Gora

Hacho de Pizarra (451 m)

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Joseba Astola Fernandez
Sarrera data
2017/02/06
Aldatze data
2017/02/07
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Situada en pleno Valle del Guadalhorce, en el centro de la provincia de Málaga,  a medio camino entre las montañas del Valle de Abdalajís (Huma, La Capilla…) y la Costa del Sol, el Hacho de Pizarra protege a la población malagueña de Pizarra (79 m) de los traviesos vientos de levante.

En contraste con la suavidad del relieve de la parte alta, en realidad una especie de meseta con diversas cotas de altitud similar, la montaña se desploma de forma abrupta hacia la población, ofreciendo un peculiar paisaje de paredes y barrancos formados por  areniscas y conglomerados en los que no falta un valioso bosque de pino carrasco (Pinus halepensis), por el que transcurre la senda de subida más interesante.

Sobre la que aparenta ser la máxima elevación cuando se observa la montaña desde abajo, se erigió en  1921 una gran estatua del Sagrado Corazón en el mismo lugar donde debió existir una cruz con anterioridad. Derribada y arrojada barranco abajo en 1936, fue reconstruida en 1995, acompañándola de una zona de recreo cercana en la que no faltan mesas y un refugio, además de algunos paneles panorámicos.

El Hacho de Pizarra es conocido popularmente como El Santo, debido al visible monumento, que capta la atención de todo aquel que se acerca a la población pizarreña. Sin embargo, atendiendo a los mapas del IGN, el punto más elevado de la montaña se sitúa en su cota más septentrional (451 m), a unas decenas de metros del vértice geodésico denominado Cruz (448 m) y a una distancia algo mayor de la estatua de El Santo (442 m). Como quiera que alcanzar estos tres puntos no entraña dificultad alguna, proponemos una entretenida ruta circular con principio y fin en Pizarra, ascendiendo por el pintoresco paraje de Raja Ancha  para terminar descendiendo por el plácido Camino de la Sierra hasta la bonita Ermita de Nuestra Señora de la Fuensanta, antes de alcanzar de nuevo las calles pizarreñas.

Desde Pizarra, por las escaleras de Raja Ancha y Cueva Oscura

Obviando la estrecha pista asfaltada que alcanza la parte alta y dejando el Camino de la Sierra para un apacible descenso, alcanzar las cumbres del Hacho de Pizarra por la vereda que transcurre por la vertiente occidental de la montaña es, sin duda alguna, la más montañera y la que ofrece los mayores alicientes paisajísticos.

La ruta aparece balizada como sendero PR-A 118, formando parte de una propuesta mucho más larga que recorre diversos parajes entorno a la población malagueña. Tiene su inicio en la sombría Área Recreativa de Raja Ancha, situada en la parte más elevada del pueblo, junto al campo de fútbol. Los primeros pasos transcurren bajo un eucaliptal que da paso a una senda que se acerca a las oscuras paredes de la montaña. Aparece entonces la lúgubre Raja Ancha, un estrecho paso entre grandes bloques y paredes por el que trepa una inclinada y pintoresca escalera de piedra, alcanzando un mirador.

Después de merodear por los alrededores, pudiendo descubrir algunas rústicas mesas y asientos de piedra bajo las paredes de conglomerado, proseguimos por la placentera vereda que se introduce en el frondoso bosque de pino de Alepo o carrasco. Las características vainas esparcidas por el suelo delatan la presencia de un solitario algarrobo (Ceratonia siliqua), aperitivo forestal de los que encontraremos en la parte superior del Hacho. Tras vadear un barranco, la senda realiza una suave y casi horizontal travesía, alejándose momentáneamente de la silueta de El Santo para alcanzar un mirador natural sobre Pizarra, antes de afrontar por fin una ascensión más decidida.

El siguiente hito en el camino, apenas unos metros a la derecha, es el de la Cueva Grande, una curiosa oquedad en la pared bajo la que se encuentra una rústica mesa de piedra. Como suele ocurrir en estos parajes, es de lamentar la colección de inscripciones grabadas en la roca, pudiendo observarse incluso alguna realizada en los años cincuenta del pasado siglo. La vieja senda que, de la cueva, prosigue adosada a la pared, alcanza en breve la pista asfaltada que se dirige a unas visibles antenas y a la zona alta de la montaña. Sin embargo, lo más interesante consiste en retomar la vereda, que hemos abandonado para visitar Cueva Grande, y continuar por ella hasta alcanzar la parte más elevada de la meseta, donde nos topamos con los primeros ejemplares de la gran plantación de algarrobos que ocupa felizmente la zona superior del Hacho.

Relamiéndonos al recordar el sabor de algunos de los productos que se elaboran a partir del fruto de este árbol (a destacar el sucedáneo de cacao), alcanzamos poco después la estatua de El Santo (1,30), recorriendo los últimos metros por la pista, pasando por las cercanías del refugio y las mesas. A pesar de no ser el punto más elevado, se trata sin duda del lugar que más invita a permanecer un rato, aprovechando la panorámica que ofrece hacia algunas importantes sierras malagueñas. Como curiosidad, señalar la existencia de un diminuto y viejo buzón de cumbres bajo el monumento, que puede pasar perfectamente desapercibido ante la magnitud del Cristo que allí se encuentra.

Para alcanzar el vértice geodésico y la cota más alta del Hacho, basta con seguir la pista desde nuestra ubicación hacia el noreste, caminando horizontalmente entre el bonito algarrobal hasta dar vista a la señal (1,40). Para alcanzar la verdadera cumbre del Hacho proseguimos por la pista unas decenas de metros más hacia el norte, desviándonos finalmente un breve trecho a la derecha para alcanzar el punto donde termina la montaña. Se da vista entonces a la pintoresca ubicación del blanco caserío de la vecina población de Álora, apareciendo también por primera vez la bahía y la ciudad de Málaga (1,45). Una pequeña plataforma cuadrada de hormigón incrustada en el suelo ayuda a reconocer el lugar.

Descenso por el Camino de la Sierra

Para bajar a Pizarra por el Camino de la Sierra solo tenemos que retornar a la pista, de la que nos habíamos separado unos metros, y continuar por ella en descenso hasta encontrar, en breve, una bifurcación a la izquierda de donde parte un viejo camino ancho, aunque con el firme bastante deteriorado, que es el que nos va a llevar hasta la población pizarreña. Conviene apuntar que este cruce no se encuentra señalizado, a pesar de que solo unos metros atrás nos habremos topado con alguna rústica señal que indica la dirección hacia la Ermita.

El plácido descenso entre viejas terrazas de cultivo, donde pastan en la actualidad algunos rebaños de ovejas, desemboca junto a un impresionante ejemplar de algarrobo (sin distinción alguna ni catalogado por la Junta de Andalucía, aunque dé la sensación de ser un árbol singular). Antes de girar a la izquierda hacia las barriadas altas de la cercana Pizarra, nos podemos desviar unos minutos para visitar la bonita Ermita de la Fuensanta, patrona de las gentes pizarreñas, que cuenta con un simpático ermitaño que habita al lado y cuida del templo. El edificio actual, levantado entre los siglos XVI y XVIII sobre una anterior iglesia mozárabe semirrupestre, posee fachada neogótica (s.XIX) de bonitos colores.

Conviene destacar la existencia de otros vestigios de época mozárabe en diversos puntos del Hacho, como una necrópolis, una torre vigía y un yacimiento datado en el siglo IX.

Acceso: Pizarra (1h 45min) (menos de 3 horas la vuelta completa)

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