Gora

Roque Palmero (2.306 m)

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Joseba Astola Fernandez
Sarrera data
2016/09/14
Aldatze data
2016/09/19
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El más palmero de los roques, el Roque Palmero, se yergue sobre el particular y extraordinario mundo de abismos verticales e inhóspitos de la Caldera de Taburiente, constituyendo la altitud más destacada de la parte occidental de este espectacular paraje entre el Roque de los Muchachos y el puerto de Tazacorte, allí donde 2426 metros más abajo la cresta del arco montañoso se hunde en las aguas del Océano Atlántico.

Es habitual, entre los numerosos montañeros y senderistas que buscan las mayores alturas palmeras (Roque de los Muchachos, Pico de la Cruz, Piedrallana, Fuentenueva, Pico de la Nieve…), aprovechar la coyuntura que ofrece la carretera LP-4 para, tras estacionar en cualquiera de los apartaderos existentes, transitar por el cómodo GR 131 hacia uno u otro lado sin necesidad de superar grandes desniveles, saltando de degollada (collado) en degollada y de cumbre en cumbre o, simplemente, buscando los impresionantes miradores que se asoman al interior de la Caldera.

Al ser la más alejada de la carretera de acceso a los célebres observatorios astronómicos, la del Roque Palmero es, con toda seguridad, la montaña menos visitada de todas las que componen el colosal anfiteatro de Taburiente. Es también, quizás, la menos humanizada, al no encontrar en sus cercanías ningún elemento relacionado con las telecomunicaciones o la observación del firmamento, a excepción del vértice geodésico que ocupa el punto culminante y la señal metálica que indica su denominación y altitud.

Se puede afirmar que, al igual que el Pico de la Nieve lo es por las mañanas, la posición del Palmero le convierte en el más privilegiado observatorio vespertino del Parque Nacional, cuando el sol proyecta toda la luz y potencia de sus rayos sobre los inverosímiles abismos de la Caldera, cuyos piroclastos y lavas negras lucen entonces en todo su esplendor.

Se sabe que el Roque Palmero y el espigón que de él parte (Lomo Atravesado), antes de desplomarse vertiginosamente en la pared de Risco Liso, fue un lugar frecuentado por los aborígenes benahoaritas (los primeros pobladores de la isla), a tenor de algunos restos hallados en las cercanías de la cumbre y en otros parajes de la montaña difíciles de localizar y alcanzar (incluidos unos grabados que asemejan letras del alfabeto bereber).  Lugar de culto (quién sabe si por los mágicos ocasos que ofrece) o de simple pastoreo, los benahoaritas sabían moverse con sus rebaños de cabras por los más inverosímiles recovecos que pueda uno imaginarse, allí donde hoy en día solo algunos solitarios cedros canarios (Juniperus cedrus) se atreven a desafiar a la gravedad.

“Descenso-ascensión” desde el Roque de los Muchachos

La forma más rápida de alcanzar su cima (un tanto desaborida, quizás, teniendo en cuenta las rutas que se detallan posteriormente) parte de las cercanías de la mismísima cumbre del Roque de los Muchachos, desde cuyo mirador se observa bien el porte del Palmero asomado al abismo. No tenemos más que seguir las marcas del GR-131 en dirección al Puerto de Tazacorte (al que llegaríamos tras aproximadamente 18 kms y 2426 mts de desnivel, nada más y nada menos), por un sendero descendente que alcanza en breve el asfalto, transcurriendo por él durante unas pocas decenas de metros. Tras pasar junto a las inmediaciones del telescopio Galileo, una señal indica la continuidad del GR, ya por terreno de montaña en el que predominan los codesos (Adenocarpus viscosus), endemismo canario cuya floración tiñe de amarillo chillón las laderas septentrionales de la Caldera durante el mes de junio. En algunos momentos, la senda transita junto a un vallado que protege de cabras y conejos algunas repoblaciones de rosal del guanche (Bencomia exstipulata), una especie en peligro de extinción que puede encontrarse en estado salvaje tan solo en algunos lugares de la Caldera de muy difícil acceso. Tras dejar atrás los últimos artilugios tecnológicos, el GR bordea algunas prominencias menores (como el Roque Chico y el Morro de la Crespa) hasta dar vista al vértice geodésico que corona el Palmero. Una vez alcanzada la Degollada de las Palomas (0,50; cartel), solo resta desviarse del sendero principal algunos metros después, en el lugar donde sendos hitos señalan el comienzo de una vereda que nos deposita en la cima del Roque Palmero (1,00 desde R. Muchachos). La vuelta implica alcanzar el GR de nuevo y regresar a la carretera en sentido mayormente ascendente.

