Gora

Estibaliz, Cerro de (611 m)

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Luis Astola Fernández
Sarrera data
2017/04/28
Aldatze data
2018/03/03
27

"A unos ocho kilómetros al O. de la ciudad de Vitoria y casi en el centro de la llanada de Alava se yergue en empinado promontorio un esbelto y verde cerro, coronado en su cima por un vetusto Santuario...". (Manuel Díaz de Arcaya-La Basílica de Nuestra Señora de Estíbaliz. Imprenta Provincial de Alava. Vitoria, 1900)

Desde un punto de vista estrictamente orográfico, Estibaliz (611 m) es un otero anecdótico, una tachuelilla casi testimonial, un destino montañero poco menos que intrascendente; pero se trata de un lugar tan cargado de connotaciones culturales, artísticas, simbólicas, religiosas y sentimentales para muchos alaveses, que merece la pena dedicarle un pequeño espacio en este catálogo de montañas que es Mendikat.

Poco vistoso y escasamente prominente, el popular Cerro de Estibaliz se alza en medio del paisaje agrícola intensivo típico de la Llanada; en alguna de sus vertientes los cultivos (y en los últimos años también las urbanizaciones) trepan hasta muy arriba. Las laderas de umbría, no obstante, están revestidas de una tupida mancha forestal de pinos y quercáceas, importante islote vegetal entre las tierras de labor, que sin embargo no ha merecido su inclusión en la ZEC "Robledales Isla de la Llanada Alavesa".

"Desde la mayor parte de los pueblos de la llanada se distingue al oriente de ella una colína poblada de robles y hayas, sobre cuya cumbre se alza un claro edificio que destaca sus contornos entre el verde azulado de las montañas vecinas. Aquel alto es el de Estivaliz, donde durante muchos siglos estuvo abierto al culto un santuario de la Virgen de ese nombre." (Ricardo Becerro de Bengoa 1880-"Descripciones de Alava" Real Ateneo de Vitoria, 1918)

La meseta cimera, en la que brilla con luz propia el santuario románico de Nuestra Señora de Estibaliz, está ocupada también por un monasterio benedictino con sus dependencias anexas. Desde la carretera A-132 (entre Vitoria/Gasteiz y Estella/Lizarra), a la altura de Argandoña, asciende un ancho ramal asfaltado de 2 km, que da servicio a la urbanización que se extiende inmisericorde por la ladera SW, y se prolonga luego hasta el propio santuario y los amplios aparcamientos situados en su entorno, donde no faltan áreas de esparcimiento a la sombra del pinar.

Estibaliz, ¿dulce como la miel?

La etimología de un topónimo tan sonoro y de raices aparentemente euskaras como Estibaliz ha suscitado interés desde antiguo, especialmente a partir del auge de esta disciplina filológica durante el siglo XIX. Al menos en dos ocasiones, Ricardo Becerro de Bengoa hace referencia al tema en sus obras, siempre desde la hipótesis bienintencionada del origen vasco del topónimo:

"Estivaliz es palabra vascongada, compuesta de las dos voces «Eztia» miel y «itz» altura o montecillo puntiagudo. Hay multitud de términos en Alava situados sobre una alturita ó en sus inmediaciones, y terminado su nombre en itz, que es lo que lo indica, como: Argomaniz, Betriquiz, Alveniz, Troconiz, Jundiz, Gamiz, Ocaríz, Ariñez, Apellaniz, Aranguiz y el mismo Vitoria se llamó en su primitivo origen Gasteitz." (Ricardo Becerro de Bengoa, op.cit.)
"Estibaliz es una voz bascongada, que quiere decir: «colina de la miel ó del colmenar.»(Estia-iz)" (Ricardo Becerro de Bengoa-Revista Bascongada Euskal-Erria)

Pocos años después, es Manuel Díaz de Arcaya, dotado quizás de un espíritu más romántico y fantasioso que Becerro de Bengoa, quien insiste en la propuesta dulzona de su predecesor, aunque una mala traducción literal del término llega a convertirla casi en empalagosa:

"El nombre de Estíbaliz es pronunciadamente euskaro y compuesto de las dos raices vascongadas: Eztia que significa miel y Baliz que quiere decir si fuera." (Manuel Díaz de Arcaya, op.cit.)

