Gora

Fontanielles (1.063 m)

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Luis Astola Fernández
Sarrera data
2015/10/25
Aldatze data
2017/02/24
1

La tradición montañera distingue a Pienzu (1161 m), Mirueñu (1138 m) y Fontanielles (1063 m) como las tres cimas más relevantes del Sueve. Fontanielles, o Fontaniella, se sitúa en el vértice del ángulo formado por la muralla que cierra el macizo por el W y el cordal que alberga las alturas principales de la sierra, con el que entronca a través de las estribaciones occidentales del Mirueñu.

A pesar de que la cima de Fontanielles siempre ha estado perfectamente identificada, al menos desde la vertiente colunguesa del Sueve, errores toponímicos y de localización en las últimas ediciones de los mapas topográficos del IGN, especialmente graves por el carácter de referencia de esta fuente cartográfica, están contribuyendo a generar una notable confusión en la identificación de las cimas de este sector del macizo. Con las debidas reservas, vamos a intentar despejar dudas y aclarar un poco el panorama.

Fontanielles tiene tres cotas, tan cercanas y con una relación de prominencia entre ellas tan escasa, que no parece pertinente individualizarlas. La cima principal (1063 m), de perfil redondeado, está coronada por un gran hito de piedras, mientras que la de altitud intermedia (1059 m), situada cien metros al este, no tiene nada reseñable. La cota más septentrional (1055 m) se asoma como una pequeña proa de forma cónica a la rasa de Colunga y, vista desde el valle, produce la falsa impresión de ser más elevada que la cima principal, a la par que más airosa; quizás por este motivo, y por su mejor panorámica sobre la línea costera, fue la elegida para plantar, en fecha ya lejana, el buzón de montaña de Fontanielles que, aunque deteriorado y sin ningún tipo de leyenda, aún se mantiene en su lugar.

"Cuetu Fontanielles, El (=Fontanielles): Un de los cuetos más altos (1054 m.) nel cume del cordal, na esquina SO de la parroquia, al O d'El Potril (Parres), na llende coles parroquies de Carrandi y de Cofiñu (Parres). Tien un buzón de cumes y un montón de piedres apilaes no cimero. Tamién namás Fontanielles (Cítase nun apéu de la parroquia de Cofiñu de 1712 como "cueto de Fontanielles"). (Inaciu Hevia Llavona: "Conceyu de Colunga: Parroquia de Gobiendes". Toponimia 114 Colunga. Academia de la Llingua Asturiana. Oviedo 2007).

La confusión empieza cuando, al menos a partir de su edición de 1990, los mapas del IGN asignan el nombre de Peñalichar a la cota de 1063 m y destierran el Pico Fontanielles más al SW, sobre la cota de 1041 m que en realidad se corresponde con el pico Espina Barbú (o Alto de la Palomera, en todo caso). Todas las fuentes consultadas coinciden en situar el término de Peñalichar al N de Fontanielles, pero sólo el IGN impone la sustitución de uno por el otro. La cartografía propia del Principado de Asturias, sobre la misma base topográfica, afina algo más en la toponimia, pero se muestra tibia al devolver la cota 1063 m a Fontaniella y compensar a Peñalichar con la cota 1055 m, la que ostenta el buzón.

El colungués Víctor Villar Pis, en "El Sueve. Una montaña con encanto"(Ed.Nadetur, 2004), aparentemente contagiado de la confusíón propiciada por el I.G.N., parece renegar de sus propios datos aportados en una obra anterior, sin duda más próximos a la realidad, y acaba sembrando con los mapas y textos de su libro más dudas que certezas. En cambio, en "El Sueve. Geografía, historia y rutas de Montaña" (Ayalga Ed., 1991), realizado en colaboración con Luis Díez Tejón, se identificaba perfectamente el pico Fontanielles "por tener en la cima un montón de piedras apiladas y un buzón de cumbres"; y se apuntaba además la ubicación de Peñalichar, sin duda bastante más al norte que la cota 1055 m que ostenta el buzón, a la derecha del camino de Vegallories. De nuevo Inaciu Hevia, en la obra referenciada sobre toponimia de Colunga, arroja algo de luz sobre Peñalichar, aunque yerra el dato sobre su altitud, que toma directamente de la acotada por Villar Pis en su libro de 2004, creemos que de manera errónea:

"Peñallechar: Picu na esquina SO de la parroquia, de 1037 m., ente Fontanielles y la Viesca Ordiales, penriba de la fonte Xuan de la Gracia. É mui pedregosu, arriba tien muncha piedra clara, polo qu'esti topónimu tien que venir del so color blanco, asemeyáu al de la leche".

