Gora

Castillo de Astúlez (786 m)

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Luis Astola Fernández
Sarrera data
2017/10/20
Aldatze data
2018/03/03
10

Enhiesto sobre un abrupto peñasco desgajado al S de la cresta de Risca (1008 m), que se cierne sobre la media docena de caseríos que conforman la recóndita aldea de Astúlez/Estuliz, el torreón del viejo castillo de los Sarmiento otea el valle del Tumecillo y recuerda, como un jubilado nostálgico y ocioso, los lejanos tiempos en que vigilaba desde la altura las viejas rutas salineras.

Los vecinos de la aldea denominan El Castillo, de manera genérica, al conjunto de la fortaleza y la peña que la sustenta; para los foráneos, y a efecto de inventario, peña y castillo se singularizan como Castillo de Astúlez (786 m), con el fin de diferenciarla del resto de peñas que llevan idéntica denominación a lo largo de la geografía alavesa.

El castillo, que adopta forma de barco, ocupa completamente la exigua plataforma cimera y, aunque la peña tiene un acceso muy sencillo, presenta una apariencia escarpada y fiera; las verticales paredes que ofrecen tres de sus fachadas contribuyen a consolidar esa sensación de atalaya inexpugnable. En la monumental obra de Iñaki Sagredo: "Navarra. Castillos que defendieron el Reino" (Tomo III. Pamiela Argitaletxea. Pamplona/Iruña, 2007), se puede encontrar una completa descripción y hasta una recreación virtual del castillo, además de imágenes con perspectivas insólitas captadas desde un autogiro.

Los orígenes de este baluarte parecen remontarse al siglo X, como atalaya defensiva contra las periódicas incursiones árabes en la zona. Posteriormente (s.XII-XIII), el de Astúlez sería uno más de los castillos en litigio en las disputas fronterizas entre los reinos de Navarra y Castilla. A partir del siglo XIV, época en la que adquiere el aspecto que ha llegado hasta nuestros días, habría pertenecido a los Sarmiento, familia vinculada a la explotación y comercio de las salinas de Añana y de Buradón, y sería una fortaleza destinada a custodiar las rutas salineras y el tránsito de mercancías entre Castilla y la costa vizcaina a través del valle del Tumecillo.

Parece documentarse su utilización al menos hasta el siglo XVII, fecha a partir de la cual se abandonaría y entraría en un proceso de deterioro progresivo. La existencia de un poblado datado en el Bronce Final-Hierro I en el collado situado al N del castillo sugiere la utilización de la peña como oteadero del paso natural del río Tumecillo al menos desde esa léjana época (para ampliar información, ver Paquita Saenz de Urturi: "Memoria de las intervenciones arqueológicas realizadas en Astulez: Sondeos estratigráficos en los Yacimientos de El Castillo y Santa Coloma". Estudios de Arqueología Alavesa nº 27. Vitoria-Gasteiz, 2011).

Desde Astúlez/Estuliz

Se alcanza este pueblo desde la carretera A-2625 (tramo Puentelarrá-Berberana) por la A-4330, desde Osma o Fresneda. En la plazoleta de entrada a Astúlez/Estuliz (652 m), frente a la fuente y el lavadero, un desvaído panel del viejo sendero PR-A 6 "Astúlez-El Raso" (sendero no homologado, creado en 1990 y catalogado como "no apto" por el Comité de Senderos de la Federación Alavesa de Montaña) marca el inicio de la ruta de ascenso al Castillo, que discurre Calle Real arriba. Dominando los tejados de la aldea, la iglesia de San Román exhibe algunos restos de su primitivo origen románico; la deliciosa escena de pesca que muestra en un capitel de la ventana del ábside parece labrada por una mano infantil.

Tras la visita, recuperamos la pista, que asciende junto al cauce del arroyo Astúlez hacia el collado de Mioma, que no hemos de alcanzar. Cruzamos una langa metálica y enseguida, al pie de los cortados rocosos de Santa Coloma (en su cimera se localiza una necrópolis medieval), aparece un viejo poste que señala la bifurcación hacia el Castillo. Una breve rampa entre encinas, arces y quejigos nos sitúa en la horcada abierta entre la peña del Castillo de Astúlez y la boscosa cresta que trepa hacia la cumbre centenaria de Risca (1008 m), perfectamente accesible desde este punto.

Un senderillo se desliza entre las encinas, asciende por la derecha de la peña del Castillo y se encarama sin dificultad, con algún tramo de aspecto añejo, hasta la puertecilla que horada la cara sur de la muralla. La entrada al interior del recinto fortificado exige descabalgar, doblegar la cerviz y exponerla al tajo de los defensores del castillo. La torre, con la entrada en posición elevada y sin escalera, presenta un aspecto sobrio y aparentemente consolidado; en el extremo oriental del recinto existe un posible aljibe y en el contrario, apuntando a poniente, la muralla se afila en un agudo tajamar, en lo que sería la proa del navío. Conviene extremar las precauciones con los más pequeños, porque el espacio es reducido y algo expuesto, los cortados importantes y no existe ningun tipo de protección contra posibles caídas.

En sentido estricto, la cima del Castillo de Astúlez (786 m) (0,20) se sitúa sobre un peñasco desgarbado de aspecto deleznable, utilizado probablemente como cantera para la construcción de la fortaleza, con 2,5 metros bastante verticales de roca descompuesta y, en cualquier caso, siempre dominado por la mole de la torre; realmente no añade a la ruta nada que compense el riesgo que supone su trepada, por lo que recomendamos evitarlo.

De vuelta al collado, se puede continuar hacia las alturas de Risca (1008 m) o Raso (1051 m) o, simplemente, prolongar el paseo por la pista que llanea al E y luego al N, al pie de la arbolada vertiente oriental de Risca, hasta el punto en que hace un brusco quiebro de 90º a la derecha (0,40); desciende a la busca de otra pista que recorre el pinar en sentido contrario, en paralelo a la anterior, hasta avistar la iglesia de Astúlez. En ese punto, abandonamos el camino, que inicia un repecho de vuelta al castillo, y seguimos por los prados una senda que nos devuelve en breve a la barrera metálica y a la serenidad de la aldea (1,00).

Acceso: Astúlez/Estuliz (20 min)

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