Gora

Peña, La (418 m)

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Rafael Bartolomé
Sarrera data
2016/11/19
Aldatze data
2017/03/25
7

Lodosa es universalmente conocida por un manjar exquisito, los pimientos del piquillo, y al visitarla con el fin de obtener las preciadas hortalizas, descubrimos que la localidad se asienta bajo la base de una curiosa pared erosionada, en la que denominan simplemente como “la Peña”.

La excursión a pesar de ser breve, y que puede realizarse en zapatillas y sin mochila, resulta sorprendentemente interesante, dado que además en la cara erosionada, de aspecto bardenero, se encuentran restos de varias cuevas, usadas como viviendas hasta mediados del siglo pasado. Las viviendas ocuparon la parte Oeste, Norte y Este del pueblo siempre horadadas en nuestra montaña, pero la mayoría están ya muy deterioradas, habiéndose rehabilitado una de ellas en la zona occidental para visita turística, remedando como debía ser la vida en estas frescas viviendas, de temperatura siempre estable, ya fuera invierno o verano.

cuevas

Desde Lodosa

Obviamente hay múltiples formas de subir a la Peña, pero la más interesante es buscar en la parte NW la calle Calvario y la pequeña hornacina en forma de caseta de las Tres Marías, donde se puede aparcar ( 320 m ). Aquí sale un camino de tierra a la derecha (E), dejando a la izquierda una empinada senda por la que volveremos más tarde. Vamos a llegar a unas ruinas, apreciando otro atajo a la sierra a la izquierda, que también desechamos.

De esta forma nos hemos situado por el camino bajo las paredes, que se ha removido y afirmado para evitar filtraciones y corrimientos, siendo mejor ir por encima del talud para apreciar también la vista del pueblo. Varias pequeñas cuevas, algunas de complicadísimo acceso en la actualidad, son restos de las que estuvieron habitadas. El paseo semeja al recorrido junto a un foso de un castillo, en este caso una fortaleza natural, aunque finaliza en una zona menos agradable, restos de un vertedero que algunos se empeñan en olvidar que está clausurado.

Al salir a la calle la debemos seguir unos metros por la izquierda, hasta una amplia zona donde también se podría aparcar, apreciando unas barandillas de color rojo a la izquierda (NW), que permiten salir entre las últimas casas a la senda bien definida que nos sube al cerro. En la zona superior se presenta una bifurcación, siguiendo unos metros la pista de la derecha, hasta apreciar a la izquierda la salida de la senda, y unas flechas naranjas que parecen indicar una rudimentaria ruta de BTT. Por el lomo, las vistas de los cortados son espectaculares, debiendo evitar asomarnos, dado que no hay barandilla, llegando así a la cruz, bonito mirador sobre el pueblo a vista de pájaro.

Queda lo menos estético, pero no nos vamos a ir sin visitar el punto más elevado, así que giramos a la espalda de la cruz (N) para tomar la senda que se interna en el pinar de repoblación, siguiendo las consabidas flechas, hasta salir a la pantalla repetidora que es la cima, y que carece de vistas.

Para el retorno seguimos la pista de detrás de la antena, hasta que las flechas nos indican introducirnos en el viejo pinar de la izquierda, en otra zona que algunos han confundido con un vertedero improvisado y zona de botellón por lo que parece. Así descubrimos la salida a la izquierda de la senda de bajada, aunque si estuviera mojada o no lleváramos calzado adecuado se podría seguir la pista y volver por los depósitos. La senda realiza varios giros hasta cruzar otras, pero siguiendo la pintura acabaremos sorprendentemente en el punto de inicio.

Accesos: Lodosa ( 30 min )

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