Esta descripción, el resto de datos aportados en las fuentes señaladas y los recogidos directamente por nosotros en el entorno de Colunga, se corresponden con una pequeña pero aparente peña caliza, suficientemente individualizada sobre la cresta al NE de Fontanielles, acotada en 945 m por los mapas del IGN, y que cierra por el W la cabecera de las tejedas que adornan esta vertiente. Nuestros informantes nos regalan, de paso, otro par de datos inéditos: la cresta que se desprende hacia el NE desde Peñalichar (945 m), sobre Ordiales, recibe el nombre de Sierra de Guadalampa, y el pequeño pitón que la corona es Caspiutrera (792 m).

Desde el Alto La Llama

La ruta habitual a Fontanielles utiliza la pista (4'3 km) que asciende a la Majada de Espineres desde el Alto la Llama (420 m). Desde Espineres se siguen las sendas hasta las Cabañas del Potril. Por camino muy pisado al N se gana la suave cresta rocosa que se desprende del Mirueñu hacia el NW. Una rampa algo empinada, mixta de hierba y roca, deja a la izquierda una balsa artificial recogida en una cubeta y alcanza en breve la loma oriental de Fontanielles; hacia el N, tras un suave collado, se alza la cota que conserva los restos del buzón (1055 m), mientras que 100 metros al W, casi sin desnivel, se cumbrea la cima principal de Fontanielles (1063 m).

Desde Carrandi

Por la vertiente N, el PR AS-70 enlaza Carrandi (190 m), e incluso Gobiendes (83 m), con el Cueto del Sol de Miguel (448 m). Desde el cuello al sur del cerro, un sendero se desliza entre las estribaciones de la sierra Guadalampa y el pico Cordobana (704 m) y se introduce en el ambiente fascinante de las tejedas de la Viesca Ordiales. Vaguada arriba, dejando a la derecha las prominencias calizas de Caspiutrera (792 m) y Peñalichar (945 m), se alcanzan las camperas de Vegallories, el pico septentrional (1055 m) y, poco más al S, la cima de Fontanielles (1063 m). Itinerario exigente, con desniveles importantes (se inicia en fuerte descenso, tanto desde Gobiendes como desde Carrandi), por senderos empinados, embarrados y no siempre evidentes, que se prestan al extravío. El tránsito por un ecosistema tan frágil como el de las tejedas del Sueve, excesivamente castigadas por la presión animal (gamos y ganado) y por la actividad humana (cazadores, senderistas y hasta ¡carreras de montaña!), exige el máximo respeto por nuestra parte; quizás no estaría de más incluso establecer algún tipo de restricción de uso y acceso para la protección de este auténtico bosque relicto.

Accesos: Alto La Llama (2h 20min); Carrandi (2h 45 min)

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  • item-iconRobín García Saiz
    2017.eko otsailak 28a

    Estoy con Luis Astola, su prudencia equilibrada me ha convencido. Hay que proteger los pocos arbolados originales que quedan, sin perjuicio, si fuera el caso, de otras consideraciones.

  • item-iconLuis Astola Fernández
    2017.eko otsailak 28a

    Remito a Marine Laval al comentario del Mirueñu; me encantará responderte cuando sepa con quién hablo.

  • item-iconJavier Urrutia
    2017.eko otsailak 27a

    Efectivamente el control sobre la actividad ganadera es también objeto de observación y denuncia. En esta página y sus redes sociales también se ha denunciado la campaña de incendios a la que fueron objeto varias brañas y zonas de matorral y monte bajo en diciembre de 2015.

