Gora

Castillejos de Zafra (1.424 m)

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Luis Astola Fernández
Sarrera data
2017/10/06
Aldatze data
2017/10/07
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Un tramo a levante del pico Lituero (1457 m), cumbre principal de la sierra de Caldereros, se independiza toponímicamente de su matriz, aunque no estructural ni geomorfológicamente, bajo la denominación de Sierra de los Castillejos de Zafra (1424 m). Los tormagales de conglomerado y los afloramientos de areniscas triásicas de la facies Buntsandstein ("areniscas de varios colores", en alemán), de tonos vinosos por la presencia en su composición de óxidos de hierro (paisaje que en la vecina comarca turolense de Albarracín se conoce como rodeno), exhiben en este sector del Monumento Natural de Caldereros algunas de sus formas más audaces y caprichosas.

Desgajada en la umbría de los Castillejos de Zafra, elevándose prácticamente hasta la misma cota (1424 m) que el punto más alto del cordal principal, se alza sobre el marojal una maciza torre pétrea, impresionante fortaleza natural de aspecto inexpugnable, que estará sin duda en el origen del curioso topónimo. En la vertiente contraria, a media ladera sobre un airoso peñasco, se levantan las dos torres del prodigioso Castillo de Zafra, casi mimetizadas en el irreal paisaje de los Castillejos.

El Castillo de Zafra

Junto al aparcamiento del castillo de Zafra, situado a poco de trasponer el collado de las Matas por la pista procedente de Campillo de Dueñas, existe un interesante panel interpretativo de la Geo-ruta 10 del Geoparque Molina-Alto Tajo, referido a la propia fortaleza, promocionado por la Diputación de Guadalajara, Monumento Natural Sierra de Caldereros y Asociación de Amigos del Museo de Molina. Reproducimos, para quien le pueda interesar, el contenido de algunos párrafos sobre la historia del enclave:

"Este lugar ha captado la atención desde los tiempos más remotos. Existen pinturas rupestres y otros vestigios de presencia humana que datan del Paleolítico. También hay registro de su ocupación en época celtíbera, romana y visigoda. Su nombre procede posiblemente del militar godo que arrebató estas tierras a los romanos y erigió la primera fortaleza.
Cuando Alfonso I el Batallador conquista la Comarca de Molina a los musulmanes en el siglo XI, el Castillo de Zafra pasa a ser uno de sus puntos fuertes más importantes, por estar situado en los caminos naturales entre Castilla y Aragón y también por su inexpugnabilidad, que determinó el llamativo episodio conocido como la 'Concordia de Zafra', cuando el tercer señor de Molina, Gonzalo Pérez de lara, resistió el asedio de las tropas del rey de Castilla Fernando III el Santo hasta forzarle a ceder la sucesión del Señorío a su hermana doña Mafalda.
También es recordado su alcalde Juan de Hombrados Malo, por su acierto al defender este enclave alineándose con la todavía princesa Isabel de Castilla, quien, más tarde, ya desde el trono de los Reyes Católicos, proclamaría: 'Prefiero a un Malo de Molina que a un bueno de Medina'. Con la unión de Castilla y Aragón pierde su carácter estratégico y termina su historia bélica. Se conserva, no obstante, un informe encargado por Felipe II en el que se pone de relieve su admirable diseño defensivo y se presupuesta su reconstrucción, finalmente desestimada por ser excesivamente onerosa.
Tras su historia medieval, el Castillo de Zafra entra en un periodo de decadencia en el que se van desmochando sus torres, desmoronando sus murallas, borrando las dependencias que una vez fueran capaces de albergar a 500 hombres y caballos y desapareciendo su sistema de acceso, calificado por antiguos cronistas como 'de gran ingenio y traza' y que fue clave en su papel de refugio inexpugnable.
En 1975 (...) el Castillo de Zafra es adquirido por Don Antonio Sanz Polo, quien, con el apoyo del maestro albañil D.Jesús Casado, comienza una labor encomiable por recuperar su historia y reconstruir su esbelta figura.
Este castillo ilustra de forma extraordinaria cómo el hombre aprovecha los recursos naturales, en un tiempo en que carecía de su actual capacidad para modificar a su antojo el medio. Construyendo sobre el torreón rocoso natural, escapa del alcance enemigo, el manantial de agua interno le permite resistir los largos asedios. Las areniscas de la Sierra proporcionan excelentes bloques de piedra para la construcción de muros, así como losas para pavimentar suelos y caminos. En las proximidades, también aparecen rocas calizas que, calcinadas en antiguas caleras, permiten obtener cal para preparar la argamasa con que se consolidan las construcciones. Los pastos de la vega que rodea al castillo constituyeron una gran fuente de riqueza a mediados del pasado milenio, cuando la ganadería constituía la principal fuente de ingresos de esta comarca."

En la actualidad el castillo de Zafra es propiedad de los herederos de Antonio Sanz Polo, fallecido en 2008, y sigue cerrado a las visitas. Merece la pena dejarse seducir por este paraje de belleza sublime, procurando no coincidir con los, cada vez más numerosos, grupos de aficionados a las teleseries, que acuden a inmortalizarse en su pose más llamativa frente al escenario de su serie preferida de ficción.

A los Castillejos de Zafra desde el Castillo de Zafra

Desde la explanada situada al pie de la fortaleza de Zafra (1285 m), a la que llegan desde Hombrados y Campillo de Dueñas sendas pistas señalizadas y accesibles, ascender la empinada rampa hasta el cuello que enlaza la peña donde se asienta el castillo con la falda de la sierra. Una senda, convertida luego en descarnada rodera, trepa sin confusión posible hacia la cercana cresta de la cuerda, donde asoma un vistoso afloramiento de areniscas rojizas.

Un marcado pasillo a la derecha del punto más elevado y un corto paso en visera, mirando a la vertiente de umbría, que evita tener que realizar acrobacias a cambio de agachar ligeramente la cabeza, nos sitúa en la panorámica cima de los Castillejos de Zafra (1424 m). El compacto torreón de tonos rosados desgajado al E del cordal acapara inevitablemente la atención.

Para el descenso, evitamos por la fachada de solana la escabrosa cresta y descendemos al NW hacia el collado de la Mata (1353 m), admirando los caprichosos turmagales de conglomerado que emergen de la loma; la erosión va descomponiendo y tallando estas torres de formas insólitas, sembrando su base de canchales repletos de los cantos "manchados" característicos de la sierra de Caldereros; un panel del geoparque, ubicado en el collado de la Mata, explica las razones de este curioso fenómeno: "Las manchas claras que abundan en su superficie y que coinciden con pequeñas concavidades son conocidas como 'huellas de presión-disolución' y revelan la disolución que sufrió el material en los puntos de contacto entre cantos a causa de la enorme presión que este conglomerado ha soportado, al pasar millones de años enterrado a gran profundidad". Desde el collado, abierto en trinchera en un estrato de conglomerados, la pista nos devuelve al castillo y al punto de inicio situado en la explanada a sus pies (0,40).

Teniendo en cuenta la brevedad del paseo, merece la pena prolongarlo desde La Mata hasta Peña Blanca (1399 m) y Lituero (1457 m), siguiendo las indicaciones de las reseñas correspondientes. También puede resultar interesante recorrer desde la cima de Castillejos la línea de lomada al E, para visitar el sector más oriental y menos transitado de la sierra, por las alturas del Corzo (1409 m), el collado de Valdejimeno y la Peña del Vaquero (1386 m).

Acceso: Castillo de Zafra (20 min); Hombrados (1h 30min); Campillo de Dueñas (1h 30min)

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