Para sacar todo el provecho a esta modesta montañita inmersa en los preciosos robledales de Izki, puede realizarse una bonita y breve ruta circular desde el puente sobre el Ayuda, en las cercanías del cementerio de Urarte, dejando para el postre el agradable camino que acompaña al río hasta Markinez (Senda de los Molinos), alcanzando este elegante pueblo en poco más de media hora.
Para el Cerro de la Horca, una vez pasado el cementerio de Urarte, la pista asfaltada deja a la izquierda la Senda de los Molinos, cruza un puente y continúa unas decenas de metros más, dejando a la izquierda una curiosa repisa. Enseguida, del vértice de una cerrada curva a la derecha antes de que desaparezca el asfalto, y justo después de dejar a la izquierda el desvío balizado hacia la Senda de Botondela, otro camino se interna en una bonita vaguada alfombrada de hierba, donde pace habitualmente ganado vacuno. No resta sino continuar camino arriba por el fondo de la vaguada (o un poco por encima), dejando unas curiosas paredes a la derecha, hasta salir al arbolado cordal, inmersos en el magnífico robledal de Izki. Girando a la derecha por un delicioso camino muy naturalizado, llegaremos a la cima en poco tiempo. Prosiguiendo después el cordal, y tras superar una pequeña cota con pinos y robles, el evidente camino nos devolverá al punto de partida (a la pista asfaltada) en un suave y agradable descenso en terreno de monte abierto plagado de matas de espliego y con buenas panorámicas hacia Trebiñu.
En este rincón de Izki, especialmente bonito en noviembre, las posibilidades de inventarse rutas más o menos largas son amplias. Con la ayuda del mapa, se puede recorrer todo el cordal de Botondela y Belabia para bajar a Markinez y regresar a Urarte junto al río, por la bonita Senda de los Molinos.