    En las carreras por montaña también hay que valorar los efectos de la señalización, la afluencia de público, etc. El asunto de las carreras en el ámbito de los espacios naturales lleva años tratándose en la FEDME. Los organizadores pueden consultar la Guía de buenas prácticas para el desarrollo de carreras por montaña en espacios naturales protegidos que se puede descargar en la página web de Europarc España.

    http://www.redeuroparc.org/system/files/shared/Publicaciones/EUROPAC_Manual12.pdf

  • item-iconMarine Laval
    2017.eko otsailak 24a

    Hola. Lo siento, pero no entiendo cómo alguien pueda pensar que el paso, un día, de 143 personas corriendo pueda deteriorar un bosque milenario. Lo que sí tiene un impacto considerable es la excesiva y abusiva actividad ganadera. Pistas, balsas y abrevaderos por doquier... contra eso hay que luchar. Cualquiera que haya estado en el Sueve puede ver las huellas y erosión provocadas por el ganado (más o menos, creo que sé distinguir entre una pisada de una zapatilla de correr y la de una vaca). Lo que pasa es que los lobbies de los ganaderos (y cazadores) son muy poderosos, mucho menos arriesgado es meterse con los deportistas...

  • item-iconRobín García Saiz
    2015.eko irailak 9a
    Ocurre que sabemos, en general, aunque nos guste la naturaleza, muy poco sobre los equilibrios a veces precarios que rigen los sistemas naturales. No obstante, hay que buscar también los equilibrios en nuestras opiniones. No se puede prohibir por ello las carreras de montaña; aunque quizás existan lugares mejores y peores -desde el punto de vista de la conservación natural- para correr. Pero establecer un sistema de rigurosas y estrictas "prohibiciones al hombre, en la naturaleza", me parece en principio; como la pobre obsesión actual por lo "políticamente correcto"; contraproducente. Si es un caso especial, habría que analizarlo.
  • item-iconLuis Astola Fernández
    2015.eko irailak 9a
    Lo siento, RobinG. Aunque huyo como de la peste de las batallitas dialécticas, en este caso haré una excepción, porque el tema me parece suficientemente serio como para frivolizar con él. Sólo desearía que hubieses leído atentamente los textos antes de responder: -Constatarías que las palabras "prohibir" y "prohibición" sólo aparecen en tu nota, en ningún sitio más. -Verías que no se critican las carreras de montaña en general, ni siquiera el "Trail del Sueve" en particular, sino la decisión de hacer pasar un tramo del mismo por una zona especialmente frágil y sensible a determinadas agresiones. -Comprobarías finalmente que, para evitar meter demasiado la pata, dejo hablar al experto y reproduzco la carta de Ignacio Abella que, además de muy buena gente, es sin duda una autoridad en la materia. Sí, RobinG. Las Tejedas del Sueve son un caso especial, pero no "habría que analizarlo": ya está sobradamente analizado. Científicos y expertos del máximo prestigio a nivel mundial y multitud de grupos y personas relacionados con la cultura y con la defensa ambiental llevan años reclamando una mínima protección para este maravilloso bosque relicto; según el prestigioso botánico francés Francis Hallé, se trata de "un bosque único, lo más parecido a un bosque primario que podemos encontrar en Europa (salvo por la fauna) y por tanto de un valor a nivel mundial incalculable". Y, en lugar de mimarlo, hacemos pasar una carrera de montaña por medio... A mis colegas de montaña, tanto a los que comparten borrachera de endorfinas caminando conmigo como a los que prefieren correr en lugar de andar, les gusta informarse y responsabilizarse del posible impacto de sus andanzas, montañeras o no. Permíteme por favor un pequeño espacio para la información e, incluso, para la reivindicación sosegada de este espacio natural.
  • item-iconRobín García Saiz
    2015.eko irailak 9a
    I know what you mean Luisastola though our opinions do not differ so much. I said the case should have been studied and you said it had already been studied. But not by the organisation of the mountain race. Sorry for my deplorable english. (Esto mismo fue lo que yo le pregunté: porqué no trabaja....)
  • item-iconLuis Astola Fernández
    2015.eko irailak 7a

    El 5 de abril de 2015 tuvo lugar en la Sierra del Sueve una carrera de montaña titulada "La pisada del Diantre", con salida en Lastres y llegada en Colunga, 29 km, 3100 m de desnivel acumulado y 1632 m de desnivel positivo. Finalizaron la prueba un total de 143 deportistas. Nada que objetar, salvo que a los organizadores se les ocurrió trazar el recorrido de descenso por un empinado corredor en plena tejeda del Sueve, una zona ya suficientemente castigada por la actividad humana y animal y que urge proteger por su importancia botánica a nivel mundial.

