Gora

Azufre, Montaña del (275 m)

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Joseba Astola Fernandez
Sarrera data
2016/09/12
Aldatze data
2016/09/12
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El imparable descenso de las laderas de la cadena volcánica de la Cumbre Vieja hasta el océano, dentro del Municipio palmero de Mazo, solo se ve interrumpido por la pequeña Montaña del Azufre (275 m), una simpática y destacada prominencia que se eleva sobre la escarpada costa oriental de la Isla Bonita, justo a mediodía de la pintoresca pedanía macense de La Salemera.

Las poco más de 75 has. de este viejo volcán costero se encuentran protegidas bajo la declaración de Monumento Natural. No en vano, además del cromatismo de su composición geológica, formada por lapillis y piroclastos de diferentes tonalidades, es de destacar la riqueza botánica que puebla sus laderas. Sobre la vegetación que acoge, típica de la costa meridional palmera, formada por verodes, vinagreras, higuerillas, bejeques, tabaibas y algunas clases de tajinastes, entre otras, sobrevuela el halcón peregrino, que anida en las paredes de esta montaña, y, ocasionalmente,  el águila calzada.

Al parecer, en la zona más cercana a los acantilados en los que la pequeña montaña se desploma en las aguas del mar, han aparecido restos de la época de los benahoaritas, pueblo de posible origen bereber que habitaba en la isla hasta la llegada de los castellanos en el siglo XV.

Desde La Salemera

Actualmente, una carretera sin tráfico, construida expresamente para dar acceso al inmediato Complejo Ambiental Los Morenos (centro de gestión de residuos del Cabildo de La Palma), pasa por el collado que separa la Montaña del Azufre de las laderas que descienden desde Cumbre Vieja. Aunque ello suponga que, realmente, puede alcanzarse la cima en un cuarto de hora desde el vial asfaltado, es mucho más interesante y ameno alargar la, de por sí breve ascensión, comenzando en la calleja de entrada al poblado de La Salemera.

Se accede a esta pintoresca pedanía de pescadores desde la carretera LP-2 que, desde Santa Cruz, se dirige a Fuencaliente en paralelo a la costa oriental de la isla. Como curiosidad, cabe señalar que para divisar la cumbre de la Montaña del Azufre desde la carretera, habrá que mirar hacia abajo, pues tanto el vial como la práctica totalidad de las casas y barrios diseminados que componen el Municipio de Mazo se encuentran a una altitud superior al pequeño volcán.

Justo antes de las primeras casas de la graciosa población pesquera, un cartel señala el comienzo de la senda PR-LP 16.1 que se dirige al cordal de los volcanes de Cumbre Vieja, previo paso por el peculiar Roque de Niquiomo (1350 m); una ascensión de desnivel considerable, como otras tantas en la Isla Verde.

Una agradable y cómoda senda se abre paso entre el inhóspito y negruzco malpaís, sobre el que crece una nutrida colección de plantas autóctonas, bien adaptadas a la hostilidad del terreno. Destacan, por su vistosidad, los gruesos cardones (euphorbia canariensis), cuyo blancuzco y corrosivo látex se ha venido utilizando en la pesca tradicional canaria para adormecer y capturar algunos peces,  y los graciosos y endémicos verodes (kleinia neriifolia), cuyo rígido porte asemeja un árbol en miniatura.

La senda, pertrechada por sendos muros de roca negra y empedrada en algunos tramos no demasiado bien conservados, alcanza una pista y pasa junto a una caseta donde los asustados perros que allí moran, a buen seguro, nos ladrarán. Al cabo de un rato (30´), alcanzamos el ancho vial asfaltado que se dirige al Complejo Ambiental Los Morenos (habremos podido observar la señal del desvío en una de las curvas de la carretera que desciende a La Salemera).

Proseguimos por él en dirección a la visible montañita, la cual llevamos observando hacia el sur desde el comienzo, rodeada de antiguos muros de delimitación de fincas. Un poco antes de alcanzar las instalaciones cerradas del Complejo, justo en el collado bajo la Montaña del Azufre (45´), dejaremos el asfalto por una pista que se dirige al volcán (unos metros antes nos habremos topado con otra entrada cerrada con cadena, que obviaremos). Caminados apenas unos metros por la pista, la abandonaremos por una perceptible senda que parte hacia la izquierda, driblando la vistosa vegetación para sortear una valla tumbada y alcanzar así la loma septentrional de la montaña (hito). Dando vista al fondo del modesto cráter, donde se observan antiguos muros de aprovechamiento agrícola (anteriores a la declaración de protección de la zona), solo resta dirigir nuestros pasos hacia la cercana cima, advirtiendo de que se trata este de un corto tramo en el que los vientos del noroeste arrecian con especial virulencia al colarse por la abertura del cráter (algunas intensas y repentinas ráfagas estuvieron a punto de derribarnos la tarde en que ascendimos, un caluroso y tranquilo día de verano).

Un pequeño oratorio que acoge tres cruces marca el punto culminante de esta simpática montaña (1h), hermana pequeña de los altivos volcanes vecinos de Cumbre Vieja, los cuales se alzan 1600 metros por encima de nuestra posición. Resulta irresistible transitar por lo alto del perfil cimero en descenso hacia el mar, disfrutando de las diferentes tonalidades del terreno, especialmente al atardecer, así como de la solitaria y salvaje playa del Azufre, a mediodía de la montaña homónima, cuyo negro arenal se alcanza por la pista abandonada, no sin antes tener que ejercitarse en algún paso que, al parecer, exige cierto compromiso.

En La Salemera, antes o después del paseo, tendremos ocasión de admirar su extraño y moderno faro, construido en 1992, cuya blancura contrasta sobremanera con la roca negra del entorno. Así mismo, es casi obligatorio (e irresistible) disfrutar de un baño en la curiosa charca natural que se forma junto al puerto y su pequeña playita, protegida del bravo oleaje que suele azotar la venteada y abrupta costa E de La Palma.

Ni que decir tiene que, en una pedanía de pescadores como es esta, no podemos desechar la oportunidad de degustar alguno de los sabrosos y fresquísimos pescados de roca (sargos, pargos, viejas…) que se ofrecen en su entrañable kiosco (restaurante), acompañados de la jovialidad de la gente local.

Acceso: La Salemera (1h)

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