de acceso se sitúa en la fachada sur o de mediodía y fue abierta en el año 1794, según se puede leer en el frontispicio de la puerta. La obra se hizo para suplir la antigua puerta del muro oeste, muy azotada por los temporales.

Los muros exteriores son de mampostería (de un grosor que oscila entre los 60 y los 90 cm), a excepción de los esquinales que están tallados sobre grandes piedras. En dichos muros existen estrechas ventanas abocinadas en su interior, que permiten entrar la luz en el templo. Los aleros, que es otra de las partes que caracterizan el estilo de la iglesia de Lebeña, están compuestos de una serie de losetas sobre canecillos labrados en sus caras laterales con elementos decorativos. En el recinto exterior, se construyó la obra neomozárabe (en el año 1896) del campanil o torre separada del monumento.

En su exterior hubo un magnífico ejemplar de tejo, catalogado como árbol singular, pero murió hace unos años (han plantado uno nuevo). También hay un olivo.

La marcha termina 900 m después de dejar la Iglesia de Santa María de Lebeña en las casas que hay en la carretera general, ya que el autobús no puede entrar a Lebeña.

Javier Tezanos

13-02-2019

Literatura consultada para texto y fotos

1.   https://es.wikipedia.org/wiki/Camino_Lebaniego

2.  https://es.wikipedia.org/wiki/Lafuente_(Cantabria)

3.  http://exilioencantabria.blogspot.com.es/2011/12/ruta-de-senderismo-gargantas-de-la.html

4. http://www.turismo-prerromanico.com/es/mozarabe/monumento/santa-mara-de-lebea20130417150950/#ad-image-1 

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