    Las autoridades "competentes" del Principado no tuvieron ningún problema en conceder las autorizaciones pertinentes para el evento; los organizadores no valoraron el impacto negativo para un medio tan frágil de tanta "pisada de diantre"; los atletas, inflados de endorfinas tras el esfuerzo, tampoco parecen empatizar demasiado con los problemas del tejo. Todos están dispuestos a repetir en una próxima edición del trail. Para que al menos no lo hagan desde el desconocimiento que algunas acciones tienen sobre el medio, adjunto con el consentimiento de su autor la "Carta abierta sobre el trail del Sueve", que Ignacio Abella (naturalista, autor de varias obras reconocidas sobre el tema del árbol y uno de los mayores expertos sobre el tejo en general y las tejedas del Sueve en particular) publicó en su día en su blog "La memoria del bosque".7

    No vayamos a ser los propios montañeros los responsables de acabar con la montaña. CARTA ABIERTA SOBRE EL TRAIL DEL SUEVE En los últimos tiempos, el Sueve y sus tejedas han cobrado un protagonismo merecido por la singularidad y relevancia de sus valores naturales, pero indeseable desde el punto de vista de la conservación. La paradoja está servida, algunos de los enclaves silvestres de mayor interés, deberían conocerse y protegerse de manera adecuada, para prevenir y evitar su destrucción; pero al mismo tiempo se inicia su deterioro cuando comienzan a conocerse y visitarse de forma masiva. Viene siendo habitual que las administraciones que tienen el deber y las competencias para la conservación del patrimonio, en vez de garantizar su protección, se dediquen a promover, publicitar y vender la “gallina de los huevos de oro”, antes aún de haber evaluado siquiera el impacto de nuevas actividades. Siguen el viejo lema del mercader “cuanto más mejor”: más visitantes y turistas, más negocio y más desarrollo mal entendido. Dentro de esta dinámica, se ha desarrollado el 5 de Abril, el llamado “Trail del Sueve, la pisada del Diantre”, carrera que ha atravesado los ecosistemas más frágiles de la sierra del Sueve.

    No cabe duda como aseguran los organizadores, de que tenían todos los permisos del ayuntamiento y consejerías; al fin y al cabo a los responsables de concederlos nunca les ha interesado un ápice hasta la fecha la conservación de estos ecosistemas. La tan cacareada declaración del Paisaje Protegido del Sueve y otras figuras de protección (Monumento Natural, etc.) que se han ido barajando para la propias tejedas, son simples anuncios preelectorales que se olvidan de una a otra legislatura. El Plan de Manejo del Tejo continúa siendo papel mojado y no ha desarrollado ni uno solo de los artículos que deberían haber amparado este espacio desde el 2001. Desde hace ya décadas colectivos de científicos y conservacionistas han venido advirtiendo sobre la necesidad de controlar incluso el número de senderistas, habida cuenta de la decadencia acelerada de estos ecosistemas. Es preciso recordar que en febrero de este mismo año se celebró el VIII Conceyu del Texu promovido por más de treinta asociaciones de la cultura, el arte y la naturaleza, que solicitaban la protección urgente de estas tejedas. Y ya en 2006 como respuesta a la desidia de las administraciones, un grupo de expertos publicaba el Manifiesto para la Protección Integral de los “Texedales del Sueve” expresando todas estas preocupaciones. Poco después se redactaba el “Decálogo ético para la visita y conservación de los árboles y bosques monumentales silvestres”, como respuesta al creciente deterioro de estos medios por actividades turísticas masificadas. Se han celebrado congresos y publicado estudios de todo tipo en la misma dirección, pero todo esfuerzo se estrella una y otra vez con la incompetencia crónica de las administraciones.