Curiosamente, resulta ser este involuntario disparate lingüístico el argumento utilizado con más frecuencia en el ámbito de la onomástica, incluso hoy día, a la hora de buscar el significado de Estibaliz como nombre personal; "dulce como la miel", se repite hasta la saciedad en la cultura bloguera del copiar y pegar. Afortunadamente, la toponimia no es una modalidad poética, sino que, al margen de la belleza inherente a las palabras y a lo que expresan, casi siempre atiende a una lógica descriptiva, utilitaria y hasta prosaica. Así, la Real Academia de la Lengua Vasca (Euskaltzaindia), haciendo suya la interpretación del lingüista Koldo Mitxelena, desvela que Estibaliz, contra lo esperado, no es un término procedente del euskera, sino que deriva del latín "aestivalis", que por cierto suena prácticamente igual.

"Se trata del santuario mariano más famoso de Álava, que guarda en su seno a la que desde 1941 es patrona de esta región. Es una hermosa edificación románica del siglo XIII, al igual que la Andramari que tiene en su interior, aunque su primera mención es del año 962. La imagen era llevada en procesión a la cofradía de Arriaga. En lo que respecta a su etimología, está claro que la interpretación ezti balitz 'si fuera miel' que alguna vez se ha dado no tiene ningún fundamento. Parece que hay que derivarlo del nombre 'Aestivalis' que estaría relacionado con aestivus 'de verano' y aestas 'verano', ya que al principio podría designar personas nacidas en dicha estación...". (www.euskaltzaindia.eus)

Los campamentos romanos de campaña (castra aestiva)

Abundando en la cuestión toponímica, es muy probable que Aestivalis-Estibaliz esté en relación con los "castra aestiva", los campamentos provisionales que el ejército romano acostumbraba a instalar en temporada estival, cuando marchaba en campaña por los territorios ocupados. Estos castra aestiva se diferenciarían claramente en sus funciones y estructura de los castra hiberna (campamentos de invierno) y de los castra stativa (campamentos permanentes).

La presencia romana en Álava está perfectamente documentada y conserva notables testimonios arqueológicos. Baste recordar que al pie del cerro discurría la importante vía "Ab Asturicam Burdigalam" (de Astorga a Burdeos), marcada como Iter XXXIV en el conocido "Itinerario de Antonino", una especie de guía de viaje de la época que señalaba las mansiones y ciudades importantes por donde transcurría el camino y la distancia aproximada entre ellas; el itinerario penetraba en territorio alavés por Deobriga (Arce-Mirapérez, entre Miranda y Rivabellosa), y continuaba por Beleia (Iruña-Veleia), Suessatio (Arkaia), Tullonio (Alegría-Dulantzi) y Alba (quizás Albeiz, Agurain o San Román de San Millán), de donde seguía por Aracaelium (Arbizu o Huarte Araquil) hasta Pompelone (Pamplona).

Este panorámico otero, con un gran dominio visual sobre la Llanada, por donde discurría el trazado de esta importante vía romana, sería un lugar perfecto donde emplazar un campamento de verano con funciones defensivas y de vigilancia; la probable repetición estacional del asentamiento consolidaría el topónimo "Aestivalis", que serviría para denominar al cerro ya en época romana y daría origen, siglos más tarde, a la advocación mariana del santuario de Estibaliz.

Algunos apuntes de historia

Sobre el devenir histórico del cerro y del santuario de Estibaliz se ha escrito mucho, por lo que no insistiremos aquí en el tema. Por aportar cuatro datos básicos sobre este apartado, que las personas interesadas pueden ampliar con facilidad (consultar, por ejemplo el espléndido trabajo de Micaela Portilla: "Por Álava, a Compostela". Diputación Foral de Álava, 1991), reproducimos el texto de un panel existente en el Centro de Interpretación del Románico en Álava habilitado en el propio complejo de Estibaliz:

