Gora

Padrastro (996 m)

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Joseba Astola Fernandez
Sarrera data
2017/01/19
Aldatze data
2017/01/20
1

Al norte de la Serranía de Ronda se elevan una serie de pequeñas sierras de marcado carácter calizo que, sin poseer la magnitud de las cercanas alturas de la Sierra de las Nieves o la Sierra Prieta, destacan en el paisaje de este rincón malagueño, cercano a las provincias de Cádiz y Sevilla.

Aunque la mayor altitud del entorno corresponde al Mojón Gordo (1018 m), son montañas como el Padrastro y el Ortegícar (963 m) las que se llevan el protagonismo visual, gracias a la blanca caliza que destaca discretamente de las tierras circundantes. Las paredes del Padrastro, que se elevan sobre la población de Cañete la Real, no alcanzan una altura considerable, pero sí lo suficiente como para mostrarse inexpugnables a primera vista. De hecho, son varias las vías de escalada que se pueden observar en los muros de la cara meridional.

Sin embargo, si desde el pueblo afinamos la mirada hacia el visible vértice geodésico, podremos descubrir un paso hacia la parte alta, justo a la derecha de la cima, que se salva con el simple caminar sin precisar trepada alguna. No obstante, dado que la ascensión puede resultar demasiado corta por este paso, proponemos dejarlo para el descenso, alargando la excursión de forma placentera recorriendo el perímetro de la montaña por el sur bajo sus más altivos paredones, para terminar accediendo a la cima por la cara opuesta (occidental), en la que la verticalidad cede el turno a un intrincado lapiaz, mucho más sencillo de caminar de lo que puede aparentar a primera vista.

Circuito-ascensión al Padrastro

Para disfrutar más de este rincón andaluz sugerimos comenzar desde el barranco que se encuentra bajo Cañete la Real (Arroyo de la Dehesa, 650 m), entre la población y la Sierra de Malandrejo (896 m), que está coronada por una antena. Se accede al barranco en menos de un kilómetro por una vieja carretera que se dirige a Teba, y que parte del norte de la población.

Encaminamos los primeros pasos perdiendo un poco de altura para cruzar el arroyo, comenzando a ascender inmediatamente en busca de las casas más orientales de Cañete, las cuales se asoman al profundo barranco en que nos encontramos. Numerosas sendas de ganado permiten trazar la subida a nuestro antojo, serpenteando por terreno limpio entre curiosos troncos retorcidos de almendros y algunos olivos que crecen en el verdor del paraje. A medida que vamos ganando altura hacia las casas encontramos algunos neumáticos abandonados, antesala de la presencia cada vez mayor de otros desechos diseminados en la ladera, arrojados desde el pueblo y la carretera, entre los cuales no es necesario pasar. Es de esperar que el ayuntamiento de la población tome cartas en el asunto para hacer desaparecer este improvisado vertedero, pequeño aún, por suerte; ni los vecinos de Cañete ni los de ningún otro lugar merecen soportar la lamentable e irrespetuosa actuación de unos pocos.

Una vez en las calles de Cañete la Real (25´, 745 m), proseguimos hacia el visible Padrastro mientras disfrutamos de las casas señoriales y otros agradables rincones del pueblo, alcanzando en breve la iglesia de San Sebastián, desde la que dirigimos nuestros pasos hacia lo que queda del castillo árabe de Hins Canit (s.IX),  que se eleva sobre la población, el cual podemos visitar si tenemos la suerte de encontrar abierto al público.

Entre el castillo y el Padrastro buscamos la rotonda de la carretera principal del pueblo, situada bajo el Cerro Sabora (844 m), De allí, junto a una fuente, parte una pista hormigonada que abandonamos en pocos metros para tomar un camino por la derecha que se dirige directamente a la cercana mole caliza, adquiriendo trazas de viejo camino a medida que nos aproximamos a la montaña. Alguna señal blanca y amarilla de PR nos acompaña en nuestro recorrido, llevando un alambre de espino a la derecha el cual saltaremos más tarde, cuando descendamos directamente de la montaña para completar la vuelta circular.

Transitando plácidamente bajo los paredones de la vertiente meridional del Padrastro, en los que podemos observar varias vías de escalada equipadas, el agradable camino que bordea la montaña nos deja en una pista, a la que accedemos tras cruzar una cancela. Dando vista por fin a la cara amable de la mole caliza, buscamos una abertura en el vallado (un hito señala un posible lugar para ello), dirigiéndonos seguidamente hacia el lapiaz que invade toda la parte alta. A partir de ahora buscaremos los mejores pasos entre este laberinto calcáreo, descubriendo enseguida que no resulta tan complicado como en un principio pudiera aparentar. No en vano, numerosas ovejas pastan entre las herbosas callejas que se abren entre la roca, por las cuales buscamos fácilmente la manera más sencilla de alcanzar el vértice geodésico.

Una vez arriba, descubrimos Cañete a vista de pájaro, además de otras montañas cercanas y lejanas entre las que destaca la sevillana Sierra del Tablón (Terril y Algámitas), la Huma, la Sierra Prieta o la Sierra de las Nieves.

Descenso por el paso de la pared y vuelta al punto de partida por el Cerro Sabora (844 m)

Para descender directamente a Cañete por el paso abierto en la pared, descendemos hacia la visible vaguada herbosa situada al norte de la cima, caminando por ella hacia el precipicio para descubrir enseguida la evidente abertura en la pared que nos permite descender, alcanzando en breve el viejo camino  de la ida junto al alambre de espino, antes de alcanzar la rotonda de la carretera. Nos veremos obligados a saltar el cierre por donde mejor podamos.

Para regresar al punto de partida, optamos esta vez por ascender al Cerro Sabora, situado sobre la escuela, tomando una senda que nos deja en la cima en escasos diez minutos. A pesar de no existir demasiada información al respecto, parece ser que fueron los íberos quienes denominaron Sabora a este montículo donde se llegaron a establecer. Son numerosos los restos arqueológicos hallados en las cercanías en las escasas excavaciones llevadas a cabo. Desconocemos, sin embargo, si el muro que se conserva en la parte alta pudo pertenecer a aquel asentamiento.

Descubrimos cerca de la cima, en la vertiente que mira al cementerio y la ermita del Calvario, un hermosísimo ejemplar de almendro, cuyas retorcidas formas lo hacen digno de aparecer en los mejores cuentos de brujas. Solo tenemos que dejarnos caer por la limpia ladera hacia el cementerio y el fondo del barranco, encontrando enseguida numerosas sendas de ganado que nos permiten descender sin mayores contratiempos al punto donde comenzamos a caminar.

Acceso: Desde el fondo del barranco bajo Cañete la Real (2h) - La vuelta completa por el Cerro Sabora supone menos de 4 horas

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