“Integralísima” desde el mar, o ascensión razonable desde la Torre del Time

Excepto si se asciende (¿o se desciende?) al Roque Palmero desde la carretera del Roque de los Muchachos, cualquier otra opción “más montañera” e interesante exige superar desniveles nada desdeñables, atravesando, eso sí, parajes de gran belleza.

Dependiendo de la resistencia y la forma física de cada cual, puede iniciarse la ascensión junto a la mismísima playa del Puerto de Tazacorte, donde tiene su comienzo (o final) el sendero GR 131, conocido popularmente como El Bastón, debido a la forma de su recorrido. Alcanzar el Roque Palmero y, por ende, el Roque de los Muchachos desde el mar, supone superar todo “el mango” del bastón en una durísima jornada de algo más de 2426 mts de desnivel (unos 18 kms) que puede resultar, además de agotadora, demasiado monótona y excesiva, a pesar de poder observar todos los pisos vegetales que, en virtud de la altitud, están presentes en la isla.

Hay que destacar que la primera parte del recorrido, la que transcurre entre la playa y las plantaciones de plataneras cercanas al célebre Mirador del Time (501 m), se realiza por un extraordinario Camino Real empedrado y bien sustentado por muros, que supera el vertical acantilado de Tazacorte de manera inverosímil, por medio de curvas y recurvas que hacen muy cómodo el caminar. Esta importante ruta era utilizado por los isleños en sus quehaceres diarios hasta hace no demasiadas décadas.

Una vez alcanzadas las plataneras, un tramo de asfalto nos deja en las tiendas y bar del Mirador del Time, por donde pasa la carretera LP-3. El GR 131 inicia entonces (entre casas primero) la larguísima cresta cuyo perfil no se abandonará hasta alcanzar las cumbres, si bien el trazado transcurrirá casi siempre no por el filo de la Caldera, sino unos metros por debajo de él, siempre por la vertiente occidental, con esporádicas asomadas a tan magnífico espectáculo de la naturaleza.

Si hemos optado por esta durísima ascensión desde el mar, cuando alcanzásemos la torre de vigilancia de incendios (Torre del Time), llevaríamos ya cargados sobre las piernas 1160 mts de desnivel y 7,2 kms desde el mar. A sabiendas de que nos quedarían aún otros tantos para culminar el Roque Palmero ( unos 1300 mts de desnivel en el caso del Roque de los Muchachos), puede ser más que razonable proponer  la ascensión desde este punto de observación y vigilancia, aprovechando que se puede alcanzar por una pista apta para todo tipo de vehículos (dato este sin corroborar, basado en las indicaciones de algunos vecinos de Tijarafe que así nos lo aseguraron, además de la comprobación in situ de que el sencillo utilitario del guarda forestal, quien mora junto a la torre durante los meses estivales, se encontraba allí presente durante nuestra excursión).

Desde Torre del Time

Se alcanza la Torre del Time desde algunas pedanías tijaraferas, como Arecida, La Punta o El Jesús, si bien es pertinente asegurarse previamente del estado de la pista y de la opción más recomendable para llegar a la torre, pues en ningún momento está indicada en la carretera LP-1.

Desde el puesto de observación, tomaremos en todo momento la senda del GR 131, que transcurre al comienzo por un terreno donde los viñedos de uva autóctona (listán, albilla…), que dan vida al sabroso vino tijarafero, han ganado terreno al pinar. Poco después, el pinar canario se apodera de la ruta durante la mayor parte del tiempo, depositando las acículas de los árboles (llamadas pinochas en Canarias) sobre la senda, lo cual las hace resbaladizas si están muy secas. Caminamos por una agradable zona, a pesar de los incendios sufridos en las últimas décadas. Por suerte, el pino canario es un árbol muy resistente al fuego, y vuelve a brotar con facilidad, si bien es la falta de tiempo suficiente (los incendios son frecuentes cada ciertos años) la que le impide regenerarse en las condiciones deseables.