"Una lápida romana de Julio Flaco, encontrada en unas obras de ampliación de la iglesia, indica la existencia de un poblamiento de esta época en las proximidades.
La siguiente cita es del año 970, donde el rey Don Sancho concede privilegio a Auritiva Diego, conde de Estíbaliz, a quien autoriza para dirimir a los alaveses sus pleitos -conocidos como juicios de Dios-, el primero de mayo en el otero de Estíbaliz. Existe constancia documental de un monasterio en este lugar en 1074.
De 1138 es el más importante, en él consta que doña María López, sobrina de don Diego López de Haro, hace donación del monasterio al prior de Nájera, de quien dependerá en el futuro, bajo la regla benedictina cluniacense.
En 1431 el conde de Salvatierra adquiere el patronato y la pertenencia de Estíbaliz, que mantuvo hasta 1542, pasando posteriormente a depender del hospital civil de Santiago, rigiendo su patronato el municipio de Vitoria.
Al languidecer su vida existe un intento de establecerse una comunidad de Recoletos, que fracasa y a partir de esoso momentos únicamente mantiene el carácter de iglesia.
Llegan tiempos de abandono, hasta tal punto que en 1793 se proyecta vender el santuario. Poco antes de la guerra de la Independencia sufre un incendio, funcionando intermitentemente como parroquia durante el siglo XIX.
A principios del siglo XX, se llevaron a cabo trabajos de restauración y ampliación de la nave de la iglesia hacia los pies, añadiéndole un amplio tramo para coro por necesidades de la vida del monasterio benedictino."

Y un poco de Románico

El propio Centro de Interpretación del Románico ubicado en Estibaliz, que merece una visita pausada (abierto los domingos, de 11:00 a 14:00 h; se inauguró en 2015), puede aportar, a través de paneles, audiovisuales y maquetas, interesante información sobre el románico en Araba y sobre las características singulares del propio santuario.

A modo de apunte rápido, el santuario de Estibaliz es una construcción románica con elementos protogóticos (s.XII-XIII), edificada sobre un templo anterior (s.XI), caracterizada por la sencilla armonía de su única nave, con bóveda de cañón apuntado, triple ábside semicircular y planta de cruz latina; la trabajada pila bautismal conservada en el brazo sur del crucero apunta a su condición de parroquia en época ya lejana. El desnudo ábside de piedra está presidido por la imagen de la titular, Nuestra Señora de Estibaliz, talla del s.XII restaurada a finales del XIX, patrona de Araba desde 1941 (animada romería el 1 de mayo, inmediatamente después de la celebrada en Armentia en honor a San Prudencio, el 28 de abril).

Aunque actualmente la entrada se realiza por una sencilla puerta situada al W, la auténtica joya del templo es su portada meridional, la llamada Porta Speciosa (puerta hermosa), bajo una grácil espadaña de dos huecos, que es la imagen más conocida del santuario. La portada, profusamente decorada con entrelazados y motivos vegetales, presenta tallas de gran calidad que representan alegorías religiosas, figuras mitológicas, un pantocrátor y un interesante relieve sobre la Anunciación, quizás procedente de alguna iglesia desaparecida.

Es Monumento Nacional desde 1931, por Decreto del Gobierno provisional de la Segunda República.

Todos los caminos conducen a Estibaliz

La mayoría de los desplazamientos a Estibaliz se realizan en coche. En los últimos años, sobre todo a partir del acondicionamiento de la Vía Verde del Vasco Navarro, es también un destino muy frecuentado por los ciclistas. Es mucho menor el número de personas que suben andando, a pesar de la extensa red de caminos señalizados que conducen al popular santuario desde el mismo núcleo de Vitoria-Gasteiz.

La mencionada Vía Verde del ferrocarril Vasco-Navarro, que aprovecha el trazado de la antigua línea férrea que enlazaba Bergara con Estella/Lizarra a través de Vitoria-Gasteiz (el popular Anglo), constituye una excelente opción senderista para acercarse a Estibaliz. El tramo del ferrocarril entre Vitoria y Estella tuvo una vida relativamente efímera, pues se inauguró en 1927 y se clausuró definitivamente en 1967. Mientras estuvo en funcionamiento, fue una de las alternativas más utilizadas para llegar hasta Estibaliz desde la capital alavesa; normalmente se hacía el recorrido, en los traqueteantes vagones con duros asientos de madera, hasta el apeadero de Andollu y desde allí se caminaba hasta lo alto del cerro por una larga recta de 2 km, llamada coloquialmente la Avenida, que en la actualidad forma parte del trazado del GR 38 "Ruta del vino y del pescado". Incluso se creó en 1948 un ramal hasta el propio Estibaliz (aún se conserva el espacio destinado a apeadero) para cubrir la demanda de los numerosos peregrinos y visitantes.

