Gora

Muixacre (1.275 m)

remove-icon
Luis Astola Fernández
Sarrera data
2017/02/05
Aldatze data
2018/04/03
1

La mayoría de las fuentes consultadas en relación a la geografía morellana hacen referencia al Muixacre (1275 m) en detrimento del cercano Fusters (1295 m), que es ignorado de manera supina a pesar de su condición de techo de la Serra de la Vallivana y del término municipal de Morella, además de ostentar el vértice geodésico del sector. Las fuentes peor informadas (y la legión de blogueros adictos al copia-pega) insisten incluso en señalar al Muixacre, erróneamente, como la cota más elevada de la zona.

Aclarada esta circunstancia y despejada la incógnita puramente geográfica y orométrica, lo cierto es que el topónimo Muixacre (o Moixacre) está ampliamente documentado y es mucho más conocido que el de Fusters. Existen razones más o menos objetivas para justificar esta paradoja, porque la cima de Fusters es prácticamente imperceptible desde los lugares habitados de la comarca, mientras que el perfil suavemente apuntado del Moixacre es una referencia visual incuestionable del sur morellano.

Pero, probablemente, la prevalencia del término Muixacre/Moixacre se fundamenta sobre todo en poderosas motivaciones históricas y culturales; además de montaña, Moixacre es masía, barranco, collado, colada, fuente y, muy especialmente, el nombre de una de las doce denas de Morella.

La Dena de Muixacre

En Els Ports de Morella, como ocurre en el resto de comarcas valencianas, catalanas y aragonesas limítrofes, el aprovechamiento tradicional de los recursos agrícolas, ganaderos y forestales se articula desde época ancestral en torno a los masos, mases o masías. El origen de este sistema de poblamiento disperso, de honda raigambre en el ámbito rural mediterráneo, se remonta a los siglos XIII-XIV, a partir de la repoblación por parte de colonos catalanes y aragoneses de los territorios conquistados a los árabes por los monarcas cristianos.

Desde una fecha indeterminada, probablemente no anterior a finales del siglo XVII o principios del XVIII, el término municipal de Morella adopta una peculiar división administrativa que agrupa a sus casi 400 masos en diez "denas" (contracción del catalán "desenas"); con la posterior incorporación a Morella de las aldeas de Herbeset y La Pobla d'Alcolea, el número de denas pasó a ser de doce. La dena viene a ser un barrio o pedanía integrado por los masos de una determinada zona, agrupados en torno a su "capital" (generalmente ubicada en un núcleo de masías o en un mas de cierta relevancia), que cuenta incluso con la figura de un "alcaldillo", puente entre la dena y la administración municipal morellana.

Las doce denas de Morella se denominan: Castellons, Coll i Moll, Font d'En Torres, Herbeset, Dels Llivis, Morella la Vella, Muixacre, Primera del Riu, Pobla d'Alcolea, Roca, Segona del Riu y La Vespa. Desde 1976 los núcleos de Xiva y Ortells se constituyeron como pedanías dependientes del Ayuntamiento de Morella, ostentando en la práctica similar categoría administrativa que las denas, aunque responden, al igual que Herbeset y La Pobla d'Alcolea, a un tipo de poblamiento mayoritariamente agrupado.

La Dena de Muixacre, que con más de 7000 ha de superficie es la segunda en extensión después de la de Coll i Moll, ocupa el extremo meridional del municipio, haciendo límite con los términos de Ares del Maestrat y de Catí. Agrupa a un total de 19 masos, cada uno con sus propias singularidades constructivas y estado de conservación, su extensión variable y su diversa dedicación principal dentro de la actividad agropecuaria. La capital de la dena se sitúa en la Aldea de la Llèqua (o La Llàcua), un pequeño núcleo habitado de caseríos dotado incluso de parroquia. En la ruta de ascenso propuesta al Alt de Muixacre (1275 m) tendremos la oportunidad de conocer tres masos de esta dena: Moia, Muixacre y Gisbert.

La mayor parte de los datos referidos a las denas en esta reseña han sido extraídos del exhaustivo trabajo de Cèsar Sebastià i Tosca titulado "Els Masos de l'Antic Terme", cedido por su autor al consistorio morellano y ubicado en la web oficial de la ciudad de Morella (www.morella.net), donde las personas interesadas pueden consultar y ampliar la información al respecto.

