Gora

Tozal deras Gleras (1.151 m)

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Joseba Astola Fernandez
Sarrera data
2016/06/08
Aldatze data
2016/06/09
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La singularidad paisajística del entorno de Rodellar (763 m), en la Sierra de Guara, viene determinada por la majestuosidad de sus famosos barrancos. Gorgas Negras, Balced y, sobre todo, el Mascún, albergan una serie de tesoros naturales y etnográficos de indudable interés y belleza en cuyas piedras ha quedado escrita la historia de aquellas personas que, ya desde tiempos remotos, moldearon necesariamente el paisaje con sus propias manos para facilitar la comunicación y el trueque de productos, cuando no para mejorar la extracción del fruto de una tierra huraña, empeñada en no poner las cosas demasiado fáciles. O, simplemente, para rendir culto a los muertos, en un tiempo en el que el sentido de la colectividad era vital para la subsistencia y los rituales u homenajes de despedida eran parte importante de la espiritualidad de las gentes.

Aldeas, pardinas, puentes, caminos, muros, fuentes o dólmenes que, con más o menos fortuna, han perdurado hasta nuestros días, algo eclipsados a la sombra de un ingente desarrollo de actividades de aventura activa, protagonista indiscutible en esta zona de Guara y algo ajena a aquellos modos de vida. Pero aparte de envolver de neopreno la adrenalina y disfrutar de la parte más divertida de la naturaleza, el entorno de Rodellar ofrece multitud de posibilidades y de alternativas que invitan a valorar y admirar el trabajo hecho por aquellas gentes anónimas para hacer un poco más llevadero, si cabe, su duro día a día.

Entre las caprichosas formaciones de los barrancos discurren aún viejos y retorcidos caminos, bien empedrados y sustentados por robustos muros de piedra en seco y más o menos mantenidos y visitados hoy en día, que nos permiten seguir los pasos de aquellos audaces pastores, carboneros y cuchareros quienes, para acceder a las mejores pastos, encinas y bojes con los que desarrollar su actividad, crearon auténticas serpientes de piedra sobre las que superar la verticalidad de los barrancos con el simple caminar.

El humilde Tozal deras Gleras (1151 m)

A veces (en Guara ocurre mucho) las cumbres pasan a un plano secundario. La riqueza natural y el patrimonio etnográfico de muchos de los tesoros que la sierra nos ofrece es tal que sería un gran error perdérselos por el mero hecho de no hollar cima alguna ese día. Para los coleccionistas más tozudos, el humilde Tozal deras Gleras (humildad disfrazada de fiereza por todos sus flancos excepto el septentrional) puede ser un consuelo que llevarse al bolsillo al realizar una excelente vuelta circular, con principio y fin en Rodellar, que ofrece un buen número de alicientes y belleza sin parangón desde el primer minuto.

El Tozal deras Gleras, pequeña y desconocida montaña, tiene el privilegio de observar a vista de pájaro el sereno discurrir del río Mascún, allá abajo, en el fondo del mágico barranco homónimo al que se asoma. Como contrapartida la suave panza septentrional por la que se accede a la cumbre en el tramo final (bastante breve, afortunadamente) carece de la belleza de otras cumbres guarenses, resultando algo anodina e incómoda, al discurrir sobre erizones sin senda. La escasa sensación de altura que ofrece la cima puede decepcionar, excepto si deambulamos por la parte alta hasta asomarnos al vacío sobre el Mascún (algo innecesario, pues lo haremos en la ruta de Otín,  más adelante y de manera más cómoda). Merece, al menos, avanzar unos metros hasta el límite suroeste de la meseta cimera; una zona donde aflora la caliza, dando vista a los abandonados campos de Seral, por los que habremos pasado durante la ascensión, y obteniendo una hermosísima vista de las caídas orientales del Cabezo de Guara.

Desde Rodellar, por el Mascún, el barranco de Andrebot y el dolmen de Losa Mora (sendero S3)

La fantástica ubicación de este pueblo oscense ya preludia una jornada llena de sorpresas y encantos paisajísticos. Seguiremos en todo momento las indicaciones al Dolmen de Losa Mora, dejando a un lado bellas casas habitadas (como la envidiable Casa Julieta) y abandonando Rodellar por el magnífico y ancho camino empedrado que desciende al barranco del Mascún en suaves lazadas, dejando a la derecha el no menos espectacular vial de acceso a la Ermita del Castillo (s.XII), la cual se puede visitar a la vuelta si todavía quedan ganas, pudiendo incluso regresar a Rodellar por el coqueto barrio despoblado de Cheto.

Alcanzado el fondo del barranco, la senda nos conduce río arriba, obligándonos a vadear el inocente cauce saltando sencillamente de piedra en piedra, mientras observamos anonadados la belleza de la Ventana del Mascún, una pared horadada en la cual es habitual observar a escaladores descansando. Unos metros más adelante es la surgencia del Mascún, brotando de la pared, la que nos hará detenernos por enésima vez.