El trazado actual de la vía verde parte del barrio gasteiztarra de Adurza, atraviesa Puente Alto, vuela sobra la carretera del cementerio de El Salvador por medio de la pasarela recientemente puesta en servicio y, por Otazu y Aberasturi, alcanza la localidad de Andollu (6 km, 1,20); desde aquí es preferible abandonar el ramal del Vasco-Navarro que ascendía a Estíbaliz, excesivamente largo (3,2 km), y tomar la recta avenida (señalizada con las marcas rojas y blancas del GR 38) que finaliza al pie de la escalinata y asciende al santuario (1,50-2,00). Opcionalmente, se puede dejar el trazado de la vía verde en Aberasturi (0,30) y alcanzar por su carretil de acceso la A-132 (Vitoria-Estella). Se cruza la carretera y se toma al otro lado el trazado del Camino de Santiago hasta Argandoña; tras las últimas casas por la carretera del santuario, sale a la derecha el sendero que asciende paralelo al asfalto, hasta enlazar casi al final con el tramo de la vía verde que finaliza en el antiguo apeadero de Estibaliz, bajo la escalinata que trepa a la basílica (1,30-1,45).

El Camino de Santiago del Norte es otro sendero señalizado que permite enlazar cómodamente la capital alavesa con Estibaliz. Esta ruta jacobea, activa desde el siglo IX, penetraba en Araba a través del mítico túnel de San Adrián y recorría la Llanada por Zalduondo, Agurain, Gazeo y Elburgo/Burgelu hasta la entonces aldea de Gasteiz. Actualmente, con algunos titubeos en su inicio provocados por la ampliación de la ciudad hacia el este, el camino se encuentra perfectamente señalizado con la típica venera y las flechas en color amarillo, adoptadas convencionalmente para las rutas de peregrinación a Santiago de Compostela; solo hay que tener en cuenta que la ruta es unidireccional y que avanzaremos en dirección contraria a las señales, lo que puede crear en algún punto cierta confusión sobre la continuación del sendero.

El trazado actual del Camino de Santiago hasta Vitoria-Gasteiz a partir de Arkaia cruza bajo la línea férrea Madrid-Irún por un precario sendero junto al cauce del río Santo Tomás, y aparece justo al final del Paseo de la Iliada, junto a la rotonda que emboca hacia la A-132 (Vitoria-Estella); luego se desentiende del peregrino-senderista, orientándole hacia el centro de la ciudad por la amplísima e inhóspita Avenida de Bruselas, en un recorrido muy apropiado para vehículos, pero largo y tedioso para realizarlo a pie. Esta puede ser una buena opción, aparcando al final de la Iliada, donde hay una flecha de madera del Camino, para alcanzar enseguida Arkaia y proseguir la ruta hacia Estibaliz siguiendo al revés las señales y las flechas amarillas de la ruta jacobea.

Pero la alternativa más "verde", entretenida y rápida para conectar a pie desde el centro de Vitoria-Gasteiz con el Camino de Santiago en Arkaia consiste en llegar a la rotonda entre las calles Florida y Astrónomos y cruzar la pasarela peatonal sobre la línea férrea Madrid-Irún. Por la zona verde contigua se puede alcanzar la calle Itinerario de Antonino (denominación con amplias reminiscencias históricas), cruzar el Boulevard de Salburua y, esta vez por las zonas verdes del barrio de Larrein, cruzar el cauce del Errekaleor y ascender brevemente al Cerro de las Neveras (antiguo Cerro de San Román).

Al otro lado, una pista parcelaria enlaza en Arkaia (la Suessatio romana, donde se puede visitar lo que queda de sus termas) con las señales del camino jacobeo, que nos han de llevar por Askartza hasta Argandoña (con algún engorroso tramo de asfalto por la A-132). Tras contemplar la portada románica de Santa Columba, el camino señalizado prosigue hasta Villafranca y se desvía posteriormente hacia Estibaliz, dejando la ruta que se dirige a Elburgo; se da menos rodeo, no obstante, siguiendo desde Argandoña el "atajo" anteriormente reseñado, que asciende hasta el apeadero y el santuario que distingue la cima de Estibaliz (1,45-2,00).