    En este contexto los organizadores del citado trail abrieron la inscripción para un número de hasta 350 corredores. Han sido finalmente 143 los que han cruzado la Biescona y el área de las tejedas por la parte más pendiente y de suelo más frágil que ya sufre un alarmante deterioro por la erosión que producen los gamos y jabalíes principalmente. Tenemos el ejemplo del Barranc del Horts en Valencia donde un número de visitas creciente e insostenible terminó generando la caída de árboles centenarios junto a los senderos, al no poder soportar la presión del pisoteo continuado de los senderistas sobre sus raíces. Aún más preocupante es esta modalidad de trail que tiene un impacto mucho mayor sobre el suelo y las raíces de los viejos árboles, por la propia pisada del corredor y la masificación de la actividad. Se crea un lamentable precedente, pues tradicionalmente los grupos de montaña han sido no solo respetuosos, sino actores comprometidos en la preservación del patrimonio natural y cultural de los espacios en los que actuaban. Para poner en contexto la situación es preciso decir que hablamos de uno de los pocos espacios naturales de cierta relevancia que queda en toda la rasa costera asturiana. Desde que se introdujo el gamo en esta sierra en 1960 con fines cinegéticos, el crecimiento desmedido de su población ha provocado la falta de regeneración absoluta del bosque, el agotamiento de los pastos y una erosión por pisoteo y hozado de jabalíes que este año es especialmente preocupante. En estas condiciones los herbívoros recurren como fuente de alimento al arbolado que ya sufre una presión muy intensa. Es difícil de entender que una carrera de estas características haya de atravesar justamente este hábitat, integrado por un conjunto de árboles centenarios, praderas, matorral y roquedos, de importancia excepcional puesto que constituyen el entorno de la última tejeda de cierta entidad que queda en toda la Europa Occidental.

    Justo en esta zona que han atravesado los corredores, desde el Pienzu hasta la Texuca, la pendiente es muy pronunciada y no existe ningún sendero. Es precisamente en esta área más abierta donde se podría esperar cierta regeneración del bosque que en ningún modo se produce dentro de la propia tejeda por la intensa sombra y competencia. El trail en cuestión es lo último que necesitaban estos suelos en este momento crítico, tras décadas de sobrepastoreo y un año en el que se ha manifestado de forma aún más alarmante el deterioro. Incluso en los senderos desde la Texuca hasta Cordobana y en el hayedo de la Biescona, se debería evitar la masificación que supone una amenaza para estos lugares excepcionales, del mismo modo que en Muniellos, se controla de manera adecuada el número de visitantes. Por otra parte, el efecto llamada de la apertura de nuevas vías y actividades, tiene unos efectos preocupantes e imprevisibles sobre la utilización futura de esta ruta. Como si no hubiera espacio suficiente para correr, se han ido a escoger algunos de los bosques más antiguos y a la vez castigados de nuestra geografía. Imagine por un momento el lector que alguien quisiera organizar un trail por mitad de los parterres del Jardín Botánico hacer una carrera multitudinaria pisoteando los jardines del Parque San Francisco.

    Dudo que se permitiera tampoco sobre el césped de un campo de golf. Ni siquiera en un prado con estas características de humedad y pendiente pronunciada, sería aconsejable celebrar un certamen de este tipo. Las noticias de los periódicos sobre el “grandísimo éxito” de este evento no dejan de recordar el “grandísimo éxito” que tuvo la introducción del gamo en el Sueve, que incluso hoy día defienden algunos. Por desgracia algunos éxitos suponen un daño a veces irreparable para la pradera y los suelos y por tanto para las actividades ganaderas tradicionales y el ecosistema en su conjunto. La incapacidad del gobierno asturiano para arbitrar alguna figura de protección para este lugar, propicia esta situación.

    No cabe duda de que los organizadores de la carrera actúan de buena fe, pero especialmente montañeros y promotores de este tipo de eventos, han de ser prudentes y responsables a la hora de convocar cualquier actividad en la naturaleza, máxime en estos espacios que toleran tan mal las visitas multitudinarias. Pero, ante todo es obligación de las administraciones regionales y locales, preservar este patrimonio y arbitrar las medidas necesarias para evitar todo tipo de amenazas, en vez de permitir o promover directamente eventos de estas características, haciendo una continua dejación de funciones. Es preciso apelar al buen sentido de los grupos y personas que han participado u organizado, para que en posteriores ediciones si las hubiera, se haga un cambio de trazado con alternativas como El Fito – La Llama u otras que eviten el verdadero asalto que supone el paso masivo de corredores por el área de las tejedas. PD. Para mayor información sobre estas tejedas y algunos de los documentos mentados:

    http://issuu.com/tejedassueve/docs/tejedas_del_sueve__informe_para_su_gesti_n_