Gora

Calderina (1.210 m)

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Joseba Astola Fernandez
Sarrera data
2016/06/08
Aldatze data
2016/06/08
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Solitaria montaña de perfil cónico que se desgaja al norte de la sierra que lleva su nombre, la Calderina se eleva al sur de la provincia toledana, individualizada en medio de un vasto territorio despoblado donde solo algunos cortijos rompen la quietud de las rañas y dehesas de la planicie manchega. Se sitúa casi en el extremo oriental de la cordillera de los Montes de Toledo, que aún encuentran fuerzas para elevarse antes de morir definitivamente en las llanuras de Puerto Lápice.

Imaginando un cuadrado en el que la Calderina quedaría enclavada en el centro del mismo, las principales poblaciones que la rodean se situarían en los vértices, casi todas a más de veinte kilómetros del altivo cerro, a excepción del pueblo de Urda, distante unos trece kilómetros en línea recta (y a cuyo término municipal pertenece la montaña). El aislamiento geográfico, junto a la abundante vegetación que puebla sus laderas, convierten a la Calderina en un importante enclave en el que la fauna local encuentra un hábitat adecuado a sus necesidades.

Por otro lado, ello la convierte también en un lugar donde las batidas son habituales, encontrando en la ruta varios carteles que advierten de posible actividad cinegética (rececho del corzo, etc) durante varios meses entre el invierno y el verano.

Ascensión por el cortafuegos de la vertiente oriental

Pasado el km 143 de la N-401 entre Toledo y Ciudad Real, una pista a la derecha entra en el Área Recreativa Los Cerros (hay un cartel algo escondido que puede pasar inadvertido, por lo que se recomienda ir despacio para no saltarse el cruce). Prosiguiendo por la ancha pista (apta para todo tipo de vehículos)  y tomando enseguida, en la única bifurcación, la opción de la derecha, alcanzamos con el vehículo lo que queda de una antigua casa forestal (880 m), habiendo recorrido algo más de un kilómetro desde la carretera.

Tomando la casa como referencia, y con las antenas de la cumbre y el cortafuegos por el que vamos a ascender a la vista, tomamos hacia la derecha (N) el ancho camino que rodea la montaña.
A los cinco minutos giramos noventa grados a la izquierda para abandonar la pista horizontal y tomar otra que, en ascenso, afronta una gran y monótona recta. Esta vía lleva directamente a la cima de Calderina, realizando algunos giros y recorriendo las vertientes E y N de la montaña. Muy apreciada por los aficionados a la BTT locales (flechas blancas pintadas en el suelo denotan que la popular Subida a la Calderina, organizada por el Ayto. de Urda, ha tenido lugar en fechas recientes), puede resultar sin embargo algo monótona para alcanzar la cumbre, resultando más cómoda para efectuar un plácido descenso.

Recorremos la fastidiosa recta durante un trecho hasta toparnos (0,12) a la izquierda con el comienzo de un camino más agradable y naturalizado. Lo tomamos, caminando entre pinos y jarales al principio, encinas después, hasta situarnos (0,20) a los pies del cortafuegos que llega casi hasta lo más alto de la Calderina, y cuya rampa nos disponemos a afrontar.

El cortafuegos, bastante vestido de agradable vegetación de vistosa flor y delicioso aroma, como la jara pringosa y el cantueso, se va inclinando paulatinamente, atravesando por dos veces la pista que hemos dejado para los ciclistas y que conduce a la cima, hasta que termina repentinamente (0,40). Una tenue senda que se difumina con el terreno, permite ganar altura sin mayores complicaciones, pudiendo aprovechar las pedreras para avanzar metros con más comodidad.

La orientación, no obstante, es fácil, pues la cima se encuentra cerca. Algún hito esporádico nos confirma que alguien más que ciervos, corzos, jabalíes y nosotros ha pasado por allí en algún momento. Cuando por fin damos vista a las antenas, afrontamos el último tramo, algo incómodo pero muy breve, ganando la cumbre a media ladera, dejando las feas instalaciones a nuestra derecha hasta alcanzar la pista por la que bajaremos (1,10).

Solo las vistas de los Montes de Toledo compensan la decepcionante zona cimera, llena de ruidosas instalaciones de telecomunicación que no invitan a permanecer demasiado tiempo allí arriba. El vértice geodésico queda también dentro del recinto vallado.

Un plácido descenso por la pista, entre bosque de roble y encina, descubriendo algunas peonías a los lados si es primavera y espantando alguna que otra víbora que disfruta de la solana, nos deja en el punto en el que la abandonamos, casi al inicio de esta sencilla ascensión a una montaña importante del sector.

Acceso: Km 143 de la N-401, Área recreativa Los Cerros (Casa Forestal) (1h 10min)

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