Gora

Cerro, El (1.365 m)

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Joseba Astola Fernandez
Sarrera data
2015/08/23
Aldatze data
2015/08/23
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El Sistema Ibérico entra en la provincia de Teruel por la comarca de Jiloca/Xiloca, después de haber dejado en su recorrido por el Campo de Daroca algunas sierras y montañas realmente interesantes, como la Virgen de Herrera, que alberga un santuario en su cima, o San Bartolomé, en la Sierra del Peco.
Una vez en Teruel son las sierras de Cucalón y Oriche las que toman el relevo. Orientadas ambas de N.O. a SE, en la primera de ellas destaca una montaña de gran belleza: la Modorra (1.481 m.), alargada proa rocosa que presenta una morfología de gran personalidad paisajística.

Paralela a la sierra de Cucalón se alza la sierra de Oriche, donde otra montaña destaca sobre todas las demás por su singularidad: la Peña Tajada (1.382 m.). Desgraciadamente, la ascensión a la Peña Tajada y a parte de las cimas de esta sierra se encuentra prohibida, al encontrarse dentro de la finca de El colladico, una finca privada con fines cinegéticos. Una vez más nos encontramos injustamente con montañas cuyo acceso ha sido vetado por los intereses particulares de gente con mucho poder adquisitivo que se otorga el derecho de poder decidir quién transita por sus dominios. Hemos de saber, al menos, que, gracias a la servidumbre de paso, el camino que cruza la finca es transitable, aunque con la premisa de no salirse de él y de tener que ir aguantando en todo momento la cercanía del guarda, quien, si no ha intentado disuadirnos previamente de nuestra intención, vigilará celosamente nuestros pasos. Cabe recordar que no tenemos ninguna obligación de enseñar nuestra documentación, en caso de que nos sea requerida, dado que no tienen potestad para pedírnosla. Bastará con hacer una llamada al Seprona, si es necesario, para disuadirle a él...

Fuera de la finca de El Colladico, que toma el nombre de la aldea deshabitada homónima que allí se encuentra, encontramos otras montañas de nula tradición montañera, a pesar de que ofrecen paseos entretenidos y amables vistas, como el Corneruelo (1.338 m.), sobre el hermoso y peculiar barranco del Nogueta, la Cruz de San Juan (1.375 m.) o El Cerro (1.365 m.), cuya ruta describimos ahora.

La ascensión a estas alturas es mucho más breve si lo hacemos desde la remota y peculiar aldea de Piedrahita, un pequeño núcleo escasamente poblado situado entre las sierras de Oriche y Cucalón que merece la pena conocer.

Elegimos en esta ocasión la ascensión desde Mezquita de Loscos, un barrio perteneciente a Loscos. Esta humilde población se encuentra en la parte septentrional de la sierra. Comenzamos a caminar junto al remozado lavadero del pueblo, tomando la pista que se introducirá después en el precioso valle del río Nogueta, un interesante y peculiar paso natural que atraviesa la sierra hacia Piedrahita. Este camino es perfectamente factible en BTT, ofreciendo una bonita travesía. Nosotros, sin embargo, abandonamos la pista enseguida, para tomar otra a la derecha que pasa junto al camposanto. Sobre nosotros se alza la cima del Cerro del Castillo, totalmente poblada de carrascas. La pista que recorremos rodea esta elevación por el E. Al poco dejamos a la derecha la entrada a un sembrado, y la tímida veredilla que se dirige a la cima del Cerro del Castillo, y solo unos metros más adelante dejamos a la izquierda un corral en ruinas. La pista prosigue en suave ascenso y, tras pasar por otra gran construcción en estado de abandono, alcanza el collado Martín, muriendo un poco más adelante.

Estamos situados al sur del Cerro del Castillo. Hacia el norte vemos El Cerro, la cima a la que nos dirigimos, y comprobamos que debemos perder altura para descender a cruzar el arroyo que baja por el Barranco de la Herrería, tributario del Nogueta. Una vez vadeado al arroyo afrontamos una dura y larga ascensión monte a través, aunque en ocasiones seguimos veredillas de ganado. Dejando una vaguada a nuestra izquierda, después de un rato pasamos junto a un puesto de caza metálico, y proseguimos hacia arriba, dejando a la izquierda un pedregal que no es necesario alcanzar. A pesar de la ausencia de senderos se camina sin mayores dificultades por estas laderas pobladas por pastizal, tomillo y alguna aulaga. Un poco antes de llegar a la parte alta nos llaman la atención algunos acebos dispersos en la ladera norte, que dan paso a la planicie cimera, defendida en algún punto por unas pequeñas paredes calizas que no superan los cuatro metros de altura. Encontramos también restos de un viejo muro de poca altura rodeando el perímetro de la cima.

En días diáfanos la vista se extiende hacia los cuatro puntos cardinales, pudiéndose divisar desde el Pirineo oscense, el Moncayo y las principales sierras de la Ibérica zaragozana hasta sierras del Maestrat castellonense y las montañas del Matarranya y Els Ports. Más cerca, son la Modorra, Virgen de Herrera y Peña Tajada las que más llaman la atención, además del profundo barranco del Nogueta, el monte Corneruelo, montes turolenses como San Just o Majalinos…

El descenso a Mezquita, muy evidente, se puede realizar siguiendo el suave cordal hacia el W.NW hasta un colladito. Por la izquierda bajaremos hacia Piedrahita, mientras que por la derecha tomaremos un camino herboso que se dirige hacia Mezquita. Pasaremos después por la charca de la Colorcha, situada bajo el Cerro del Castillo, donde la pista nos dejará en el pueblo.

Ascensión al Cerro del Castillo (1.216 m)

No hay constancia de que haya existido castillo alguno en este cerro. Hay quien afirma, sin embargo, que por estas alturas pudieron merodear los iberos, a tenor de algunas características y hallazgos, sin que exista corroboración oficial alguna.
Para ascender a esta montaña poblada de carrascas estaremos atentos al desvío que, después de pasar junto al cementerio y obviar una primera entrada a un sembrado, entra a otro campo de labor. Unos hitos de cazadores señalan la vereda que inicialmente nos conducirá hacia la cima. Sin embargo es posible no percatarse de este desvío, por lo que si llegamos a las ruinas de un corral a la izquierda, deberemos retroceder unos metros hacia Mezquita para dar con los hitos y la entrada al sembrado.
La tímida vereda aparece y desaparece, conduciéndonos entre el encinar por espacios más o menos abiertos. Ya muy arriba el monte se cierra un poco, pero estamos ya muy cerca de la cima. Alcanzaremos primero una peculiar roca donde se ven restos de un muro artificial. Unos metros después llegamos a la roca que señala la cima. Proseguir más allá se hace prácticamente imposible, por lo cerrado del terreno.

Aunque pueda parecer lo contrario, la cima nos regala una más que aceptable visión del entorno. Lo mejor será retroceder por la misma ruta, a pesar de que observamos no muy lejos el collado donde se encuentra la charca de la Colorcha.

Accesos: El Cerro (2h 15 min); Cerro del Castillo (45 min ).

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