La cómoda senda, que zigzaguea a tramos y transcurre de manera más horizontal y relajada en otros, va bordeando los diferentes resaltes del filo de la Caldera, permitiendo en algunos puntos que nos asomemos para disfrutar de tan magnífico escenario. Encontramos a nuestro paso diversas señales metálicas que indican el nombre de los parajes que recorremos (Hoya Grande, Somada alta, Estrabito…), algunos de ellos correspondientes a la cabecera de importantes barrancos que llegan hasta el mar, como el de Garome o el de Hiscaguán o Izcagua.  Una vez superado el Morro de Pinos Gachos, casi a 2200 mts de altitud, el pinar desaparece para dar paso al codesar y a los roquedos cimeros. Un poco antes de alcanzar los hitos que conducen al vértice, tendremos ocasión de observar una explanada asomada a la loma con algunas construcciones circulares, que pudieran corresponder a un lugar de reunión de los antiguos benahoaritas.

Coincidimos así con los hitos que nos hacen abandonar el GR para superar el breve pero duro recuesto que conduce al excelente mirador natural del Roque Palmero.

Ascensión al Roque de los Muchachos y Roque Palmero desde la pedanía garafiana de Roque del Faro

Una opción francamente interesante y muy recomendable para alcanzar el techo de la isla (Roque de los Muchachos) y, posteriormente, el Roque Palmero con la satisfacción de realizar una ascensión “más montañera” que la clásica desde la carretera de los observatorios, es la que parte desde la pedanía de Roque del Faro (1005 m), perteneciente al Municipio de Garafía, en la zona más septentrional de La Palma.

La ascensión desde este pequeño nucleo, no exenta de dureza, pero realmente satisfactoria en cuanto a belleza e interés paisajístico y etnográfico, sigue el trazado del sendero PR-LP 9; se trata de una de las muchas rutas llamadas radiales, antiguos caminos que conectaban las alejadas y mal comunicadas poblaciones del norte palmero con la capital (Santa Cruz) convergiendo todas ellas en las cumbres de la Caldera para, desde allí, dirigirse a la ciudad. Sorprendentemente, parece no ser una ruta muy transitada, a pesar de estar perfectamente señalizada y mantenida.

Tiene su comienzo junto al pequeño bar-restaurante de la aldea, transcurriendo durante los dos primeros kilómetros por una agradable pista forestal que se dirige en horizontal hacia el este, surcando un frondoso bosque donde se alterna el monteverde de fayal-brezal con magníficos ejemplares de pino canario (Pinus canariensis); no en vano, esta ruta recorre buena parte de la Reserva Natural Integral del pinar de Garafía. Al ser una zona con influencia de los vientos alisios, es probable que caminemos sumergidos en el mar de niebla que contemplaremos después desde las cumbres.

Una señal (el sendero está perfectamente señalizado en todo momento) hacia el Mirador de los Andenes y el Roque de los Muchachos, abandona la pista (0,20), comenzando un prolongado ascenso sobre la Loma de Franceses, la cual tomará el nombre de Lomo de los Corraletes más arriba. Hay que señalar que el PR-LP 9 arranca desde al mar hasta la cumbre, teniendo su inicio (o final) en el espectacularísimo enclave de La Fajana de Franceses, junto al bravísimo Atlántico. Hasta la década de los 50, los habitantes de Franceses se comunicaban con el resto de la isla bien por mar, bien por sinuosos caminos como el que estamos siguiendo.

El pinar inicial da paso a un tramo con aspecto de cortafuegos, que parece haber sufrido algún incendio años atrás. Afortunadamente, cuando la niebla va quedando abajo, comienzan a verse las cúpulas blancas de los observatorios rompiendo el intenso azul del cielo. El viejo camino que seguimos comienza a tomar forma de antiguo Camino Real, conservando tramos en muy buen estado, no tanto en lo referente al empedrado como a las paredes de piedra seca que serpentean a lo largo del longitudinal Lomo de los Corraletes, trazando de manera magistral la ruta más cómoda para sortear los violentos escarpes que van saliendo al paso.

Poco a poco, a medida que vamos ganando altura, el pinar da paso al codesar, mientras el magnífico camino nos lleva en volandas, sorteando diversos roques y pináculos rocosos con inusitada comodidad, a pesar de la inclinación. Una razón más para admirar el fantástico trabajo de aquellas personas que, antaño, se encargaban de la apertura y el mantenimiento de estos caminos hacia el cielo.

Poco antes de alcanzar la pista de hormigón que, en breve, nos va a depositar en la carretera de la cumbre, cerca de la Degollada de Franceses, pasamos junto a la Fuente de la Tagamantera (rústico pozo del que no podremos aprovisionarnos) y el no menos rústico refugio-cueva situado a su vera, junto a un cartel que nos habla de la relación histórica del pastoreo con este singular paraje.

