Gora

Tozal Corona (878 m)

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Luis Astola Fernández
Sarrera data
2016/03/01
Aldatze data
2016/06/12
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En un territorio plagado de impresionantes maravillas naturales, como es el Sobrarbe, pocos lugares reúnen tanto magnetismo como el conjunto militar y religioso de Samitier. El folleto "Románico de Sobrarbe", distribuido por las oficinas de turismo de esta comarca del Pirineo oscense, describe perfectamente la singularidad de este enclave irrepetible:

 "El Castillo de Samitier o Castillo de Monclús se encarama sobre un promontorio que se levanta sobre las aguas del embalse de Mediano, lo que hace de este singular conjunto religioso-militar uno de los parajes más sobresalientes de la provincia altoaragonesa. Su estratégico emplazamiento evidencia la clara función militar de esta fortificación. Está constituída por el castillo (una torre hexagonal de aparejo de mampostería de principios del siglo XI) y por la iglesia de los santos Emeterio y Celedonio.

 La iglesia, levantada a mediados del siglo XI por orden de Ramiro I entre la primitiva frontera de Sobrarbe y la más avanzada, es de planta rectangular con tres naves y tres ábsides orientados litúrgicamente al este, siendo mayor la central (...). El carácter inequívocamente defensivo de la iglesia queda manifiesto al comprobar la posición de ambas puertas: a ras de suelo la inferior y en alto la abierta en el muro sur (...). Su construcción se realizaría unos diez años antes que las naves superiores, entre 1035 y 1045."

 Cuando un lugar consigue sorprendernos por su singularidad, o impresionarnos por su belleza o por otros atributos fuera de lo común, solemos caer en la tentación de calificarlo como "mágico"; recurrir al tópico, en este caso, sería faltar a la verdad: en Samitier no hay truco ni magia. El escenario natural es auténtico, vertiginoso, desafiante; la obra humana, armónica, atrevida, funcional: el resultado de la conjunción de ambos, emocionante, fascinante y hermosísimo...

 Al margen de glosas más o menos apasionadas, los restos del castillo ocupan un altivo peñasco (857 m), prácticamente inaccesible (la ermita defiende su punto más vulnerable), situado en el extremo norte de la modesta Sierra de Samitier. La sierra es una estribación meridional del Tozal de Santa Bárbara (1171 m), cercenada de su matriz por las aguas del río Cinca, que angosta su curso entre ambas para formar el espectacular Congosto de Entremón. En una cota cercana (849 m), se alzan las ruinas de una segunda torre de planta semicircular (el "Castillo Moro"), que formaba parte en el medievo de la misma línea defensiva. La importancia histórica y artística del conjunto militar y religioso de Samitier y la espectacularidad de su emplazamiento resultan tan contundentes, que casi logran eclipsar al Tozal Corona o Peña Magdalena (878 m), cima principal, prácticamente inédita, del cordal donde se ubican.

 Aguas arriba del Congosto de Entremón, el cauce del Cinca se represa en el embalse de Mediano, y aguas abajo en el de El Grado. La calidad visual y cromática que proporcionan al paisaje las láminas de agua se contradice, una vez más, con las secuelas de destrucción inherentes al agua embalsada, que anega pueblos y memoria. El transporte de la energía eléctrica, "limpia y renovable", generada por las turbinas de la Central Hidraúlica de Mediano, prostituye el perfil de la sierra de Samitier, cruzada longitudinalmente por un tendido eléctrico cuya presencia resulta difícil de obviar; la "exquisita sensibilidad" de los responsables de la compañía eléctrica de turno, como tantas veces, pasa por encima de cualquier tipo de consideracion cultural, histórica, estética o ecológica.

 De cualquier forma, el enclave de Samitier es uno de esos lugares marcados como imprescindibles en los manuales, mucho más evocador y sugerente si se consigue disfrutar en soledad o en discreta compañía (es un destino bastante concurrido). Y el Tozal Corona, teniendo en cuenta que una cima es la propia cima y su circunstancia, es un dignísimo trofeo para los recolectores de cumbres.

