Gora

Mesa de Ronda la Vieja (1.000 m)

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Joseba Astola Fernandez
Sarrera data
2016/04/20
Aldatze data
2016/04/20
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Una montañita abierta de 10 a 17 h. Muela rocosa llena de tesoros y de historia, plan perfecto para dar descanso a las piernas sin relajarlas del todo cuando, quizás, se vaya camino de Grazalema tras haber sucumbido a las maravillas paisajísticas de la cercana Serranía de Ronda.

Ruinas romanas en plena montaña que alcanzan su máximo exponente en un magnífico teatro excavado en la roca, a tan solo unos metros del vértice geodésico.  Lo de hacer cima en este caso es lo de menos, aunque supone un aliciente más para los insaciables coleccionistas de cumbres, qué duda cabe.

Es la Mesa de Ronda la Vieja (Las Mesas en el mapa del IGN), una elevación de 1000 m de altitud cuya sonora denominación ya rezuma geografía e historia por sí misma. Esta meseta inclinada, de aproximadamente un kilómetro de larga por medio de ancha, situada a una veintena de kilómetros al NO de Ronda, albergó una importante ciudad llamada Acinipo, que llegó a contar con una población de más de 5.000 habitantes.

Un paseo por la historia

Habitada ya desde el Neolítico, acogió después un asentamiento íbero fortificado. Pero es en el periodo comprendido entre los siglos I y IV ANE cuando alcanzó su máximo esplendor, constituyéndose como una de las ciudades romanas más importantes de la Bética. La denominación de Ronda la Vieja puede dar a entender que fue la precursora de la actual ciudad malagueña. Sin embargo, durante quinientos años,  Acinipo  y Arunda (Ronda) fueron dos poblaciones cercanas pero diferenciadas, hasta que esta última adquirió especial importancia en detrimento de la primera, la cual fue paulatinamente decayendo hasta quedar  totalmente abandonada en el siglo VII.

De una publicación del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, dependiente de la Junta de Andalucía, copiamos un jugoso párrafo (extraído a su vez de RUBIO LAPAZ, J., “La arqueología clásica de Andalucía en las investigaciones del Siglo de Oro”, en Recuerdos de Ronda y su historia (II), Ronda, 1994), donde un viajero de principios del siglo XVII describe la ciudad de Acinipo y el entorno donde su ubica:

“Dos leguas de esta cibdad, camino de la cibdad de Sevilla, junto a él, está la cibdad de Accinippo sobre la peña tajada quasi por todos los lados sino es por el lado oriental que aún es por allí algo fuerte porque es cuesta y tiene alguna aspereza. Y demás de estar sobre peña, como digo, el lado occidental de la peña nasce sobre una larguíssima cuesta y cerro, bien áspero que la haze inexpugnable. Está su sitio todo lleno de grandes antiguedades, de pedaços de muralla hazia el oriente a donde no es tan fuerte y dentro y fuera por mucho trecho de munchos mármoles de jaspe y piedras con letreros y se han hallado siempre desde que se ganó esta tierra a los moros y se hallan oy infinito número de monedas de plata y de cobre de los emperadores romanos y de antes de ellos de tiempo de los cónsules”. (Carta de Diego de Maraver a Bernardo de Aldrete (1609)

De la ciudad de Acinipo quedan aún interesantes vestigios que podemos visitar de camino a la cima. La ascensión como tal no precisa de una descripción detallada, ya que se desarrolla dentro de un perímetro acotado con una única puerta de acceso, transcurriendo entre las ruinas desperdigadas por la suave ladera, en un terreno abierto y de fácil orientación en el que cada visitante puede moverse con total libertad, trazando el recorrido que más le apetezca. Solo hay que tener en cuenta que el Yacimiento arqueológico de Acinipo (y, por lo tanto, la montaña) se rige por unos horarios concretos, que pueden variar, por lo cual conviene informarse previamente para no encontrarnos con el recinto cerrado. La entrada al conjunto se alcanza en vehículo gracias a una carretera (MA-7402, MA-449 en los mapas del IGN) que parte de la A-376 (Ronda-Sevilla) hacia Setenil de las Bodegas y asciende hasta un pequeño aparcamiento situado junto a un edificio de control (a unos 910 m de altitud), donde nos podremos hacer con un sencillo plano del lugar. La señalización de los principales vestigios y los paneles explicativos no existen.

El vértice geodésico de la Mesa de Ronda la Vieja (Las Mesas) se asoma al precipicio de la vertiente occidental de la montaña, quedando tan solo a unas decenas de metros a la derecha (N) del espectacular teatro romano, bien visible desde el aparcamiento. El acceso a las ruinas de Acinipo y la ascensión se realiza, en cambio, por la suave ladera oriental, debiendo superar apenas cien metros de desnivel hasta la cima.

Las primeras ruinas que nos salen al paso, de planta circular,  corresponden al periodo prerromano. A destacar también (aún se prosigue con los trabajos arqueológicos) son los restos de las termas, así como un foro, o plaza central, con fragmentos de columnas. Todo ello entre pequeños muros correspondientes a las viviendas, que fueron levantadas de forma escalonada y bien adaptadas a la pendiente.

Pero el protagonismo absoluto, sin duda, corresponde al teatro, uno de los mejor conservados de toda la península. El frente del escenario está construido con piedra de sillería sin sujeción de argamasa. Las catorce gradas que componen la cavea fueron talladas directamente en la caliza de la ladera, aprovechando el desnivel, y podían acoger hasta dos mil espectadores sentados. Destaca también el suelo de mármol rosa de la orchestra, el semicírculo más cercano al escenario donde se sentaban las autoridades.

A pocos metros del teatro se encuentra el precipicio en el que se desploma la Mesa, donde podemos observar un muro, restos quizás de un sistema defensivo en aquellas partes donde la pared podía ser más vulnerable. Con el precipicio a la izquierda alcanzamos el vértice de esta singular montaña que, a pesar de no ser especialmente altiva ni destacable, ofrece buena panorámica de las cercanas sierras de Grazalema y las Nieves. No en vano, aunque malagueña, se encuentra muy cercana al límite con la provincia de Cádiz.

Acompañados por algún rebaño de ovejas que campa a sus anchas entre las ruinas, divisamos también las fértiles tierras que rodean la Mesa, y que pudieron ser una de las principales razones para levantar allí la ciudad de Acinipo. En algunas parcelas se cultiva hoy en día la vid, que da lugar a los excelentes vinos tintos de Ronda.

Por su cercanía, merece también una visita el precioso pueblo gaditano de Setenil de las Bodegas, de blancas casas y peculiar ubicación.

Acceso: Desde la entrada al Yacimiento arqueológico de Acinipo (20 min), que se pueden alargar tanto como uno quiera recorriendo las ruinas de la Mesa a lo largo y ancho de la misma)

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