Alcanzada la carretera (tras unas 3,30 ó 4 h), damos vista por fin a la fascinante Caldera de Taburiente. Los 3,7 kms que nos restan para el Roque de los Muchachos los efectuamos mediante el sendero del Bastón, el GR 131, el cual, previo paso por el Mirador de los Andenes y la cumbre de Fuentenueva, nos deja en el techo de La Palma. La continuación al Roque Palmero es la que se detalla en la primera opción de ascensión.

Travesía Roque del Faro-Mirador del Time

Existe una opción francamente interesante, satisfactoria y muy recomendable que consiste en realizar una larga y dura travesía, cuyos puntos de inicio y final están felizmente unidos por el servicio regular de guaguas, si bien se hace indispensable consultar previamente los horarios de la empresa TILP, o Transporte Insular La Palma, más aún a sabiendas de que será necesario realizar un corto transbordo.

Para ello, debemos dejar nuestro vehículo aparcado en el Mirador del Time, antes del amanecer, para tomar desde allí la primera guagua que, desde Los Llanos de Aridane, llega hasta Puntagorda. Tras una breve espera en esta población, tomaremos otra guagua (pequeña furgoneta esta vez), que nos llevará hasta Roque del Faro.

Combinaremos pues la ascensión descrita por el PR-LP 9 con el descenso hasta el Mirador del Time, previo paso por la Torre homónima. Ello puede suponer una travesía de unas 9 o 10 horas, sin contar paradas, superando un desnivel aproximado de 1500 mts en la subida y casi 2000 en la bajada. Existe una fuente en lo alto del Roque de los Muchachos, junto a la pequeña oficinita de información.

Dado que el descenso, aunque largo, es relativamente cómodo, podemos terminar la travesía en el Puerto de Tazacorte, sumergiéndonos en las cálidas aguas de su playa, aunque lo más probable es que este último tramo lo bajemos cómodamente en nuestro coche…

Accesos:  Desde el Roque de los Muchachos (1h); Desde la Torre del Time (3h 30min - 4 h); Desde Roque del Faro (por el PR-LP 9 y el Roque de los Muchachos) (entre 4 y 6 h)

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  • item-iconJoseba Astola Fernandez
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    Se podrían escribir cien mil lineas sobre los viejos caminos palmeros.

    A los más clásicos y concurridos como, por ejemplo, el Barranco del Agua y los nacientes de Marcos y Cordero, podemos añadir otros (sin cima) que, afortunadamente, son mucho menos conocidos y recorridos. Por recomendar tres:

    1-un paseo circular con principio y final en la magnífica playa del Puerto de Tazacorte, ascendiendo por el GR 130 y descendiendo por el GR 131. La ascensión por el magnífico camino de las Vueltas de Amagar comienza junto al Santuario de las Angustias (a un kilómetro escaso de Pto. Tazacorte), cruzando varias veces la no tambien espectacular carretera que sube al Time. Llegados al Mirador del Time, a casi 600 m de altitud, descenderemos a la playa otra vez por el precioso tramo del GR-131, colgados del precipicio, previo paso por una zona de bananeras menos interesante.

    Ambos caminos eran muy transitados hasta la construcción de la carretera, hace no demasiadas décadas. Menos de 4h en total. 

    2- Descenso al Prois de la Canderlaria (espectacular y antigua aldea de pescadores situada bajo la concavidad del acantilado) desde Tijarafe, ascendiendo posteriormente hacia El Jesús tras asomarnos a la rocosa playa de la Cueva, regresando a Tijarafe por el camino viejo. Senderos empedrados de gran belleza y espectacularidad, señalizados como PR. Algo rompepiernas. Se denomina Prois a los puertos naturales situados en la abrupta costa palmera, a los que acudían los vecinos de medianías a pescar o a soportar mejor las altas temperaturas y la sequía estival.

    3- El tramo del GR 130 entre Gallegos y Garafía, al norte de la isla, es tan largo y duro como espectacular. Merece, siquiera, recorrer alguno de sus tramos, aprovechando el transporte público (escaso) para regresar al punto de partida. Caminos utilizados hasta hace muy poco por los vecinos para comunicarse con el mundo, en una zona realmente remota, brava y llena de paisajes que no dejan indiferente a nadie.