Adentrados ya de lleno en el imponente barranco, con la Ventana ahora a nuestras espaldas, una señal metálica  (sendero S3)  indica el lugar en el que debemos abandonar el fondo para comenzar a ascender hacia poniente por el barranco de Andrebot, también denominado Garganta Baja. Encajonados entre las paredes de la Peña Grau (1119 m, a la izquierda) y  el Tozal deras Gleras (a la derecha), acometemos las rampas de esta abertura natural siguiendo el inconfundible sendero hasta salir a los rasos de Seral, antiguos campos de cultivo. Obviando entonces el camino señalizado que, por la izquierda, se escapa hacia el Barranco de Barrasil, dirigimos ahora nuestros pasos por la apacible cañada de Garganta Alta, hermoso pasillo entre los Tozales de Nasarre (izquierda) y deras Gleras (derecha), que nos lleva plácidamente hasta el dolmen de Losa Mora.

Apartado unos metros de la encrucijada de caminos, Losa Mora se conserva en buen estado. Brujas, hilanderas, oscuros y terroríficos entes o una princesa mora (príncipe, según otras fuentes) que portó sobre su cabeza la gran losa superior para dar sepultura a su amado, dejaron escritas multitud de leyendas sobre la caliza del monumento. Excavado en 1934 por Martín Almagro, este dolmen de planta rectangular cuenta con una cámara de unos dos metros de largo, flanqueada por tres losas a cada lado y una de mayor tamaño que la cubre en su totalidad, dejando abertura hacia el levante.

En este último tramo antes de alcanzar el monumento megalítico, hemos venido rodeando la vertiente occidental del Tozal deras Gleras. Por lo tanto, desde el dolmen, dirigiremos nuestros pasos hacia el sur, a través de la suave y casi horizontal loma, procurando caminar en paralelo al camino que hasta el megalito nos ha traído, para facilitar la orientación. Un levísimo descenso nos deja en Campiellos, característico campo de labor con pequeños abancalamientos, hoy en desuso, aunque sin invadir aún por los incipientes erizones que han colonizado el resto de la montaña. Prosiguiendo sobre los punzantes cojines de monja, y aprovechando aquellos tramos de glera que dan nombre al tozal (glera es un término aragonés, proveniente del vocablo latín glarea, que designa a aquellos lugares donde abunda el cascajo), llegaremos al punto más elevado, una cota en la loma que no aporta gran sensación de altura. Si bien la ausencia de indicadores (será de los pocos lugares en Guara que no cuenta con hitos guías) y la uniformidad del terreno pueden infundir alguna duda, la impresión de estar por encima de las cotas de alrededor se hace evidente (no está de más portar un buen mapa, para asegurarnos).
Si no tenemos ganas de acercarnos hasta la asomada al Mascún, la imponente visión de la más bella de las vertientes del Cabezo de Guara compensará el sencillo paseo que desde el dolmen nos ha traído hasta la cima del Tozal deras Gleras en una media hora.

Descenso por el despoblado de Otín (sendero S3)

Situados de nuevo junto al dolmen, obviamos la traza de camino que se dirige haca Nasarre (que es tambíen el que habría que tomar para ascender al Tozal de Nasarre o a la Sierra de Lupera). Nuestra ruta (bien indicada y con magnífico empedrado en algún tramo) se dirige al N, atravesando un terreno suave desde el que se aprecian antiguos campos de labor y algunas solitarias mallatas donde se cobijaban los pastores. Antes de alcanzar el barrio bajo de Otín, dejamos a la izquierda un edificio abierto, indicado y en aceptables condiciones de conservación, que puede servir de refugio para pernoctar. Otín, que despidió a su último morador hace ya cuarenta y tres años, nos recibe con el aire de desolación y tristeza que desprenden aquellos lugares abandonados, donde las zarzas y la ruina se van apoderando de las callejas por las que en otros tiempos, no tan lejanos, correteaban zagales y transitaban paisanos, tal vez con la intención de aplacar la sed en el arroyo que rumorea aún junto a las casas.

Un delicioso camino ascendente entre viejos muros y portentosos caxigos nos deja junto a la iglesia y el cementerio, en el que se mantiene una única lápida de 1943. Robustas viviendas de piedra dejan atrás la aldea, mientras vamos intuyendo la maravillosa panorámica que nos espera en breve. No en vano, descenderemos a lo más profundo del Mascún por la llamada Costera de Otín, un viejo camino que planea sobre el barranco en su primer tramo, para descender hacia él en sucesivas lazadas, en un maravilloso laberinto de esbeltas agujas calizas. A la llegada a las mansas aguas del barranco, en el tramo conocido como Real de Mascún, nos maravillamos al observar a nuestras espaldas la célebre Ciudadela y el monolito de la Cuca Bellostas.

La senda vadea pacíficamente el arroyo en algunas ocasiones y alcanza, por fin, el cruce del barranco Andrebot, situado bajo la Ventana. Solo queda desandar nuestros pasos y subir a Rodellar, poniendo fin a una memorable jornada de montaña.

Acceso: Rodellar (2h 30). Unas 6h. la vuelta completa (sendero S3)

 

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  • item-iconAngel Gil Garcia
    2016.eko ekainak 9a

    Joseba comparto contigo que es una ruta con unos valores paisajisticos soberbios.Como curiosidad el nombre de "la cuca Bellostas"se debe a que un tal Bellostas oriundo de la zona estaba muy bien dotado.Asi me lo conto un amigo fato(modo como llaman los zaragozanos a los oscenses).