Gora

Cabezo Budo (1.319 m)

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Joseba Astola Fernandez
Sarrera data
2016/12/19
Aldatze data
2016/12/23
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Encrucijada de caminos hacia el Maestrazgo, el Bajo Aragón y las Comarcas Mineras, la población de Ejulve (1113 m), perteneciente en la actualidad a la comarca de Andorra-Sierra de Arcos, pone fin a un austero paisaje de páramo donde los vientos campan a sus anchas curando, de paso, los apreciados jamones que dan fama a la población.

La solana de las escalonadas viviendas, agazapadas bajo el cerro de San Pedro, mira hacia la característica silueta abombada del Cabezo (o Cerro) Budo que, junto al más modesto Cabezo de Santa Ana, constituye la prominencia más oriental de la Sierra de Ejulve, antes de que el paisaje se relaje durante un tramo para volver a encresparse en el atormentado relieve que enmarca la pintoresca población de Cuevas de Cañart, ya en tierras del cercano Maestrazgo.

Fuego de bombas y fuego de rayos

Durante la Guerra Civil, Ejulve fue un importante foco de resistencia republicana, a pesar de los sucesivos bombardeos por tierra y aire a los que se vio sometida, antes de caer definitivamente en manos de las tropas franquistas en el año 1938. Durante varios días, el ejército nacional sometió a un terrible asedio a la población, llegando a asesinar a varios de sus vecinos, que fueron alcanzados por las bombas, y empujando a  otros muchos a una huida forzosa hacia las masías diseminadas dentro de su término, en busca de protección.

Sobre las laderas del Cabezo Budo debieron de caer muchos de los artefactos que el ejército franquista lanzó desde su posición, en la Venta de la Pintada, a una decena de kilómetros al norte, cerca de Gargallo.

Mucho más recientemente, en el mes de julio de 2009 se escribió otro triste episodio de la historia de Ejulve. Un devastador incendio arrasó más de 7000 has. de altísimo valor ecológico (3000 de ellas dentro de su término municipal), en el que importantes extensiones de pino laricio y silvestre y encinar (además de otras especies menos comunes, como tejos y arces) quedaron totalmente calcinadas por un fuego que tuvo su origen en las altas temperaturas, los fuertes vientos y una tormenta seca de rayos.  Cabe destacar que la Sierra de Ejulve y el entorno del monte Majalinos son una de las zonas peninsulares donde las tormentas con aparato eléctrico descargan con mayor virulencia.

Aunque el monte se recupera muy lentamente, aún son visibles los daños causados por el fuego cuando se transita por el Puerto de Majalinos, en la bonita carretera entre Ejulve y Aliaga.

Desde Ejulve, por la Fuente Serrano

La manera más sencilla de alcanzar la cumbre del Cabezo Budo tiene lugar por el paraje de la Fuente Serrano. Cabe señalar la abundancia de manantiales con los que cuenta Ejulve, con varias fuentes diseminadas en diversos parajes no alejados de la población.

Desde las cercanías del cementerio, bajo el cerro del repetidor que domina el pueblo, tomamos las marcas del GR 8, que se desvían al poco hacia la población de Molinos. Proseguimos por una pista de hormigón, por el camino hacia Cuevas de Cañart, siguiendo las indicaciones hacia la Fuente Serrano y la Fuente Budo (PR-TE 57), alcanzando en apenas 30 minutos el merendero y el añoso ejemplar de almendro que se encuentran junto al manantial y su abrevadero. Abandonamos entonces la pista, que prosigue hacia el cercano Collado de la Cruz (1199 m) abriéndose paso entre el abombado Cabezo Budo y el alargado Cabezo de Santa Ana (1303 ), para tomar un camino que, por la izquierda, se dirige hacia las características terrazas de piedra seca que fueron construidas en una inclinada y visible vaguada, bajo el Cerro Budo. En unas pocas decenas de metros, tomamos otro camino a la derecha, que se abre paso en uno de los márgenes de la vaguada aterrazada, manteniendo aún algún breve tramo empedrado.

Alcanzado un collado, la continuación hasta la cumbre tiene lugar campo a través, superando su inclinada ladera septrentrional sin senda alguna pero sin más complicaciones que las impuestas por las punzantes aulagas en un breve tramo que se solventa sin mayores contratiempos. En apenas 1h alcanzamos el montón de piedras que designa la cumbre.

Circuito-ascensión por el Cabezo de Santa Ana

Sin duda alguna, resulta mucho más interesante y completo realizar una travesía circular, ascendiendo primero al Cabezo de Santa Ana por la ermita homónima (0,50), para descender seguidamente al Collado de la Cruz (1,10), siguiendo un viejo muro de piedra. En el collado, encrucijada de caminos, encontramos en las ruinas de una paridera un buen ejemplo de construcción en piedra seca, técnica sumamente ligada a las comarcas turolenses y a todo el levante en general. Como curiosidad, se conserva la fecha de 1952 inscrita en el margen de la puerta.

Tal y como habremos observado desde el Cabezo de Santa Ana, la manera más entretenida y vistosa de alcanzar la cumbre del Cabezo Budo (cuyo punto culminante se halla justo sobre el Collado de la Cruz) consiste en encarar la inclinada ladera SO, procurando dejar las encinas que ocupan toda la fachada meridional a la derecha. Finalmente, en un terreno de caliza margosa, buscamos los mejores pasos, realizando una sencillísima y entretenida trepada en la que apenas necesitamos las manos para apoyarnos. De esta manera, alcanzamos las piedras que señalan el punto culminante del Budo (1,30). Quizás alguna huidiza raposilla nos observe cautelosa desde el cercano encinar, esperando recuperar un espacio que gusta merodear, a juzgar por los numerosos excrementos depositados en la roca cimera.

El descenso hasta la Fuente Serrano por la ladera septentrional, realizando a la inversa la primera opción descrita para el ascenso, constituye un agradable paseo (mejor que en subida) hasta el copioso y rico manantial, su merendero y su insigne almendro (1,55), que termina alcanzando las calles de Ejulve plácidamente por la pista de hormigón (2,10), redondeando la breve pero simpática ruta con un agradable callejeo en busca de los rincones más pintorescos de la población.

Merece la pena acercarse en vehículo a las cercanas y señalizadas Masías de Ejulve, y recorrer los senderos balizados para conocer de primera mano la cultura de los masoveros, tan ligada a estas comarcas en tiempos no demasiado lejanos.

Podemos tratar de localizar también algunos árboles singulares repartidos dentro del término municipal de Ejulve, como la sabina de la Valredonda (600 años), el pino de la Viuda, la carrasca de la Val de la Hiedra, el tilo de la Masía de los Barrancos o el pino de la Torda.

 Accesos: Desde Ejulve, por la Fuente Serrano (1h); desde Ejulve, en travesía circular por el Cerro de Santa Ana, descendiendo por la Fuente Serrano (2h 10min)

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