Gora

Cabeza del Cid (1.349 m)

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Luis Astola Fernández
Sarrera data
2017/10/14
Aldatze data
2017/10/15
1

Dice la copla popular, refiriéndose a los tres cerros que cercan la villa serrana de Hinojosa:

"Tres cosas tiene Hinojosa
que no las tiene Madrid:
la Atalaya, la Cantera
y la Cabeza del Cid."

De los tres cerros de Hinojosa, la Cabeza del Cid (1349 m) es el más elevado, el que ostenta el vértice geodésico y el más relevante desde el punto de vista histórico. El topónimo hace alusión expresa a la legendaria figura del Cid, quien habría acampado en estas alturas con sus huestes de camino hacia tierras valencianas; la imaginación popular incluso atribuye a una coz de su caballo, el célebre Babieca, el nacimiento de la fuente del Cid, que brota en un rincón de la ladera SW del cerrillo. Resulta interesante recuperar aquí lo que escribió sobre este enclave, ya en el siglo XVII, el historiador molinés Diego Sánchez de Portocarrero en su obra inédita "Historia de los Señores de Molina", según un párrafo que extraemos de Mª Luisa Cerdeño y Emilio Gamo: "Estudio preliminar del Campamento romano de la Cabeza del Cid". (Revista Complutum, vol.27. Madrid, 2016):

“Del mismo Cid es notable memoria el cerro en cuya falda está este pueblo y se llama hoy Cabeza del Cid, con tradición constante de que estuvo allí fortificado largo tiempo contra Labros, a quien sojuzga esta eminencia, que es áspera y enriscada por todas partes, formando arriba planos grandes, bastante para un moderado trozo de ejército, donde hay señas de cerca, y algunos creen muralla, y más parece trincheras con cava, formadas de piedra, tierra y fagina, que ciñe casi todo el plano donde debió fortificarse por algún tiempo el Cid con sus gentes, para señorearse de Labros, o la mucha tierra y pueblos que desde allí se descubren (...) En él hay otras señales de algibes de agua, ya desechos, fuera de la fortificación, aunque no lejos, en alta eminencia, una copiosa fuente de cuyo principio, atribuído milagrosamente al Cid y a su caballo, cuenta el vulgo cosas no dignas de crédito ni de historia.“

Al margen de la eterna nebulosa que rodea la figura del guerrero castellano, y de su improbable estancia por estos pagos, lo cierto es que existen evidencias de la ocupación del cabezo desde época neolítica y I Edad del Hierro, hasta el siglo I A.N.E., cuando en la cima amesetada de esta pequeña muela pudo fortificarse un campamento romano, del que aún se conservan restos de murallas y otras estructuras visibles, como recoge el "Estudio preliminar..." nombrado más arriba. La antigüedad del poblamiento en este sector del altiplano de Molina de Aragón, territorio de transición entre la Meseta oriental y la Depresión del Ebro, queda de manifiesto por la abundancia de poblados de tradición celtíbera que las prospecciones arqueológicas van sacando a la luz; sin salir del ámbito de Hinojosa, el propio Cerro de la Cantera (1348 m) presenta también señales de ocupación desde la Edad de Bronce.

Sobre la ladera oriental del amplio cerro amesetado o pequeña muela que constituye la Cabeza del Cid (1349 m) se recuesta la villa de Hinojosa, cuna de hidalgos. Hinojosa conserva una picota o rollo jurisdiccional fechado en 1792; un buen número de casonas molinesas con abundantes restos de su pasada hidalguía (ventanas, rejas, escudos heráldicos, sobrias portadas...); y una representación popular en trance de desaparecer, La Soldadesca, que rememora la pérdida a manos musulmanas y posterior recuperación milagrosa por parte de las tropas cristianas de la imagen de la Dolorosa que se venera en su ermita barroca (1794).

A la Cabeza del Cid desde Hinojosa

Se accede a Hinojosa desde Molina de Aragón, cabecera de la comarca del Señorío de Molina, por la carretera CM-210 hasta Rueda de la Sierra y un ramal posterior de la GU-426, en un recorrido de 27 km. Desde la parte baja del pueblo (1215 m), junto a la picota y la avenida arbolada a la ermita de la virgen de los Dolores, callejeamos cuesta arriba entre recias casonas hasta la monumental iglesia dedicada a San Andrés (s.XVI-XVII).

Subiendo por el camino junto a ella, una calleja corre al S entre viejas casas destartaladas, abandona el precario amparo del núcleo urbano y gira en ángulo recto a poniente; asciende junto a parideras y pajares ya sin cubierta, aterrazados en la ladera del cerro, hasta un camino que se cruza en perpendicular, que tomamos a la derecha. Dejando atrás un solitario palomar de típica estructura molinesa, superamos la corta barrera arbolada.

Una vez en terreno despejado, un senderillo trepa en moderada pendiente hacia el recatado escarpe rocoso que defiende de manera natural la plataforma cimera; ascendiendo con la pared a la izquierda, pronto se localiza un punto débil en la muralla, antigua puerta natural al recinto fortificado rectangular que aún resulta perceptible sobre la meseta.

Cerca del ángulo septentrional de la muralla romana, antigua de 2000 años, se alza la señal geodésica que señala la cima del Cid (1349 m). Se puede recorrer al SW la vasta meseta esteparia para intentar localizar la vaguadilla donde se esconde, a media ladera del cerro, la legendaria fuente del Cid.

Acceso: Hinojosa (30 min)

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