Gora

Puig de la Creu (672 m)

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Hector Ugalde Rojo
Sarrera data
2014/11/21
Aldatze data
2016/06/27
2



Cómoda y fácil propuesta hecha en el sentido antihorario que permite, en una matinal, alcanzar la cima del Puig de la Creu. No es una montaña que destaque por su altura, pero su ubicación lo convierte en una muy buena atalaya con excelentes vistas a la llanura de la comarca vallesana, el macizo del Montseny, la sierra de Collserola y el macizo de Sant Llorenç del Munt y Serra de l'Obac. También disfrutaremos de grandes vistas al mediterráneo e incluso de los grandes edificios de la costa litoral barcelonesa.

La cima de esta montaña está totalmente ocupada por un conjunto de edificios, entre los que destaca una capilla románica adscrita a la advocación de Santa María de la Creu, madre de los Dolores. Para acceder a ella hay varias opciones, siendo las más comunes las que parten del sector de Can Vinyals o de Castellar del Vallés. De la gran infinidad de itinerarios propuestos, la opción que aquí explicamos intenta evitar estos caminos y ofrece la posibilidad de visitar un par de saltos de agua, cuando los ríos lleven, claro. Por un lado, y muy cerca del lugar de aparcamiento y visible desde este, el salto de Guanta, espectacular sin agua así que con este elemento... En otro punto, ya casi en las postrimerías de la caminata, el salto de Montllor, también muy interesante y que se puede contemplar desde su base, de hecho, el camino nos hace pasar. También en este punto podemos hacer un descanso para recuperar fuerzas aprovechando las fuentes y mesas que encontraremos, junto a los laureles silvestres que aún quedan en el paraje, sobre el que hay un interesante cartel pegado a la pared de la font dels Llorers. En este paraje también encontraremos la font de la Garduña. Ambas muy cerca. Antes de llegar a este punto, si hacemos el recorrido en el sentido propuesto, habremos pasado junto a la font del Gurri. Todas estas fuentes, sin embargo, tienen un cartel informando de la falta de tratamiento sanitario.

Los amantes de la espeleología y las emociones fuertes también tienen su rincón ya que en la zona del bosque de Castellet tienen la sima de Castellet, que parece suficientemente honda como para irse con cuerda, haciendo caso del cartel que así lo advierte. Este mismo cartel cuenta una historia tradicional muy interesante respecto a este sima. También es esta una muy buena propuesta para aquellos que les guste hacer montaña con los más pequeños. Todo el recorrido se hace por pistas en perfecto estado y en pocas ocasiones se abandona este tipo de terreno. Yendo de subida, en dirección a los Tres Pins, siempre será pista. Cuando hacen pendiente, el terreno es descarnado debido a los regueros de agua, pero cuando planeamos el terreno es perfecto. Más adelante se nos ofrecen, con señales de pintura blanca, una serie de atajos. Las podemos evitar siguiendo por la pista. Y así hasta la cima, que se alcanza en un paseo.

Otra cosa es el descenso. Más animado y por senderos mayormente, aunque también haremos algún trozo de pista, sobre todo al final del recorrido. Si la longitud de este recorrido le hace pensar que los niños se cansarán no sufráis. Se puede acortar todo lo que se quiera ya que hay muchas pistas que así lo permiten. ¿Y los ciclistas? Estos también están invitados a disfrutar del recorrido, ya que es posible hacerla en bicicleta de montaña. Del inicio a la cima, seguro. Para la bajada, sin embargo, hay que dominar mucho la técnica de descenso ya que, si bien no parece muy complicado, si es cierto que el sendero es muy estrecho, no más de 60 centímetros, y tortuoso, lo que ha de complicar el descenso. También hay un par de lugares en los que es necesario descabalgar de la bici ya que el agua ha hecho de las suyas.

Desde Guanta

Iniciamos la marcha en Guanta (415 m). Se toma la pista que, en subida, se dirige a los Tres Pins (poste indicador) y dejamos de lado la pista que, llana, se dirige a la aldea de Guanta. A la vuelta se puede aprovechar para visitar este curioso vecindario, del que destaca la masia encumbrada y el gran salto de agua que, cuando hay, cae por su parte trasera. La pista es ancha y descarnada por el trabajo del agua y consta de varios tramos. El primer largo hace una interesante subida, apenas se comienza a andar. Los dos largos siguientes se hacen en una subida más suave y el cuarto y último, perdiendo algo de altura.