El GR 38 "Ruta del vino y el pescado" es el único de los tres senderos nombrados que realmente cruza el cerro de Estibaliz, entrando desde Andollu y Villafranca por la avenida ya comentada y saliendo por el N-NE hacia Oreitia, o viceversa. La combinación entre los tres caminos señalizados permite diseñar infinidad de rutas a medida, de longitud y duración muy variables, aunque todas ellas con pendientes muy suaves como denominador común. Describimos como muestra un recorrido circular desde Oreitia que, además de alcanzar el santuario de la cima, permite conocer algunos ejemplos del mejor románico de la Llanada Alavesa.

Desde Oreitia a Estibaliz, por el GR 38, la Vía Verde del Vasco-Navarro y el Camino de Santiago

Situados junto a la monumental iglesia de San Julián y Santa Basilisa, de Oreitia (540 m), que además de una delicada portada románica exhibe en su fachada meridional el relieve de un simpático jinete, quizás relacionado con la ruta jacobea, hay que retroceder por la carretera de acceso hasta la A-3110; enfrente del ramal se localiza el antiguo apeadero de "Estivaliz-Oreitia", de la línea Madrid-Irún. Hasta hace no demasiados años los trenes regionales tenían parada en el apeadero, lo que permitía el acceso más cómodo y rápido a Estibaliz desde Vitoria-Gasteiz y desde el resto de localidades de la Llanada.

Cruzamos la vía férrea y tomamos el ancho camino, señalizado con las balizas del GR 38, que pasa entre el cementerio (dcha) y una invisible balsa de riego (izq), y continúa en dirección SW entre terrenos de cultivo festoneados por quejigos. Sin hacer caso de las desviaciones, proseguimos por la pista hasta una bifurcación cuyo ramal derecho aparece cerrado por una barrera metálica; las señales rojas y blancas invitan a continuar por el sendero de la izquierda, junto a una reciente alineación de jóvenes arbolillos. Sin posibilidad de pérdida, el pisado sendero supera luego un corto repecho entre el quejigal, para darnos la sensación de que realmente estamos ascendiendo una montaña, por modesta que sea, y alcanza el área de mesas y fogones situada a la sombra del pinar, junto al desmesurado aparcamiento de Estibaliz.

Pasamos junto a un panel explicativo del GR 38, cruzamos el vial asfaltado y buscamos la cercana escalinata que nos sitúa frente a la deliciosa Porta Speciosa del Santuario de Estibaliz (0,25); aunque la cartografía acota el punto más elevado del amesetado cerro en un lugar inaccesible dentro de las dependencias monacales, nadie dudará en considerar que el santuario, joya emblemática del románico alavés, es la auténtica cima de Estibaliz (611 m).

Para continuar la ruta circular propuesta, descendemos la escalinata y, entre la carretera hacia Argandoña y la entrada del aparcamiento, tomamos de frente el vial asfaltado (la avenida), donde retomamos las balizas del GR 38. Tras un largo tramo rectilíneo alcanzamos un cruce algo confuso (0,33), donde abandonamos el GR y seguimos por el primer ramal que surge a la izquierda, que no es otro que el carretil de firme compactado de la Vía Verde (el antiguo ramal procedente de Andollu que moría en el apeadero de Estibaliz).

Por este cómodo trazado, exclusivamente ciclista y senderista, se continúa hasta su intersección con las balizas del Camino de Santiago (0,43), que utiliza una ancha pista parcelaria entre campos de cereales para pasar junto a la Cruz de término de Miravalles y situarse bajo la estilizada torre barroca de la iglesia de San Pedro, en Elburgo/Burgelu (1,05). Pasando junto a la picota jurisdiccional que actúa de glorieta y el conjunto fuente-abrevadero-lavadero, las señales amarillas del Camino nos sitúan junto a la singular ermita románica de San Juan de Arrarain (1,14), con los músicos labrados en sus canecillos tocando incansables desde el siglo XII.

Rebasada la ermita, abandonamos las balizas, que se orientan hacia la ermita también románica de Nuestra Señora de Ayala de Dulantzi, y tomamos una polvorienta pista (NW-W) paralela a un canal de riego que, en un largo tramo algo monótono, finaliza el recorrido en el punto de inicio en Oreitia (1,40 sin paradas).