 Desde Samitier

 Accedemos a la localidad de Samitier desde la carretera A-138, entre Barbastro y Ainsa. Junto a la fuente del pueblo, con su enigmático rostro labrado en la piedra, nace la pista señalizada al Castillo de Samitier y a la Ermita de los Santos Emeterio y Celedonio (patronos de Calahorra y de Santander, y de curiosa hagiografía).

 La ruta no tiene ningún misterio. Pasa primero bajo la ermita de Santa Waldesca (siglo XVI, restaurada y abierta) y, en la posterior bifurcación, elegimos el ramal de la izquierda; la pista de la derecha nos llevaría directamente al cordal y al Tozal Corona, pero en esta ocasión la cima es un objetivo secundario. Por la izquierda, el carretil pronto finaliza junto a un panel informativo, al pie del risco que sustenta ermita y torre. El acceso al recinto del castillo se realiza por el interior de la restaurada ermita, siempre abierta, que ocupa todo el ancho de la peña y actúa como eficaz muralla.

 Hay que apoyar un poco las manos para alcanzar la ruinosa torre (30 min) y, luego, dejar que pase el tiempo.

 Para continuar hacia el Tozal Corona, regresamos junto al panel y elegimos entre ascender y rebasar la cota que soporta tres torres (una medieval y dos del tendido eléctrico), o volver a la cercana bifurcación de la subida y seguir la flecha que señala 3,3 km a Ligüerre de Cinca. Por ancho camino, se rodea cómodamente el "Castillo Moro" y se gana un collado en el cordal. Para no enredarse en el denso sotobosque del Tozal Corona, es recomendable continuar hasta llegar a la altura de una torre metálica que casi roza la pista; a la derecha, bajo una solitaria encina, un visible rastro rodea por terreno limpio el farallón rocoso y se encarama a la arbolada cima del Tozal Corona (878 m); el hito cimero, levantado con mampuestos labrados, sugiere la posible existencia de alguna desaparecida construcción en el entorno de la cumbre.

 Se puede variar el descenso siguiendo bajo el tendido eléctrico hacia el sur la pista, luego camino, hasta enlazar junto a la carretera entre Ligüerre y Mesón de Ligüerre con el trazado del GR 1. Las señales rojas y blancas del sendero nos llevarán, en paralelo a la carretera A-138, de vuelta a Samitier en algo menos de 1 hora desde el Tozal. (Duración total de la ruta circular: 1h 45min, sin contar paradas).

Accesos: Samitier (45 min)

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  • item-iconJoseba Astola Fernandez
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    Una excelente ruta circular, con principio y final en Samitier, permite conocer esta interesantísima montaña y penetrar después en el no menos espectacular Congosto del Entremón. Para ello, basta con descender del Tozal Corona hasta la población de Ligüerre de Cinca, siguiendo el trazado de la pista que, posteriormente, se convierte en senda (balizada). Para acercarnos a la entrada del congosto evitando la carretera, lo mejor es alcanzar Ligüerre y tomar allí el GR-1 que, junto a las aguas del extremo septentrional del embalse de El Grado, llega hasta el puente sobre el Cinca.

    Sobrepasado este, nos adentraremos en el fascinante Entremón (ver archivo PDF adjunto a la reseña, Geo Ruta 4 de la Red de Geo Rutas del Sobrarbe. Completísimo).

    Al otro lado, tras cruzar la presa, afrontaremos el tramo de menor interés, mientras observarmos el campanario de la iglesia de Mediano, pueblo de triste final. 

    Para alcanzar Samitier, recorreremos primero una tranquila carreterilla cerrada al tráfico  que nos lleva a la carretera A-138. Un único kilómetro por el arcén, con las debidas precauciones, pues los coches pasan a bastante velocidad, nos deja en el punto de inicio. Parece existir un camino para evitar este tramo por asfalto, pero en nuestro caso, la oscuridad de la noche no nos permitió aventuras extra. Unas 4 horas, sin paradas.