Cuando estamos a la altura de la roca del Corb la pista hace un fuerte giro a la derecha. Dejamos un par de desvíos muy seguidos a la izquierda y seguimos por la pista principal, ya con los hilos de la línea eléctrica a la vista. Ahora caminamos en fuerte subida, por pista muy descarnada, en dirección al Puig Rodó. Según subimos vamos dejando a la izquierda otras pistas que son de acceso a las torres de alta tensión que se suponen pertenecen a la famosa MAT. Así yendo acabamos en la parte alta del recorrido y empiezan a caminar cómodamente por pista llana. Pasamos al lado, muy cerca, de la sima de Castellet, protegido con barandilla de madera todo su perímetro debido a su peligrosidad. Así caminando y disfrutando de la panorámica, si el día lo permite, en dirección a la Mola de Sant Llorenç del Munt, llegamos a Castellet de Dalt.

Pasamos de largo esta masia y dejamos también a la derecha un desvío cortado con una especie de alambre. Unos metros más adelante la pista comienza a perder altura y llegamos a una bifurcación. Cuando se hizo esta caminata, enero de 2014, el poste indicador que señaliza los diferentes itinerarios está en el suelo. En este punto dejamos el destino hasta ahora seguido (íbamos siempre en dirección a los Tres Pins) y seguimos por la pista de la izquierda, en descenso, huyendo de la pista llana que sigue por la derecha. Enseguida encontramos señales de pintura blanca. Estas señales nos llevarán hasta la cima del Puig de la Creu. Si las seguimos iremos alternando pista y atajos. También podemos hacer siempre pista si así lo preferimos. Las atajos se acaban, de momento, cuando cruzamos el torrente Mal de Can Montllor. Siempre siguiendo las señales de pintura blanca encontraremos otro atajo, saldremos de nuevo a pista y llegaremos al coll de Canyelles, sin pasar al parecer, por otro lugar emblemático del territorio, la Alzina Balladora.

Del coll de Canyelles al puig de la Creu sólo nos queda un cómodo paseo sin mucho desnivel. La cima (672 m , si el día lo permite, nos ofrecerá la posibilidad de regalarnos con una larga estancia contemplando las amplias vistas que se abarcan. Disfrute. Y recuperar fuerzas ya que la vuelta es un poco más "técnica" y nos pedirá mucha más atención. Cambiaremos las tranquilas y aburridas pistas por interesantes senderos. Para eso nos dirigimos a la pista que en sentido NE deja la cumbre para dirigirse a Castellar del Vallès. Al poco encontraremos un sendero a la izquierda, señalizado con pintura amarilla, que tendremos que tomar. Este sendero está señalizado y nos lleva, en primera instancia, a la font del Gurri. Abandonamos el lugar siguiendo el sendero señalizado y vamos perdiendo altura caminando en sentido SE un buen rato, entre vegetación, hasta que la pista hace un giro a la izquierda, en sentido N, y comienza a planear. La pista continúa girando, ahora en sentido O, y finalmente otra vez hacia el N. Unos metros más adelante encontramos otro desvío. Ahora dejamos la pista llana y giramos a la derecha para hacer bajada, en sentido E. Rodeamos una torre que dejaremos a nuestra izquierda y seguiremos en descenso para ir haciendo giros en dirección a otra torre eléctrica. Antes de llegar volvemos a girar de nuevo hacia el N.

Así llegamos a otra curva en el que volvemos a encontrar la pintura amarilla. Indica el nacimiento del sendero que nos permitirá llegar al salto de Montllor. Dejamos la pista y tomamos el sendero, estrecho y con mucha vegetación al principio pero que se ensancha más adelante. Así llegamos primero a la font de la Garduña y unos metros más adelante a la dels Llorers. De esta, unas escaleras nos ayudan a bajar a la base del salto. Bajamos ya que, siguiendo las aguas del torrente encontraremos un sendero, salvaje, que nos llevará, primero, a una antigua pista que ahora se ha vuelto sendero y, por éste, a la granja de Can Montllor de Dalt. Puede que en vez de encontrar este sendero salgamos a la pista. No hay problema. Seguimos la pista en descenso y llegamos también a la granja. De ahí hasta el aparcamiento, todo pista. O no. Unos cientos de metros más adelante de Can Montllor la pista hace una curva de 180 º. Justo en la parte central del arco de la curva nace un sendero, medio escondido (se distingue por la tierra movida por las botas de los paseantes), que hace atajo y permite contemplar, al poco de empezar, una cabaña de piedra, escondida y ahogada por la vegetación. De nuevo en la pista la seguiremos en dirección al coll del Rossinyol. Dejamos otra pista a la derecha y al poco ya divisamos las edificaciones de Guanta y la urbanización Bosque de Guanta. Dejamos a la izquierda otra pista y acabamos saliendo a la carretera de acceso al vecindario y por la que hemos llegado al comienzo del día, así que, siguiéndola, encontramos el aparcamiento.

Accesos: Guanta (2h)

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