Desde Oreitia a Estibaliz con Becerro de Bengoa, en 1878

En la segunda mitad del s.XIX, Vitoria, una humilde ciudad de provincias de apenas 15.000 habitantes, mereció el sobrenombre de "Atenas del Norte" y se convirtió en una referencia cultural, artística y científica, impulsada desde el antiguo Instituto de Segunda Enseñanza (ubicado en el edificio del actual Parlamento Vasco) y desde el Ateneo Vitoriano, por una serie de personalidades del mundo académico y de la burguesía liberal progresista de la ciudad.

Miembro destacado de este movimiento, Ricardo Becerro de Bengoa (Vitoria, 1845 - Madrid, 1902), fue un ilustre académico, periodista y político, prohombre de esa época fecunda para la cultura alavesa que dejó nombres tan ligados a la historia vitoriana como: Manuel Iradier y Bulfy, José Cola y Goiti, Federico Baraibar, Benito Guinea, Gerónimo Roure, Mateo Benigno de Moraza, Ramón Ortiz de Zarate, Sebastián Iradier, Ladislao de Velasco, Francisco Juan de Ayala, Diego Martínez de Aragón, Manuel Díaz de Arcaya, Julián de Apraiz, Heraclio Fournier, Eulogio Serdán, Ramiro de Maeztu, Herminio Madinabeitia, María de Maeztu, y tantos otros que protagonizan el callejero de la ciudad.

Becerro de Bengoa, en sus "Descripciones de Alava", obra escrita en 1880 y publicada en 1918 por el Real Ateneo de Vitoria, relata una excursión al Cerro de Estibaliz, realizada en verano de 1878 en compañía de una serie de personajes ilustres de la cultura local y estatal: José Amador de los Ríos (historiador y arqueólogo), José María de Alava (Rector de la Universidad de Sevilla), Ruiz de la Peña y Cristóbal Vidal (catedráticos del Instituto de Segunda Enseñanza), Fermín Herrán (escritor y periodista), Daniel Ramón de Arrese (catedrático y escritor), y los poetas románticos vitorianos Sotero Manteli y Obdulio de Perea. Reproduzco la reseña como curiosidad, por su alto valor documental y porque, a pesar del tiempo transcurrido, la ruta y el paisaje resultan sorprendentemente reconocibles.

"Desde Vitoria hasta la caseta que está enfrente de Oreitia en la vía férrea, hicimos la caminata en coche, y después subimos entre los árboles las hermosas y solitarias laderas de Estivaliz, ascensión un tanto penosa ya se siga la borrada senda secular ó ya se trepe el repecho resbalando por el cesped para seguir á la ventura los espacios abiertos que dejan los matorrales.

Una vez en lo alto, y ya en la vereda empedrada que conduce á la casa donde habita el Pater labrador que aguarda aquella hacienda, el panorama que descubrimos es bellisimo. Cierran el horizonte por el oeste las suaves líneas de Badaya y si los pueblos de que están sembradas sus inmediaciones no se aciertan a distinguir bien, vese en cambio á Vitoria extendida en la llanura elevando sus típicos chapiteles por encima de las azuladas siluetas de Gomecha y Zaldiaran.

Largas filas de chopos indican por donde se dilata el caprichoso juego de las sendas y carreteras, y en todo el pintoresco término formando agradables contrastes se ven: el árbol de Ali, los bosques de Yurre y de las honduras de Mendiola y Olarizu y casi a los pies del observador el Polvorín, Santa Lucia, Elorriága, Arcaute, Ascarza, el histórico alto de San Román, Zurbano, llárraza, Cerio, Aberásturi y otros muchos pueblos. La perspectiva de la parte sur es sombría; allí se ven, entre los accidentes del terreno quebrado, Villafranca, Argandoña, Andollu, Troconíz é Ijona, y por el norte y el este el monte de Oreítia, el de Argandoña y las poco visitadas campas y rincones donde están Arbulo y Lubiano. A la luz de la mañana, aquellas próximas moles de San Adrián, Elguea y Guevara y los contornos de tantos vallecitos cuajados de pueblos adquieren vida y grandiosidad."

(Ricardo Becerro de Bengoa 1880-"Descripciones de Alava" Real Ateneo de Vitoria, 1918)

Accesos: Vitoria-Gasteiz, por el Vasco-Navarro (1h 50min); Vitoria-Gasteiz, por el Camino de Santiago (1h 50min); Andollu, por el GR 38 (30 min); Oreitia, por el GR 38 (25 min)

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