Gora

Muela, Cancho de la (1.626 m)

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Luis Astola Fernández
Sarrera data
2015/05/06
Aldatze data
2016/05/28
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Desde las alturas del Torréon (2400 m), cima compartida por Salamanca y Cáceres y techo de esta última provincia y de Extremadura, se desprende en dirección NW un cordal que, a partir de la doble cima de Los Hermanitos (2329 m) y cerrando por el sur el valle glaciar de Hoya Moros y la cuenca superior del río Cuerpo de Hombre, desciende paulatinamente hasta las frescas praderas del Bocín de Navamuño; a través del Puerto de Navamuño (1493 m), este ramal desgajado de la sierra de Béjar enlaza con la Cordillera del Molinillo y del Hornillo, una sierra mucho más modesta que su pretencioso nombre, que culmina en las cotas de Cruz de Jeromo (1654 m) y Cancho de la Muela (1626 m), ambas enteramente extremeñas a pesar de su proximidad a la raya salmantina.

Las fuentes de la umbría de La Muela, junto a las que manan en la ladera oriental de Peña Negra (1635 m), alimentan los arroyos que se represan en el embalse de Navamuño o de Fuente Santa, mientras que las aguas que se deslizan por las laderas occidental y meridional de la sierra dan vida a los arroyos Balozano y Del Valle, subsidiarios del Ambroz, el río que baña la villa de Hervás; curiosamente, todos estos caudales se mezclarán definitivamente en Aldeanueva del Camino, donde el Ambroz se une al errático y caprichoso Cuerpo de Hombre en su discurrir hacia el Tajo. Respecto a la etimología del río Cuerpo de Hombre, que pudiera evocar imágenes inquietantes y sugerir sucesos trágicos, parece proceder de la evolución popular de un antiguo hidrónimo "umer" o "umbre", o incluso del vocablo genérico latino para río, "flumen", explicación sin duda menos novelesca, pero probablemente más científica y ajustada a la realidad.

A pesar de su menor altitud, quizás por su aspecto macizo y rocoso, por su cualidad de mirador excelso o por el antiguo sendero señalizado (un PR no homologado) que conduce a su cima desde la vertiente bejarana, el Cancho de la Muela es una montaña bastante más popular que la más elevada y semidesconocida Cruz de Jeromo.

Desde la Dehesa de Candelario

Aproximadamente en el km 4 de la carreterilla que enlaza Candelario con la localidad cacereña de La Garganta, en una curva justo antes de cruzar el Puente de los Avellanares sobre el cauce del aún arroyo Cuerpo de Hombre, nace una pista señalizada "Dehesa de Candelario", con espacio para aparcar junto a la inmediata cancela (1200 m). Una vez traspuesta, la pista toma altura sobre el cauce del río en una zona donde se alternan los prados y los robles, dentro de la Dehesa Boyal de Candelario, un MUP con aprovechamiento ganadero que cuenta también con un aula de naturaleza acondicionada para la práctica de actividades de educación ambiental.

Tras dejar a la derecha algunas construcciones de uso ganadero, se toma en una cerrada curva de la pista un sendero a la derecha, que cruza enseguida un riachuelo (Arroyo de Peñas Gordas); existe alguna marca antigua del PR que continúa hasta el Cancho de la Muela (1.626 m). El sendero alcanza la pradera de Peñas Gordas y asciende hacia la izquierda hasta un característico bolo coronado por un hito, que marca el punto donde se separan las rutas de Hoya Moros y de las praderas de Navamuño, o lo que es lo mismo, hacia Los Hermanitos (2329 m) o hacia El Cancho de la Muela (1626 m) y la Cruz de Jeromo (1654 m). Desde el bolo, las marcas del PR se orientan a la derecha (W) y trazan una deliciosa travesía en el marojal, siguiendo por terreno pedregoso un sendero de escaso desnivel que cruza el cauce del Cuerpo de Hombre a través de una pasarela de madera instalada recientemente.

Alternando robles y pinos, el camino adquiere algo más de pendiente antes de salir del terreno arbolado junto a unas grandes rocas visibles a la izquierda; entre ambas se forma una pequeña oquedad, poco más que un cobijo húmedo y precario, donde una placa cerámica reza que allí "nació Don Jerónimo Abdón Gómez Rodulfo el 27 de julio de 1809, huyendo sus padres y gran parte de la población bejarana de las tropas francesas". La sencilla historia, relatada por los propios descendientes del tal Jerónimo, que colocaron la placa en 2007, no deja de ser un entrañable episodio ocurrido durante la "francesada", la llamada Guerra de la Independencia:

"Corría el año 1809; a finales del mes de Julio, las tropas francesas bajaban hacia el sur arrasando las poblaciones que se encontraban a su paso, por lo que, las poblaciones, salían huyendo para refugiarse donde consideraban que podían estar más seguros. La familia bejarana formada por Juan Francisco Gómez Rodulfo y su esposa Teresa Hernández-Bueno, decidieron subir a la Sierra de Béjar para refugiarse en una Cueva que hay en el Bocín de Navamuño, al final del Valle del mismo nombre. Acondicionada la Cueva y aposentados en ella, el día 30 de Julio de 1809 nace Jerónimo Abdón Gómez-Rodulfo Hernández, antecesor de la amplia familia bejarana Gómez-Rodulfo." (Jerónimo Gómez-Rodulfo Barbero: "Hace 200 años: La historia de Jerónimo Abdón Gómez-Rodulfo" - Bejar.biz Semanario).

La sugerente historia tiene un final feliz y algo prosaico: las tropas francesas abandonan Béjar el 4 de agosto, la familia regresa a la villa y, pasado el tiempo, Jerónimo Abdón se hará cargo de la industria textil heredada de su familia y participará activamente en la vida política y social de Béjar y de Salamanca (llegó a ser diputado provincial, alcalde de Béjar y presidente de varias instituciones de carácter social y comercial de la comarca), hasta su muerte en 1881.

De vuelta al sendero, se alcanza enseguida, tras trasponer una cancela de hierro, la amplia pradera conocida como Bocín de Navamuño, surcada por los meandros de un arroyuelo, donde suele pastar ganado vacuno; al fondo, el perfil aplanado de la Cruz de Jeromo (1654 m) cierra el valle hacia el SW. Hay que arrimarse a la derecha del herbazal para localizar una empinada trocha (hay algún hito y marcas de pintura) que asciende con decisión a la loma, recorrida por una pista procedente de la carretera que rodea el Embalse de Navamuño y flanqueada por una alambrada, que se traspone por un ingenioso sistema de paso.

Por la izquierda, al borde de los pinares que ascienden por la umbría, la pista, que se bifurca poco antes para descender nuevamente hacia la carretera, muere al pie del cancho granítico de la Muela, aparentemente inaccesible por esta vertiente; los hitos y alguna marca de pintura invitan a circunvalar el potente bloque por la izquierda, cruzan otra puerta de una nueva alambrada y ascienden por cornisas rocosas sin dificultad, en sentido horario, hasta la sólida cima del Cancho de la Muela (1626 m), de extensísima panorámica. La continuidad hacia la vecina Cruz de Jeromo (1654 m), descendiendo al amplio collado intermedio, supone prolongar la marcha por terreno evidente entre 15 y 20 minutos más.

Accesos: Dehesa de Candelario (1h 30 min)

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