Gora

Almola, Cancho de (1.406 m)

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Joseba Astola Fernandez
Sarrera data
2014/03/18
Aldatze data
2014/03/18
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La Cancha de Almola (también denominada Cancho o Canchal de Almola/Armola) es una atractiva y brillante mole caliza, vigía de los ancianos castañares del Valle del Genal y de elevadas aldeas, como Parauta, Cartajima, Pujerra o Igualeja, pueblos de una blancura impecable de día que parecen levitar por la noche en el cielo de este hermoso e interesante valle malagueño.
Para escalar hasta la guinda de este suculento pastel debemos afrontar primero una sencilla y entretenida ascensión, en realidad una larga cuesta que parte de las cercanías del Km.3 de la carreterilla de Cartajima (pueblo más elevado del Genal, a 843 m.de altitud) . Esta carretera arranca, a su vez, de la A-397 que va de Ronda a la costa marbellí (San Pedro de Alcántara) y se dirige a Cartajima, Júzcar y otros pueblos del Genal. El sinuoso y estrecho carril asfaltado bordea la Cancha de Almola. Si nos detenemos, podremos imaginar visualmente por dónde transcurrira la ascensión en la parte alta, una especie de ancha lengua verde que penetra en la blancura de la caliza.

En una curva de la carretera que gira a la izquierda (dirección Cartajima), cerca del punto kilométrico 3, comienza la ruta. Damos vista al pueblo de Parauta, al otro lado de un profundo barranco. Algo más adelante, en la carretera, vemos el solitario Cortijo de las Aguzaderas (construcción solitaria e inconfundible próxima a Cartajima), el cual también podría ser el punto de inicio. Sirva de referencia también la cicatriz producida por la erosión del Arroyo de Bolones, que desciende de la montaña habitualmente seco. Encontramos un cartel que prohíbe realizar senderismo, acampada y escalada sin permiso previo (ver nota en el Buzón de Cumbres).

Del cartel parten veredas de ganado que se dirigen hacia arriba. La progresión es sencilla, y tras un rato, pasaremos el alambre de espino de la propiedad privada (roto) y encontraremos una gran pintada de “Coto de Caza” en la pared rocosa, así como un camino que proviene del Cortijo de las Aguzaderas. Debemos progresar, siempre en ascenso hacia el N., por terreno empinado pero fácil, evitando por un lado u otro las zonas rocosas que nos puedan resultar más incómodas, dirigiéndonos siempre hacia la ancha lengua verde que se dirige al canchal de la parte alta. Podremos ver multitud de lirios.
Algo más arriba descubriremos una cueva en lo alto, a nuestra izquierda, mientras que a nuestra derecha llevaremos una pared de poca altura que baja de la parte alta y en paralelo a la cual iremos ascendiendo. Hacia el O. habremos descubierto ya la graciosa pirámide herbosa del cerro de Malhacer, así como las torcas que descienden del Jarastepar. También habremos visto la imponente pared vertical de la Cancha de Almola. Al parecer (según nos contaron), estuvo equipada con vías de escalada hasta que, tras la privatización de la finca, fueron desmanteladas (¿?).

Cerca ya de la parte cimera, cuando llegamos a la roca, giraremos a la izquierda (W) y atravesaremos unos jugosos prados antes de afrontar el lapiaz de la parte alta. La cima se irá haciendo visible, pues está señalada con unas piedras y un palo y no nos restará sino dirigirnos a ella progresando con calma por el canchal.

Si el frío viento norte no nos echa de allí rápido, disfrutaremos un paisaje de gran serenidad y belleza, con la vecina Serranía de Ronda y sus montañas, además de descubrir las altivas sierras litorales de ambos lados del mar, Grazalema y otras importantes y atractivas montañas malagueñas y gaditanas.

Malhacer ( 1.146 m )

Del Cortijo de las Aguzaderas (930) parte un sendero PR (antiguo camino de Cartajima a Ronda, público por tanto) que atraviesa el portillo y se dirige al vallecito situado entre el Malhacer (izquierda) y la impresionante pared de la Cancha de Almola (derecha). Caminaremos en paralelo al vallado de nuestra izquierda hasta que encontremos la portilla que nos permite pasar al otro lado. Estamos situados justo en la vertical de la cima del Malhacer, en su cara E.. Siguiendo veredas de ganado ascenderemos directamente a la cumbre por terreno muy empinado, o bien, podremos bordear la montaña por la parte baja, dejándola a la izquierda hasta alcanzar el Cortijo Rosado (antiguamente del Cura), ubicado en un paraje de singular belleza. Del cortijo se sube a la cima por la cara norte a través de un terreno también pendiente pero menos accidentado. Nos habrá llevado menos de 1h. desde el Cortijo de las Aguzaderas.

Ambas cimas, Almola y Malhacer, se pueden hacer en una sola excursión. Los más exigentes pueden, además, intentar llegar también al Jarastepar.

Accesos: Inmediaciones del Km.3 de la carretera de Ronda-Cartajima (1h 40 min ).

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  • item-iconJoseba Astola Fernandez
    2014.eko otsailak 4a
    Debemos advertir que, una vez más, si bien no encontramos las agresivas vallas cinegéticas de otras montañas ni guardas privados que nos acosen, la ruta descrita a la Cancha de Almola atraviesa en la actualidad, en su comienzo, un terreno privado. Por ello, en la curva de la carretera de Cartajima cercana al punto kilométrico 3, de donde parte la veredilla que da comienzo a la ascensión, nos topamos con un cartel que advierte de la “prohibición de realizar senderismo, acampada y escalada sin permiso previo”. La cuestión es que, como otras veces también, aunque tengamos la buena intención de obtener ese permiso de los propietarios, no sabemos a dónde ni a quién acudir para hacerlo. En nuestro caso (era día festivo), nos acercamos a Cartajima y preguntamos a un paisano al respecto. Él nos indicó que, al estar el ayuntamiento cerrado, no sabía a quien había que dirigirse. Añadió, de buenas maneras, que las propiedades privadas había que respetarlas, pero que siendo montañeros y amantes de la naturaleza como aparentábamos, podíamos acometer nuestro objetivo sin ningún problema. Cuando pasamos junto al Cortijo de las Aguzaderas (solitaria construcción junto a la carretera muy cercana al cartel de prohibición, punto de inicio de la ruta) preguntamos al cortijero por la misma cuestión. Aunque desconfiado y algo reticente de entrada, enseguida percibió nuestras sanas e inocentes intenciones, cambió radicalmente el tono y el semblante y nos dio su permiso verbal para ascender (¡ojo!) no al Almola (donde él no tenía “potestad”), sino al Malhacer, la vecina y hermana pequeña del Almola, indicándonos incluso un punto donde existe una cancela para atravesar “su” vallado cómodamente. Así mismo, solo nos pudo decir que el terreno privado del Almola no era suyo, y no podía ayudarnos al respecto. Dos días después de subir al Malhacer optamos por ascender a la Cancha de Almola sin el permiso.