Gora

Castillo de Ricote (447 m)

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Joseba Astola Fernandez
Sarrera data
2017/01/16
Aldatze data
2017/01/18
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El Castillo de Al-Sujayrat, o de Ricote, fue construido por los árabes en el siglo X sobre uno de los agrestes promontorios de la pequeña Sierra del Salitre que dominan el estrecho paso del río Segura, entre las poblaciones de Blanca y Ojós, en el Valle de Ricote. Aunque también recibe el nombre de Castillo de los Peñascales, algunas voces sitúan este topónimo en la cercana peña de la Pila de la Reina, que separa los pueblos de Ojós y Ulea, en cuya cresta se ubicaba el castillo de esta última población.

Más allá de la mera función defensiva, la fortaleza que se alza sobre Ricote tuvo rango de alcazaba y llegó a albergar un importante complejo dividido en diferentes espacios, englobados todos ellos dentro de un recinto amurallado y unidos por pasarelas levadizas de madera y piedra. El área superior debió contar con varias torres, incluida una del Homenaje, constituyendo la residencia de la máximas autoridades locales durante los siglos en los que el castillo se mantuvo vivo, tanto en el periodo andalusí como posteriormente, a partir del siglo XIII, cuando el Reino de Murcia quedó en manos de Castilla y el complejo pasó a ser propiedad de la Orden de Santiago. La parte más baja del recinto protegido, a su vez, sirvió de refugio temporal a toda la población de Ricote, obligada a cobijarse en él durante los periodos de incertidumbre bélica.

Las endebles ruinas que se conservan actualmente en la cima (declaradas Bien de Interés Cultural), en absoluto exentas de interés, difícilmente dejan imaginar la envergadura física de la fortaleza durante aquellos siglos en que constituyó la máxima sede del Wadi Riqut (Valle de Ricote), antes de caer en desuso tras el derrocamiento del Reino de Granada, a finales del siglo XV.

A la conquista del Castillo de Ricote, por el sendero PR-MU39

El sendero PR-MU 39 posibilita alcanzar las ruinas de Al-Sujayrat, en la cima, mediante un sendero recientemente acondicionado y bien delimitado, que tiene su comienzo junto al campo de fútbol situado a la salida de Ricote, en la carretera que baja a Ojós, justo antes de la ubicación de la monumental Olivera Gorda (árbol ejemplar).

En la breve pero agradable y panorámica ascensión, que no precisa de grandes explicaciones, encontramos los restos de una calera y un aljibe perteneciente al castillo, además de los pertinentes carteles didácticos y algunos bancos para el descanso y la serena contemplación, si procede. En un breve tránsito por la vertiente del Segura, una vez sobrepasado el collado que separa nuestro objetivo de la cota principal de la Sierra del Salitre (468 m), algunos ejemplares de pino de Alepo (Pinus halepensis) ponen la nota de frescor en un terreno compuesto principalmente por calizas y margas, delicado firme que aconseja extremar la precaución en la exposición a los abismos abiertos entre las ruinas de los muros del castillo cumbrero.

Vigilados desde lo alto por la cumbre señera de la zona (Almeces, 1122 m, en la Sierra de Ricote) y flanqueados de montañas algo más elevadas (Alto de la Umbría y Sierra del Salitre) obtenemos, sin embargo, unas maravillosas perspectivas de este pequeño pero cautivador Valle de Ricote, destacando el paso del río Segura a nuestros pies, rodeado de cítricos tras haber superado el Azud de Ojós, así como el atractivo paredón del Chinte enfrentado a nuestra posición, en la orilla opuesta.

La venerable Olivera Gorda de Ricote

Allí se encontraba hace ochocientos años, ofreciendo sus preciados frutos mientras asistía impertérrita a las luchas del conquistador Ibn Hud, de quien se dice fue coronado bajo la mismísima sombra del monumental árbol antes de lanzarse a sus hazañas bélicas, en su afán por hacerse con el poder de Al-Ándalus.

No dejan indiferentes ni la edad ni las dimensiones de esta venerable olivera (Olea europea) , con un perímetro de 6 metros y una altura de 7´50, al igual que sorprende también la protección de la que no ha gozado hasta tiempos muy recientes. Su integridad no está todavía salvaguardada del modo más deseable (bajo una verdadera figura oficial de protección), aunque en los últimos años se ha reconocido su valor  y se han realizado una serie de trabajos encaminados a mejorar su calidad de vida, mermada durante mucho tiempo debido a su ubicación junto a una carretera que perjudicaba el correcto desarrollo de sus raíces.  Por la misma razón, era habitual que la gente trepara por sus ramas y pisoteara su base, además de utilizar sus recovecos y oquedades como improvisado vertedero.

Recientemente, la entrañable abuela ha sido sometida a trabajos forestales para su mejora, además de protegida por una valla de madera y apuntaladas sus gruesas ramas; la carretera que ahogaba al árbol ha sido desplazada unos metros, y se han colocado unos bancos y un cartel que informa de sus características y de los avatares históricos de los que ha podido ser protagonista, así como de algunas de las leyendas que la rodean, haciéndola más grande aún, si cabe.

Acceso: Campo de fútbol de Ricote (carretera a Ojós) (30min) 

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