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Una montaña es una “gran elevación natural del terreno”, según la RAE. Atendiendo a la definición más estricta del término se podría afirmar, pues, que no practicamos montañismo cuando transitamos por algunas partes de la tierra castellana, en la cual podríamos recorrer decenas y decenas de kilómetros sin ascender ni descender ni un ápice, no percibiendo, por tanto, esa sensación de altura que tantos placeres nos aporta a los montañeros.
Sin embargo, más allá de prominencias y datos métricos, algunos lugares de la meseta castellana se caracterizan por ofrecer interesantes panorámicas al menos hacia tres de los cuatro puntos cardinales, permitiendo realizar una “mínima” ascensión que satisfaga, en parte, la afición por las pendientes de muchos de nosotros.
El vértice geodésico de Castro (871 m) se sitúa en el límite suroriental de la extensísima meseta elevada a poniente de la ciudad de Palencia, entre la Tierra de Campos y el Cerrato.
Al igual que el vértice de Cascabotijas (876 m) lo hace hacia la ciudad de Palencia, el Castro (871 m) es una tímida prominencia que se asoma a la confluencia de los ríos Carrión y Pisuerga, cerca de la célebre abadía cisterciense de San Isidro (también conocida como monasterio de La Trapa), si bien estos lugares no son visibles desde la cima. El modesto Castro tiene la particularidad, al menos, de sobresalir de la meseta hacia el S, a modo de estrecho apéndice, presentando escarpes y pendientes en todas sus vertientes excepto en la septentrional.
A diferencia de las tierras circundantes, situadas en torno a los 750 metros de altitud, esta meseta se caracteriza por mantener toda su superficie por encima de la cota 850, alcanzando su punto más elevado en los 893 m del vértice de Monte Viejo (en realidad, una irrelevante cota en medio de la planicie. El vértice está colocado sobre un depósito de agua).
Ascensión a Castro
La ascensión a Castro se efectúa desde la localidad de Dueñas (727 m), Conjunto Histórico-Artístico desde 1967. Tomando como referencia la iglesia de Santa María, nos dirigiremos hacia la parte más septentrional de la población, para salir de la misma por las calles Vinateros y San Antón, después de haber pasado por uno de los singulares barrios de bodegas excavadas en el subsuelo. El hormigón da paso a un ancho camino de tierra y piedra que asciende por la ladera E del cerro de San Antón hasta alcanzar un collado en el cordal (808 m) (0,20).
Se nos presentan aquí dos opciones: la primera de ellas consiste en continuar por el mismo camino en dirección NNE para, entre un campo sembrado y el pinar, alcanzar el collado anterior a Castro. Este camino coincide con la Cañada Real Leonesa Oriental.
La segunda, más entretenida y "montañera", consiste en tomar el visible sendero que, desde el collado bajo San Antón, se interna en el pinar (NNE) y que, mediante toboganes que suben y bajan, va superando los pequeños cerros hasta el collado anterior a Castro. En este trayecto habremos cruzado una pista transversal.
Ambas rutas coinciden en el collado al S de la planicie de Castro, desde donde la senda asciende por el pinar de la vertiente oriental del monte. Tras pasar unas cavidades en el terreno arcilloso (característico de la zona), un último y corto repecho supera una pared vertical y alcanza la meseta, desde donde solo restan unos metros para alcanzar el visible vértice de 7 metros de altura que corona esta plana cumbre.
Cuatro aerogeneradores eólicos y una estación transformadora no invitan a permanecer demasiado tiempo en la meseta cimera. Además, los pinos de la vertiente E impiden toda visión hacia el lugar donde se juntan el Carrión y el Pisuerga, cerca de la abadía de San Isidro, junto a la autovía que se dirige a Valladolid.
Dada la sencillez y corta duración de la excursión, podemos aprovechar para subir también al más prominente cerro de San Antón, terminando el periplo por las calles de la localidad botijera para conocer su riqueza arquitectónica, cuando no para entregarse a otros placeres más mundanos, como la degustación de un exquisito lechazo al horno o de un buen vino de Cigales. No en vano, la ciudad eldanense posee la única bodega no vallisoletana admitida hasta ahora en dicha D.O. ¡Salud!
Acceso: Dueñas (50 min)
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Dueñas - San Antón - Pico Castro4,932,520 236 236