Desde el km 3,8 del Camí de la Vega dels Llivis

En el km 53 de la carretera N-232 (Morella-Port de Querol) se inicia una pista asfaltada, señalizada como Camí de la Vega dels Llivis, que enlaza a través del valle con la CV-12 (Morella-Ares); recorridos 3,8 km, frente a una baliza del Camino de Santiago (Castellón-Bajo Aragonés) arranca una pista que un panel de madera identifica como la Colada de Muixacre (987 m), una de las 37 vías pecuarias (cañadas, cordeles, coladas y veredas o assagadors) catalogadas en el término de Morella.

La pista llanea hasta las inmediaciones del Mas de Moia (0,10), donde los perros se alborotan al detectar nuestra presencia, y continúa en ascenso, con firme pedregoso no apto para vehículos convencionales, dejando las construcciones a la derecha. Ascendemos por un contrafuerte de la montaña, a la vista del Muixacre (1275 m), del que nos separa una hermosa y profunda vaguada arbolada. Sin demasiadas fatigas llegamos al lomo de la sierra (0,45), bajo un doble mogote rocoso (1264 m) que acoge, abierto a todos los vientos, el Mas de Muixacre. Poco más adelante, desde la encrucijada de pistas del collado inmediato (0,55), damos vista (E-SE) a la cota doble del Fusters (1295 m); mirando al sur el paisaje se expande sobre las vaguadas boscosas que descienden hacia los llanos de La Llàcua, con las molas de Ares y de Vilar cerrando el horizonte. Ascender a Fusters (1295 m) y regresar de vuelta a este punto supone poco más de media hora.

Dando la espalda a la cima más elevada del sector, trasponemos una rústica portela de troncos y seguimos la pista de acceso al cercano Mas de Muixacre, un variopinto conjunto de edificaciones de uso ganadero distribuidas en torno a la vivienda principal, de luminosa fachada; sendos pararrayos adosados a la masía, situada en una posición muy expuesta a 1250 metros de altitud (la más elevada de todo el término de Morella), hablan de la virulencia de las tormentas eléctricas que descargan por estos pagos.

Al parecer, la única forma de continuar nuestra andadura hacia la cima pasa por atravesar el complejo agrícola, que aparece fuertemente protegido con muros, alambradas y vallados. En esta ocasión, nosotros encontramos puertas y cancelas abiertas y franqueables, y nadie a la vista; en cualquier caso, sobra decir que es preciso actuar siempre con respeto y cautela, dejar todo como lo encontramos y, en su caso, solicitar permiso para cruzar la propiedad.

Dejada atrás la vivienda, que franqueamos junto a su fachada oriental, un camino ganadero transita por la vertiente norte y debe trasponer aún un par de rústicas cancelas provistas de ingeniosos sistemas artesanales de cierre, antes de descender a un collado al pie de la rampa final del cerro. Un corto repecho, en paralelo al maltrecho muro que trepa hasta lo más alto, nos sitúa junto a la caseta y los restos herrumbrosos de una vieja antena desmoronada que señalan la cima del Alt de Muixacre (1275 m)(1,20); sobre un pedestal de hormigón, en el mismo vértice donde se unen los muros divisorios entre los masos colindantes (Muixacre, Moia, Gisbert, Donis y Mas Gran), se alza una sencilla cruz de listones de madera sin ningún tipo de inscripción.

Cables, hierros oxidados, alambradas y la propia caseta, ya inútil, pintan un decorado poco atractivo para una cima relativamente importante a nivel local, aunque poco visitada; el ayuntamiento de Morella, que no escatima recursos a la hora de embellecer y poner en valor el impresionante patrimonio de su villa murada, quizás debiera dedicar un pequeño esfuerzo a adecentar (o exigir a quien corresponda que lo haga) el entorno del Alt de Muixacre.

Para completar un itinerario circular, debemos traspasar por donde podamos, porque no hay ningún paso habilitado, el desmoronado muro y el hilo de alambre que nos separa de la ladera norte del monte, para descender por la derecha de la pared que perfila la herbosa arista NE de esta cota vagamente piramidal. Más abajo debemos trasponer el murete y seguir descendiendo por terreno limpio, dejándo ahora el cierre a nuestra derecha; la propia densidad de la vegetación, que se espesa en las cotas inferiores, nos irá orientando por lo más despejado y siempre por la ladera occidental de la loma (denominada Mitgera de Gisbert en los mapas del ICV), hasta topar con el Mas de Gisbert, cobijado junto a la vaguada de su nombre. La pista de acceso al mas nos deposita cómodamente junto al asfalto del Camí de la Vega dels Llivis, 1 km al oeste del punto de inicio en la Colada del Muixacre (2,15 el recorrido circular; 2,45 si se asciende también al Fusters).

Acceso: Camí de la Vega dels Llivis km 3,8 (1h 20min)

Katalogoak

Irudiak

Track-ak

Iruzkinak